JULIO CÉSAR (Dictador romano)

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César muere traspasado por veintitrés puñaladas. La plebe urbana se mantendrá fiel a su recuerdo.


Hace algún tiempo que un adivino ha advertido a JULIO CÉSAR de un gran peligro que le espera en los idus de marzo. En aquel día CÉSAR, al dirigirse al Senado para hacer ratificar sus voluntades, encuentra al adivino y sonriendo le dice: «Ya han llegado los idus de marzo». «Sí -responde el adivino-, pero todavía no han pasado». En los idus de marzo del año -44, los conjurados, en número de sesenta, se lanzan sobre CÉSAR intentando matarle, ante el temor de que pretenda coronarse «Rey» o «Emperador», pero él se defiende heroicamente hasta que ve a BRUTO, al que ama como un hijo, con la espada desenvainada. Entonces, perdiendo toda voluntad de resistir, se cubre con su mano gritando: «¿Tú, también, BRUTO, hijo mío?». Y dejándose caer a los pies de la estatua de su antiguo enemigo POMPEYO, muere traspasado por veintitrés puñaladas. La plebe urbana se mantendrá fiel a su recuerdo.

JULIO CÉSAR ha sido asesinado por lo que era, no por lo que habría podido llegar a ser.


JULIO CÉSAR ha sido asesinado por lo que era, no por lo que habría podido llegar a ser. La dictadura perpetua había alejado toda esperanza de retorno a un gobierno constitucional, de modo que para los conspiradores el presente era intolerable y el futuro sin esperanza. Era, pues, necesario actuar deprisa y acabar con el tirano, antes que el paso del tiempo y los beneficios de la paz y el orden calmasen los resentimientos contra él. «Hombres de honor», Marco Bruto y sus aliados se han convertido en asesinos para suprimir a un aristócrata, amigo y beneficiario suyo, en aras de la dignidad y los intereses de su propia clase (cuya hegemonía colectiva en Roma a través del Senado se veía amenazada por la dictadura de César. JULIO CÉSAR ha sabido imponerse con autoridad en un momento de transformaciones sociales y políticas, acabando con el régimen republicano, anacrónico e incompatible con el poder absoluto, que exigen los tiempos, iniciando la época imperial. Y es que Roma, orgullosa de su tradición republicana, no está madura para semejante cambio.

El Senado romano diviniza a Julio Cesar.


El Senado romano diviniza a JULIO CÉSAR.

Esta pieza también aparece en ... ROMA (REPÚBLICA) (509 aC - 27 aC)