COSROES II, ante el asesinato de su amigo MAURICIO, emperador romano de Oriente- se enfrenta a FOCAS


Sin duda COSROES II no quiere desaprovechar esta buena excusa -el asesinato de Mauricio, emperador romano de Oriente- para derrotar y despedazar al Imperio oriental, que ya se está disgregando bajo el inepto gobierno de FOCAS. Su tarea se ve facilitada porque gran parte de la población de Siria y Egipto es monofisita, esto es, cree que JESUCRISTO es totalmente divino. La doctrina oficial católica, profesada por Constantinopla, es que JESUCRISTO tiene una doble naturaleza humana y divina, y que sufrió como hombre. Los monofisitas son perseguidos sin descanso por los católicos emperadores de Constantinopla, y el odio que los monofisitas conciben contra los católicos es tal, que se niegan a luchar y a morir por el emperador. Prefieren, por tanto, ser gobernados por los persas antes que por Constantinopla. En consecuencia, cuando empieza la guerra en 603, los persas no hallan al principio sino facilidades.