Paulatinamente, los egipcios ponen a punto un contingente de carros con destino a su propio ejército, y cuando reina el rey tebano AHMOSIS (1550-1527 aC.) de la XVIII Dinastía, los hicsos pueden ser expulsados después de que los egipcios se apoderen de su capital Ávaris (la antigua Tinis). Los egipcios los persiguen a través de la península del Sinaí y restablecen la unidad de Egipto. La derrota de los hicsos es tal que quedan excluidos definitivamente de las páginas de la historia.
