FERNANDO II proclama una sentencia arbitral en el monasterio de Santa Maria de Guadalupe.


FERNANDO II convoca a sectores de la nobleza y de los remensas moderados y proclama, en la fecha, una sentencia arbitral en el monasterio de Santa María de Guadalupe (Extremadura) por la que, aun manteniéndose el sistema feudal y señorial, quedan abolidos prácticamente todos los «malos usos» a cambio de una indemnización de 60 sueldos por «gleva» a los señores, convirtiéndose en la base de una estabilidad social que se prolongará durante siglos. A esta sentencia se la conocerá como: «Sentencia Arbitral de Guadalupe». Una claúsula adicional de 1488 garantizará los derechos de los payeses sobre las propiedades yermas o abandonadas. Los payeses, de nuevo, después de cuatro siglos, pueden considerarse libres; obtendrán el libre uso de la tierra que trabajan aunque seguirán pagando importantes rentas feudales durante algunos siglos.