Los ingleses no se encuentran en mejor forma que sus enemigos los franceses: de la soberbia victoria en Agincourt (1415) han pasado a la humillante derrota de París (1436). ENRIQUE VI es aún menor de edad, y enfrenta los mismos problemas que CARLOS VII de Francia: luchas, recelos y rivalidades entre los nobles y príncipes reales de su casa. Buscando descomprimir la situación internacional, el jovencito solicita y obtiene la mano de Margarita de Anjou, sobrina de su rival CARLOS VII, con la que se casa en 1444. Una vez casados, la posibilidad de una paz de compromiso basada en los lazos familiares se vislumbra cercana. Sin embargo, de las dos facciones en que se han dividido los ingleses, una está en favor de la paz (liderada por Juan de Beaufort, duque de Somerset). Pero la otra preconiza la guerra y su prosecución hasta la victoria. Sus jefes son Hunfredo, duque de Gloucester y Ricardo, duque de York. Para colmo de la desgracia inglesa, ENRIQUE VI comienza a seguir los pasos de CARLOS VI, el enemigo de su padre. Poco a poco comienza a evidenciar síntomas de locura, que pronto se convierten en una clara, permanente e incapacitante demencia. Se firma una tregua por cinco años.
