JUAN XXIII recibe a la hija del líder soviético Nikita Kruschev, Rada, y a su esposo, Adjubei.


JUAN XXIII recibe, en la fecha, en audiencia privada, a la hija del líder soviético Nikita Kruschev, Rada, y a su esposo, Adjubei. El personaje que ha hecho posible este encuentro es el embajador de Cuba en el Vaticano, que es un asturiano católico que se apellida Blanco y que es asiduo visitante de Montserrat. Por este embajador se sabrá que JUAN XXIII, en esta audiencia papal, entrega un rosario a la hija de Kruschev diciéndole: «Dígale a su padre que cada día, cuando rezo el rosario, ruego por él para que entre todos consigamos salvar la paz del mundo». La hija del líder soviético sale de este encuentro con los ojos humedecidos diciendo que «el Papa tiene manos de santo». El embajador comentará: «Quién sabe lo que debía entender por santo aquella chica comunista educada desde su infancia en el materialismo ateo oficial, pero ella iba repitiendo que el Papa tenía manos de santo».