WALIATO DEPENDIENTE DE DAMASCO (716-756)

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La capital de al-Ándalus se traslada de Sevilla a Córdoba, por considerar a ésta más segura que Sevilla.


En la Península Ibérica, después de la muerte de Abd el-Aziz, y del paréntesis de Ayyub, es nombrado emir AL-HURR al-THAQAFI (716-719) en cuyo reinado la capital se traslada de Sevilla a Córdoba, por considerar a la ciudad cordobesa más segura que Sevilla, reconstruyéndose las murallas y el puente romano. La ciudad está junto a un río que los árabes denominan Río Grande (Uad el Kebir) y que posteriormente se llamará Guadalquivir. Desde este año, pues, el gobierno del Emirato, tiene su centro de poder en Córdoba; dirigido por un emir que obedece las órdenes del califa, a la sazón instalado en Damasco. Los años que transcurrirán hasta el 756 integrarán la fase conocida como la del «Emirato dependiente de Damasco», período en el que será gobernado por unos veinte emires. Por otra parte, el país conquistado por los musulmanes comienza a llamarse al-Ándalus.

La basílica de S. Vicente en Córdoba se cede en parte a los musulmanes para convertirla en mezquita.


Como los musulmanes no tienen ninguna mezquita en Córdoba, piden a los cristianos que les cedan la mitad de la basílica de S.Vicente, y a partir de entonces el templo es compartido por ambos credos. Poco a poco hay una obra de captación, ya que merece la pena convertirse a la nueva fe, pues así se logran cargos públicos y se pagan menos impuestos. La arabización es lenta, pero constante.

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Pamplona capitula ante los árabes. Por otra parte, es nombrado un gobernador en la Astura Transalpina (actual Asturias).


AL-HURR realiza también una campaña en el norte, después de una incursión de los vascones a la zona de Tudela, para tener la retaguardia bien cubierta en su guerra con el rey visigodo ARDO. Los árabes consiguen un acuerdo de capitulación con Pamplona, ciudad que se les rinde a cambio de mantener su autoridad local y cierta tolerancia religiosa. Por otra parteI, igualmente en ese año 717, el emir AL-HURR nombra un gobernador en la Astura Transalpina (actual Asturias), residente en Gijón, ciudad amurallada y comunicada también por mar.

Esta pieza también aparece en ... ARDO (Último Rey visigodo) (714-720) • VASCONIA / VASCONES

Al-Samh ben Malik, nuevo emir (walí) cordobés (718-721).


A al-Samh ben Malik, nuevo emir (walí) cordobés (718-721) le seguirán a lo largo de los próximos años: Abderramán al Gafiqi (1ª vez) (721); Ambasa ben Suhaym al-Khalbí (721-726); Udhra ben Abd Allah al-Fihrí (726); Yahya ben Salama al-Kalbí (726-728); Hudhaifa ben al-Ahwas al-Qaysí (728); Uthman al-Jathamí (728-729); Al Haytham ben Ubaydal-Kilabí (729-730); Muhammad al-Ashchaí (730)

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Al-Samh ben Malik continúa las acciones militares y llega hasta Septimania en la primavera de 719.


Al-Samh ben Malik continúa las acciones militares y llega hasta Septimania en la primavera de 719.

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Perpiñán y Narbona son capturadas por las fuerzas de al-Samh ben Malik.


En el año 720, Perpiñán y Narbona son capturadas por las fuerzas de al-Samh ben Malik, matando a todos los hombres y esclavizando mujeres y niños; y estableciendo una guarnición permanente en esta última ciudad.

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En la Península Ibérica, los judíos mantienen su religión, pero los cristianos se convierten en masa al Islam.


En la Península Ibérica, los judíos mantienen su religión, pero los cristianos se convierten de manera masiva al Islam. Tal vez el cristianismo no esté muy arraigado, especialmente en la áreas montañosas. Los cristianos que mantienen sus creencias y no se convierten se denominan mozárabes (que quiere decir «casi árabe», «mezclado entre los árabes») y dan lugar a un tipo de culto y un ritual peculiar de la Península. Mantienen algunas iglesias y viven en barrios específicos llamados mozarabías. En Zaragoza tienen al menos dos iglesias, la de las Santas Masas, hoy iglesia de Santa Engracia, y la de Santa María, justo donde hoy está la basílica-catedral del Pilar, a orillas del Ebro. En Huesca mantienen la iglesia de San Pedro el Viejo. También hay mozárabes en algunas zonas montañosas, como en el valle del Huecha, en las faldas del Moncayo, y en las estribaciones del Pirineo. En medio de la religión y el idioma de los algareros del desierto, los mozárabes lograrán conservar más o menos las costumbres romano-cristianas y el habla romance, aunque la estructura político-económica y el idioma serán predominantemente árabes.

Los árabes yemeníes se instalan en Zaragoza y fundan Calatayud y Daroca.


La mayoría de las gentes que viven en la cuenca del Ebro se irán convirtiendo al Islam a lo largo de los años y para celebrar su culto se construirán mezquitas, en algunos casos sobre las viejas iglesias de la época visigoda. Al valle del Ebro llegan árabes del Yemen, en el sur de Arabia, y de Siria y bereberes del norte de África que se han convertido al Islam tras ser derrotados por los árabes. Los árabes yemeníes, que mayoritariamente pertenecen a la tribu de los tuyibíes, se instalan en Zaragoza y fundan Calatayud y Daroca. Gracias al dominio de estas ciudades se harán muy poderosos y durante siglos serán el linaje predominante en esta tierra. Estas gentes traen consigo sus estructuras familiares y tribales intactas y fundan algunos asentamientos que todavía hoy mantienen su nombre: Mequinenza, Monzalbarba.

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Los árabes bautizan el peñón por cuyo punto habían iniciado la invasión, con el nombre de «Gibraltar».


Tarik había mandado construir en el lugar donde en el 711 desembarcaba al frente de un grupo de árabes y bereberes, un recinto fortificado y para celebrar sus victorias iniciales en la Península, los árabes bautizaron el peñón que se alza orgulloso frente a África, y por cuyo punto habían iniciado la invasión, con el nombre de Yabal al-Tariq o monte de Tarik (Gibraltar). Hasta este año, 720, no hay población permanente en Gibraltar.

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La invasión musulmana encuentra una feroz resistencia en las montañas de Asturias.


La invasión musulmana de la Península Ibérica encuentra una feroz resistencia en las montañas de Asturias. Para reprimirla, los musulmanes envían un ejército. El noble godo PELAYO y sus huestes están refugiados en el monte Auseba, en la llamada cueva de Santa María, conocida más tarde como Covadonga. Se inicia la batalla. La leyenda sobre Covadonga (que data de 866) relata que gracias a la aparición de la VIRGEN, PELAYO, un miembro de la nobleza goda, y sus tropas diezman a los musulmanes. La victoria, con ayuda divina, pasará a convertirse en el símbolo de la reconquista de la Península. PELAYO fija su residencia en la localidad de Cangas de Onís (Asturias) y es el origen de una nueva dinastía marcada por su tenaz resistencia contra el invasor musulmán. El gobernador árabe de Asturias debe huir, sin que vuelvan a gobernar los árabes en esta zona. Sin duda, el suceso de Covadonga, presentado por los clérigos cristianos como «la salvación de España» será mitificado.