ADOLFO de Nassau es depuesto, muerto y sustiuido por ALBERTO I de Habsburgo.


Por sus intentos de reclamar territorios en Turingia, los partidarios de ADOLFO de Nassau -rey de Alemania- cambian de opinión, y en su lugar eligen a ALBERTO I de Habsburgo (1298-1308). ADOLFO se niega a aceptar la decisión y por ello es muerto en la Batalla de Göllheim (cerca de Spira) contra ALBERTO el 2 de julio de 1298. Se ha dicho de ADOLFO que ha sido «un incondicional pero necesario Señor».