CONCILIO DE ELVIRA

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Temas tratados, en su conjunto, en los 81 cánones del Concilio de Elvira.


En el canon segundo, del Concilio de Elvira se prohíbe a todos los fieles comer con los judíos, bajo pena de excomunión. De todas maneras la influencia judaica, con sus ritos y costumbres, irá aumentando en los siglos siguientes, pues veremos a los Concilios de la época visigoda perseguirlos sin descanso. El canon número 13 cita “grupos de vírgenes” dedicadas al Señor, lo que confirma su existencia y las defecciones que se daban entre ellas. También es célebre el canon 33, acerca del celibato que se impone a los obispos, presbíteros y diáconos. Parece ser el primer documento en este sentido que se encuentra en la legislación de la Iglesia. Es también interesante el canon 21, sobre los que falten a la iglesia tres domingos seguidos. En conjunto los 81 cánones del Concilio de Elvira, tratan: a) la comunidad aun no profundamente cristianizada, la necesidad de insistir en su iniciación cristiana y actitudes ante el paganismo y el judaísmo; b) normas de comportamiento moral de los fieles; c) regulación del ministerio sacerdota; d) régimen matrimonial y e) disciplina penitencial: el ayuno. Decreto 43: todo sacerdote que duerma con su esposa la noche antes de dar misa perderá su trabajo.

Se celebra en Hispania el Concilio más antiguo del que tenemos noticia: el de Elvira (Granada).


Se celebra en Hispania el Concilio más antiguo del que tenemos noticia: el de Elvira o Iliberis (Granada). Sin embargo, su fecha es incierta, entre el 300 y el 324. OSIO, obispo de Córdoba, la persona más importante de la Iglesia de Hispania por estos años, preside este Concilio. Concurren a él 19 obispos (todos los de la BETICA) y 24 presbíteros de toda España, estudiando diversos temas sobre la organización de la Iglesia y sobre el celibato de los clérigos. Muchos de sus 81 cánones disciplinarios pasarán a la legislación general de la Iglesia. Este Concilio recuperó la práctica apostólica de la excomunión al pronunciar anatemas contra aquellos que sostenían doctrinas contrarias a la ortodoxia.

La observancia del domingo como día de descanso civil queda decretada al principio del s. IV.


Otra ley de CONSTANTINO I de esta fecha dispone la observancia del domingo -día en que los cristianos romanos celebran la resurrección de Cristo- como día de descanso civil, disposición, por otra parte, ya indicada a los católicos en el Concilio de Elvira (306). Por otra parte, la legislación constantiniana, mitiga la brutalidad de algunos aspectos de la ley criminal romana y el trato a los esclavos. Hace donaciones para ayudar a los niños pobres y, de este modo, desincentivar el aborto y el abandono a la intemperie de los niños recién nacidos para que mueran. Libera a los célibes y a las personas no casadas de un impuesto especial, en una época en la que el celibato y la virginidad se han convertido en un ideal cristiano. No cabe duda de que gran parte de esta legislación es de inspiración cristiana.