CATALUNYA (Región española) (1716-1979)

Total de piezas: 1034

Bandera de CatalunyaCATALUNYA. Región española de 1716 a 1979

Gran desarrollo de las actividades comerciales en Catalunya a lo largo de todo el siglo XVIII.


El crecimiento de la población y la transformación de la agricultura en Catalunya van acompañados de un gran desarrollo de las actividades comerciales a lo largo de todo el siglo XVIII. Los establecimientos comerciales se concentran en mayor número en grandes núcleos de población, en las capitales comarcales y en los centros agrícolas más dinámicos, pero se pueden encontrar por todo el territorio. De hecho, la tienda, por su implantación y su versatilidad, se convierte en el elemento articulador del comercio interior catalán de la centuria. En sus mostradores se despachan manufacturas de producción regional, tejidos de importación y productos coloniales diversos. Su medida oscila desde la pequeña tienda de pueblo hasta la gran tienda de la capital que factura a grandes ciudades y a centros comarcales.

En Catalunya, los sectores industriales tradicionales, el textil, las fraguas y los astilleros, entran en crisis.


Los sectores industriales tradicionales, especialmente del ramo del textil, como la lana y la seda, entran en crisis, igual que otras como las fraguas y los astilleros. El mantenimiento de una rígida estructura gremial y la dependencia de las importaciones provocan la decadencia de la actividad sedera. La lana, condicionada también por la estructura gremial y muy dispersa, no se adapta a las transformaciones técnicas ni se beneficia de la demanda. Las industrias tradicionales de las fraguas y los astilleros se ven favorecidas por un incremento de la producción, resultado del aumento de la demanda vinculada con el comercio colonial, pero no se renuevan y son incapaces de adaptarse a los cambios económicos cuando desaparecen las condiciones comerciales favorables.

La industria papelera experimenta un espectacular crecimiento a lo largo de todo el siglo XVIII.


La industria papelera experimenta un espectacular crecimiento a lo largo de todo el siglo XVIII, favorecido por la demanda del estado y una legislación favorable. En los alrededores de 1730, en Catalunya había 32 fábricas. A partir de estas fechas, el número de molinos papeleros se irá incrementando. El 1775 se contabilizan 109 molinos, con una producción anual de 120.000 resmas de papel. Las fábricas se concentran en las principales cuencas fluviales: Anoia, Llobregat, Fluvià-Terri, Ter, Tordera, Ripoll, Foix-Gaià, Francolí-Brugent, Noria, Cardener y Segre. La calidad, cantidad y diversidad del papel producido, sobre todo timbrado, blanco y pintado, se beneficia de la demanda americana. Unas de las dinastías de papeleros catalanes de más nombre serán los Romero y los Guarro.

El incremento de la demanda de productos agrarios favorece el aumento de la superficie dedicada al cultivo.


El incremento de la demanda de productos agrarios y la subida de los precios a lo largo del siglo XVIII favorecen el aumento de la superficie dedicada al cultivo. Los campesinos intensifican las explotaciones y amplían las plantaciones de trigo, viña, olivos, maíz y patata. La producción más importante es la de cereales, sobre todo de trigo, base de la alimentación tradicional. El olivo se extiende por las comarcas leridanas y la viña experimenta una expansión notable en las comarcas del Penedès y el Camp de Tarragona. La superfície dedicada a la viña aumenta por el crecimiento de la demanda de aguardiente. La agricultura, sin embargo, continúa dependiendo de las incidencias climáticas, que con frecuencia estropean las cosechas y favorecen las temidas crisis de subsistencias.

La rabassa morta es un tipo de contrato enfitéutico de carácter temporal muy extendido en Catalunya.


La “rabassa morta” es un tipo de contrato enfitéutico de carácter temporal muy extendido en Catalunya de los siglos XVI, XVII y sobre todo del XVIII. El propietario cede el dominio útil de una parcela al “rabassaire” (aparcero) (enfiteuta) para que la cultive y plante viña. La duración del contrato está ligado a la vida de las primeras “rabasses” plantadas (cepas plantadas). El “rabassaire” se compromete a pagar anualmente una cantidad fija, “cens”, que suele consistir en una cuarta parte de la cosecha. Cuando éstas ya no dan fruto, el campesino se ve obligado a devolver la tierra a su amo y se acaba el contrato. Sin embargo, las técnicas de los “colgats” y de los “capficats”, permiten a los “rabassaires” alargar la vida de las cepas, con lo cual, los contratos pasan a ser casi indefinidos. Este tipo de contrato favorecerá la expansión de la viña a lo largo del siglo XVIII, sobre todo en las comarcas del Penedès, la Conca de Barberà, la Anoia y el Bages. (Enfiteusis: Cesión perpetua o a largo plazo del derecho a disfrutar de un inmueble a cambio de un pago anual).

