Bonifacio VIII publica la bula Unam Sanctam que alcanza excesos megalomaníacos.


La arrogancia de BONIFACIO VIII alcanza excesos megalomaníacos en 1302. Publica una bula en la que formula, en el tono más imperativo posible, su pretensión de superioridad sobre todos los gobernantes cristianos y, por lo mismo, de ser el gobernante de la Tierra entera, responsable sólo ante Dios. En efecto, el 18 de noviembre de 1302, BONIFACIO VIII publica la bula «Unam sanctam» en la que expone la doctrina de un sistema jerárquico con supremacía pontificia afirmando, en la misma línea que sus predecesores Gregorio VII e Inocencio III, que: «…existen dos gobiernos, el espiritual y el temporal, y ambos pertenecen a la Iglesia. El uno está en la mano del Papa y el otro en la mano de los reyes; pero los reyes no pueden hacer uso de él más que por la Iglesia, según la orden y con el permiso del Papa. Si el poder temporal se tuerce, debe ser enderezado por el poder espiritual (…) Así pues, declaramos, decimos, decidimos y pronunciamos que es de absoluta necesidad para salvarse, que toda criatura humana esté sometida al pontífice romano».