Actualmente Polonia se encuentra en la última fase de las negociaciones iniciadas en el año 1997 para su entrada en la Unión Europea. El objetivo es la obtención de plenos derechos en el año 2004. La admisión en la Unión será la garantía de estabilidad de las transformaciones iniciadas en 1989 y de la aceleración del desarrollo. Después del año 1989, Polonia ha dedicado mucha atención al desarrollo de las relaciones bilaterales, en particular con los países vecinos, cuyo fundamento han sido los acuerdos bilaterales. Además de una estrecha colaboración con los países de la zona euro-atlántica, incluyendo los EEUU., dentro de las coaliciones anti-terroristas, Polonia desea mantener el actual nivel de relaciones fluidas con sus principales interlocutores europeos: Alemania, Francia y Gran Bretaña.
POLONIA
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Se impone la obligación de visado en el tránsito de personas entre Polonia y la Federación Rusa.
La entrada de Polonia en la UE el próximo mes de mayo, exige la adaptación a los requisitos del sistema Schengen, y en consecuencia la introducción de visados para ciudadanos de la Federación Rusa. Polonia ha presentado a Rusia una propuesta de solución que con anterioridad había sido aceptada por Ucrania. De acuerdo con esta, los ciudadanos rusos estarían exentos de tasas de visado a cambio de la exención de la obligación de visado para ciudadanos polacos. Moscú rechaza esta oferta. Finalmente, dado que no se ha alcanzado ningún acuerdo, a partir de 1 de octubre de 2003 se impone la obligación de visado en el tránsito de personas entre Polonia y la Federación Rusa.
La revocación el 31/10/2003 por parte de Polonia del tratado comercial con Rusia crea cierto peligro de que Rusia suba sus aranceles.
La adhesión a la Unión Europea obliga a Polonia a adaptarse a las obligaciones derivadas de los tratados-ley y del derecho comunitario. En otras palabras, habrá que rescindir algunos acuerdos bilaterales con la Federación Rusa, incluyendo el tratado de comercio y colaboración económica firmado con la Federación Rusa el 25 de agosto de 1993, mediante el cual se le garantiza la cláusula de nación más favorecida. La revocación por parte del gobierno polaco de este acuerdo, el 31 de octubre de 2003, crea cierto peligro de que la parte rusa suba los aranceles para mercancías importadas de Polonia y que dificulte el desarrollo de las relaciones comerciales con Polonia.
A pesar de los certificados de la UE, Moscú exige que se le permita realizar controles sanitarios y veterinarios de las industrias polacas.
También, en consecuencia, las dificultades de Polonia en el comercio con Rusia aparecen, según estaba previsto, justo después del 1 de mayo, en el ámbito de comercio de productos alimenticios y de la carne. A pesar de los certificados de la Unión, Moscú exige que se le permita realizar controles sanitarios y veterinarios de las industrias de transformación polacas, haciendo depender de los resultados de tales controles su visto bueno a las exportaciones de productos polacos a Rusia. Ciertos visos de solución del problema aparecieron con el acuerdo de colaboración económica entre los gobiernos de Polonia y la Federación Rusa, según el cual la parte polaca debe aceptar las condiciones de los rusos.
Ingresan diez nuevos países a la UE de forma efectiva, naciendo así, la llamada «Europa de los 25».
En la fecha, ingresan diez nuevos países a la UE de forma efectiva, a saber: Hungría, Chipre, República Checa, Estonia, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Eslovaquia y Eslovenia. Nace así, la llamada «Europa de los 25».
La política de Polonia frente a Rusia ha mantenido su continuidad después de que Polonia se convirtiera el 1/5/2004 en miembro de la UE.
La política de Polonia frente a Rusia ha mantenido su continuidad después de que Polonia se convirtiera el 1 de mayo de 2004 en miembro de la Unión Europea, según confirman los principales objetivos formulados respecto a las relaciones con Rusia. Los más importantes entre ellos incluyen: 1) prevenir los intentos de Moscú de afianzar su posición en las repúblicas europeas de la ex URSS y en los estados de Europa Central y Oriental; 2) proteger los intereses económicos de Polonia en el este y 3) aclarar las cuestiones históricas controvertidas, relacionadas con los contactos mutuos. Desde la perspectiva de Polonia, el término de “política oriental” se aplica no sólo a las relaciones con Rusia, sino también con Ucrania y Bielorrusia. Dado que Bielorrusia y Ucrania forman parte del llamado “extranjero cercano”, es decir, zona de vital interés para la Federación Rusa, las actuaciones de Polonia frente a estas repúblicas inquietan a Moscú, y son percibidas como un intento de marginalizar su influencia, a la vez que se considera a Varsovia como un competidor en dicha zona.