La expansión económica inicia un proceso de diversificación en la estratificación social del campo catalán.


La sociedad rural catalana del siglo XVIII continúa inmersa dentro de la organización estamental característica de todas las sociedades europeas del Antiguo Régimen, sin embargo, la expansión económica, constante a lo largo de todo el siglo, inicia un proceso de diversificación en la estratificación social del campo catalán. Arriba de la pirámide social aparecen los grandes señores, generalmente absentistas, desarraigados del país y en líneas generales fuertemente castellanizados, que delegan la administración de las propiedades y el cobro de los censos en administradores, generalmente payeses acomodados o comerciantes. Los caballeros y nobles de rango inferior, con propiedades más pequeñas, explotadas directamente o arrendadas, en régimen enfitéutico (cesión perpetua o a largo plazo), representan el elemento definidor del campo catalán del setecientos.

Se promulga en España el segundo decreto de Libre Comercio de la época, que acaba con el monopolio de Sevilla-Cádiz.


En la fecha, se promulga en España el segundo decreto de Libre Comercio de la época, que posibilita a una serie de puertos peninsulares el tráfico directo con determinadas áreas americanas que acaba con el monopolio de Sevilla-Cádiz. Además de agilizar el comercio y vivificar las economías regionales, los citados decretos permiten mayores recaudaciones para el erario público.

Los dos decretos de libre comercio de la época, estimulan la actividad económica del conjunto de Catalunya.


El elemento característico del comercio internacional catalán del siglo XVIII es la orientación atlántica, que supera con creces el comercio tradicional mediterráneo. Excluidos del trato directo con las colonias americanas por el monopolio sevillano primero y gaditano después, los comerciantes catalanes establecen corresponsales comerciales en el puerto de Cádiz para vender sus productos a los cargadores andaluces que los envían a América. La liberalización del comercio en América gracias al decreto de 1765, que ha abierto el mercado de las Antillas, y el decreto de libre comercio de 2 de febrero de 1778, que ha roto el monopolio gaditano, estimulan la actividad económica del conjunto de Catalunya. (Siguen otros dos decretos el 6 de marzo y el 12 de octubre). Barcelona y las poblaciones costeras próximas, como Sitges y Vilanova i la Geltrú, ven incrementar la población gracias al desarrollo del comercio americano que se desarrolla a lo largo del siglo XVIII, especialmente a partir de este decreto. También lo hicieron Tarragona y Salou. El estallido de la Guerra Grande en Francia en 1793 marcará el inicio de la decadencia.

Esta pieza también aparece en ... CÁDIZ (CIUDAD)

Crecimiento de la población de Catalunya pasando de 500.000 personas a más de un millón.


A lo largo del siglo XVIII se produce un crecimiento de la población de Catalunya pasando de 500.000 personas a más de un millón según datos extraídos del censo efectuado en la fecha, por Floridablanca. Este fuerte crecimiento se explica fundamentalmente por la reducción de la mortalidad catastrófica provocada por las epidemias de peste bubónica, por el mantenimiento de unas tasas de natalidad muy elevadas y también por las corrientes migratorias. Una población en ascenso que propicia un aumento de la mano de obra y de la demanda de productos agrícolas. Sólo una reactivación económica general puede permitir afrontar con ciertas garantías de éxito el reto de alimentar un número doble de bocas. La producción agrícola se incrementa gracias a la intensificación y a la extensión de los cultivos. El comercio se reactiva con la mejora de las comunicaciones y la progresiva estructuración de los mercados interiores y colonial. Los beneficios derivados de la agricultura y del comercio permiten una primera acumulación capitalista, al tiempo que tiene lugar una fase de industrialización centrada en el textil algodonero.

Esta pieza también aparece en ... DATOS DEMOGRÁFICOS

La revuelta, “Rebomboris del pa”, en Barcelona y en varias poblaciones dura unos cuantos días.


Las malas cosechas de 1787 y 1788 son causa en toda Europa de una fuerte subida del precio del trigo en 1789 y en consecuencia un fuerte aumento del precio del pan. En Barcelona, una multitud de más de ocho mil personas -parece ser que instigadas por personas llegadas de Francia con ciertas conexiones con los revolucionarios franceses- asalta el Pastim (la “fleca” municipal) y las barracas de pan y se enfrenta a la tropa que pretende detenerla. La revuelta, “Rebomboris del pa”, dura unos cuantos días, toma carácter de reivindicación social y amenaza incendiar diversos edificios públicos -civiles y religiosos- y privados representativos de las clases dominantes. También en Mataró, Vic, Sabadell y en otras poblaciones se dan estos “Rebomboris del pa”.

Esta pieza también aparece en ... BARCELONA (Ciudad)