GERMANÍAS DE VALENCIA (1519-1523)

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A continuación se abre en España una nueva etapa que se caracterizará por la ausencia de conflictos significativos


A continuación se abre una nueva y larga etapa que se caracterizará por la ausencia de conflictos significativos en el interior del territorio peninsular hispano. Asentada la Monarquía de tendencia absolutista, confirmado el predominio de la nobleza, encauzadas las reivindicaciones urbanas y de los grupos burgueses y sometido el campesinado, los años venideros contemplarán una situación de orden, paz y estabilidad que permitirá volcar hacia el exterior todo el dinamismo de que es capaz la España de los primeros tiempos modernos.

Se produce la pacificación efectiva del territorio cuando el rey otorga un perdón general.


La pacificación efectiva del territorio no se produce hasta mayo de 1528, fecha en que el rey otorga un perdón general. Fecha muy tardía si se tiene en cuenta lo lejos que quedaba ya la derrota de los amotinados. Al igual que ha ocurrido en Castilla con los comuneros, las aspiraciones de los “agermanats” (agermanados) valencianos, que son en su gran mayoría maestros artesanos y labradores, no se ven cumplidas, volviéndose al anterior estado de cosas. También en el Reino de Valencia queda afirmada la autoridad real, esta vez por medio del virrey, y robustecido el poder de la nobleza.

En Valencia, la Guerra de las Germanías es el origen de la decadencia del territorio, pero hay que tener en cuenta que sus efectos son sólo temporales.


Aunque habitualmente se considera que en Valencia la Guerra de las Germanías ha sido el origen de la decadencia del territorio, hay que tener en cuenta que sus efectos son sólo temporales. Además, la economía valenciana se beneficia también de la reactivación del tráfico mediterráneo del último tercio del siglo XVI como consecuencia de la crisis del comercio castellano con el norte de Europa. Realmente, las consecuencias más importantes son de carácter político, ya que la orientación antiseñorial que la revuelta adquiere intensifica la vinculación de la nobleza valenciana con la nueva dinastía. La monarquía prosigue la línea política que ya ha emprendido Fernando el Católico, quien crea en la Corte el Consejo de Aragón para canalizar los asuntos de estos territorios; introduce en ellos el tribunal de la inquisición, que asume funciones de marcado contenido político, y establece el binomio Virrey-Audiencia como principales instituciones delegadas del poder monárquico en cada uno de los estados de la Corona de Aragón.