Polonia se implica en la política de la zona postsoviética durante la revolución naranja en Ucrania, a finales de 2004 y principios de 2005.
Polonia se implica en la política de la zona postsoviética con la participación activa de los políticos polacos en la mediación entre las partes del conflicto durante la revolución naranja en Ucrania, a finales de 2004 y principios de 2005. La actuación de Varsovia cuenta con el apoyo de la UE y de otros estados occidentales, así como de la vecina Lituania. Como resultado, se intensifica el rechazo “oficial” de Moscú frente a Polonia, aumentando asimismo la desconfianza hacia el Occidente, al que se acusa de participar en un complot contra los intereses geopolíticos de Rusia.
Los sucesos de Ucrania sirven para demostrar las ventajas derivadas de una estrecha colaboración entre los estados de la UE.
La crisis de Ucrania –que se convierte en un éxito de la diplomacia polaca– es resultado de la coordinación de actuaciones con la Comisión Europea y otros estados, y los sucesos de Ucrania sirven para demostrar las ventajas derivadas de una estrecha colaboración entre los estados de la UE dentro del marco de una política exterior común. Polonia es consciente de que la eficacia de sus influencias en una región que Rusia considera su zona de influencia, depende de la capacidad de Polonia para participar en la definición de la dimensión este de la Unión. Su objetivo en este contexto consiste en alcanzar los propósitos siguientes: 1) que la UE trate a Ucrania y Bielorrusia en igualdad de condiciones con Rusia; 2) que la problemática del este cobre un mayor protagonismo en la agenda de la UE, y finalmente, 3) que las estructuras de la Unión empiecen a ejercer influencia en los procesos de democratización y liberalización de las economías de dichos estados.
Polonia insiste en la reducción de la dependencia de Rusia, considerando la posibilidad de importar gas de Noruega.
Es de destacar que en relación con el problema de diversificación existen en la Unión diferencias de postura entre los nuevos y los viejos miembros. Mientras que el grupo de los “viejos” apuesta por el aumento de importaciones rusas, Polonia insiste en la reducción de la dependencia de Rusia, considerando la posibilidad de importar gas de Noruega, así como la construcción de una terminal en el Puerto del Norte para importar gas de la zona de África del Norte en forma de gas licuado LNG. Asimismo han surgido propuestas para incluir a Polonia en el proyecto Nabucco, iniciativa compartida por varios estados de Europa Central: Rumanía, Bulgaria, Hungría y Turquía, dentro de cuyo marco existe una posibilidad de obtener importaciones de gas de la zona de Kazajstán, Azerbaiján, Uzbekistán, así como de los países árabes.
Polonia dispone de una capacidad limitada para diversificar las importaciones de petróleo y gas.
Polonia dispone de una capacidad limitada para diversificar las importaciones de petróleo y gas. La totalidad de las infraestructuras industriales fue construida pensando en el suministro procedente del este, y las materias primas energéticas rusas siguen siendo relativamente más baratas. Además, si bien Polonia ha sido hasta ahora uno de los principales socios de tránsito, lo cual equilibraba su posición frente a Rusia, a medida que se van ampliando nuevas rutas de transporte, su importancia va cayendo considerablemente. Este hecho se ve confirmado por la construcción del así llamado gasoducto del norte, desde Rusia a Europa Occidental, cuyo trazado se instalará en el fondo del Mar Báltico evitando el territorio de Polonia. Este gasoducto garantizará en el futuro la continuidad de suministros de gas ruso a los estados de Europa Occidental, y Rusia podrá liberarse de este modo del imperativo de hacer pasar el gas por el territorio de los países de tránsito, tales como Polonia, Ucrania o Eslovaquia. Estos temen a su vez que gracias a ello Moscú pueda ejercer presión mediante la cuestión de gas sin enfrentarse a los estados de Europa Occidental.

