PAÍS VASCO (Hasta España de las Autonomías) (...... - 11/1/1980)

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El PNV opone una tenaz resistencia a esta campaña y no entra en la «Unión Católica».


El PNV opone una tenaz resistencia a esta campaña, enviando incluso delegaciones al Vaticano, y no entra en la «Unión Católica». Para contrarrestar los perniciosos efectos de las acusaciones vertidas contra ellos, los nacionalistas no ven otra salida que la de sacar a relucir en todas sus actuaciones en público la vertiente católica de su programa. Esta exagerada sobredimensión de la primera parte de su lema (Jaungoikua: Dios) transforma el Partido Nacionalista en un partido clerical, lo que provoca varios intentos de formar un nuevo partido nacionalista liberal y republicano, intentos todos ellos fracasados estrepitosamente.

En este año es elegido el nacionalista Miguel Urreta primer diputado provincial de Guipúzcoa, al que se unirá un segundo representante en 1917.


En este año es elegido Miguel Urreta primer diputado provincial de Guipúzcoa, al que se unirá un segundo representante en 1917. Se mantiene la línea ascendente con la elección de la primera mayoría nacionalista en la Diputación de Vizcaya, otra mayoría en el Ayuntamiento de Bilbao, tres nacionalistas electos en San Sebastián, así como el primer triunfo en el Ayuntamiento de Pamplona (tres concejales).

Una posible autonomía regional vasca era el gancho dialéctico de ENGRACIO de Aranzadi.


El respaldo popular empuja a los dirigentes de la Comunión Nacionalista Vasca a llevar a cabo el primer intento serio de concretar su programa. Una posible autonomía regional vasca -éste era el gancho dialéctico de ENGRACIO de Aranzadi-, no constituia, ni mucho menos, el non plus ultra de sus aspiraciones. Eran meros eslabones; los primeros de una larga cadena que con el tiempo conduciría necesariamente a la recuperación de la completa libertad de los vascos; léase la restauración foral; léase la independencia.

Dimisión de Luis ARANA y de sus escasos seguidores del partido.


En el País Vasco, Luis ARANA, presidente del BBB y del EBB, hermano del fundador Sabino Arana, que en el seno del movimiento nacionalista es considerado como el guardián de las viejas esencias, en las elecciones municipales de 1915 se le descubre un vergonzoso pacto con el gobernador civil de Vizcaya para falsificar el resultado electoral. Ésta fue la gota que, desborda el vaso y desencadena un proceso que a comienzos de 1916 culmina con la dimisión de Luis ARANA y de sus escasos seguidores del partido.

La Comunión Nacionalista Vasca, barre literalmente a sus adversarios en las elecciones a Cortes en Vizcaya.


La Comunión Nacionalista Vasca, barre literalmente a sus adversarios en las elecciones a Cortes en Vizcaya, colocando a todos sus candidatos salvo el de Bilbao, que tiene que doblegarse ante lNDALECIO PRIETO, el representante socialista. Si añadimos las actas conseguidas por los nacionalistas en el distrito guipuzcoano de Bergara y en la capital navarra, teniendo en cuenta que se trata de las primeras elecciones generales que los nacionalistas han disputado con seriedad y sin el desconcertante espectáculo de las luchas internas, queda patente el enorme salto hacia adelante realizado por el movimiento nacionalista vasco en pocos años.

En el País Vasco, el Partido Nacionalista pasa a denominarse Comunión Nacionalista Vasca.


En el País Vasco, desde 1915 los moderados católicos se hacen cargo del Euskadi Buru Batzar denominando al Partido Nacionalista, Comunión Nacionalista Vasca.

Se celebra en Vitoria una reunión de las tres diputaciones vascongadas -con la navarra como observadora.


Es la Diputación nacionalista de Vizcaya, presidida por RAMÓN de la Sota y Aburto, el hijo del gran magnate nacionalista, la que toma la iniciativa en una primera campaña autonomista desarrollada en tierras vascas. En un clima de marcada euforia nacionalista, en julio de 1917 se celebra en Vitoria una reunión de las tres diputaciones vascongadas -con la navarra como observadora-, integradas por un amplio abanico de fuerzas políticas de derecha -nacionalistas, monárquicos alfonsinos, carlistas-. Los parlamentarios ratifican conjuntamente una resolución en la que se pide al Gobierno central la reintegración foral o, en su defecto, una autonomía vasca «dentro de la nación españoIa». A esta resolución acompaña un borrador consensuado, muy moderado y ambiguo, sobre un anteproyecto autonómico.

Por vez primera la consecución de una mayor cota de autogobierno vasco parece una posibilidad real.


Éste es el momento de máxima efervescencia y unidad autonomistas. Por vez primera la consecución de una mayor cota de autogobierno vasco parece una posibilidad real y no sólo un sueño de unos pocos nacionalistas iluminados. Sin embargo, pronto resulta evidente que las tradicionales elites de poder tanto en las provincias vascas como en el Gobierno de Madrid no están dispuestas a aceptar merma alguna en su control del poder y a permitir la competencia de un intruso que para muchos no era otro partido político derechista más, sino una agrupación de separatistas criminales que debían estar entre rejas y no en el Parlamento.

En el País Vasco, todos los partidos no nacionalistas van desertando del «frente» autonomista.


Poco a poco, todos los demás partidos no nacionalistas van desertando del «frente» autonomista en el que los nacionalistas se quedan solos, ya que la izquierda tampoco ha querido participar por sus tradicionales recelos hacia un movimiento nacionalista tan marcadamente antisocialista y clerical. El nacionalismo vasco, más moderado, conservador y pactista que nunca, ha hecho lo imposible por ganarse la confianza de las entes monárquicas: no sólo ha tragado el sapo de la «nación española», sino que se presenta también como un fiel guardián del orden político y social establecido. Esta afirmación llega precisamente en el momento de mayor acoso al frágil sistema restauracionista: las Juntas de Defensa reciben un trato crítico por parte de la prensa nacionalista, la Asamblea de Parlamentarios es silenciada y la Huelga Revolucionaria de agosto de 1917 y sus organizadores, lógicamente, son triturados sin consideración alguna.

El movimiento nacionalista se encuentra ante un nuevo escenario de oportunidades políticas .


Los vientos que soplan desde Europa como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, que ha introducido el tema de las nacionalidades en la agenda de los políticos del mundo entero, lógicamente favorecen las aspiraciones de los nacionalistas vascos; aspiraciones que también se ven favorecidas por la triple crisis (militar, política, social) que en 1917 sacude los precarios fundamentos del sistema restauracionista, anunciando el comienzo de su agonía terminal. En resumidas cuentas, el movimiento nacionalista se encuentra ante un nuevo escenario de oportunidades políticas nunca hasta la fecha tan favorables para su causa.