PÍO XI (Papa) (1922-1939)

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Es nombrado Papa PÍO XI. Será conocido por muchos como «el Papa de la Acción Católica»


Achille Damiano Ambrogio Ratti es coronado papa bajo el nombre de PÍO XI (12.2.1922 – 10.2.1939). La ceremonia tiene lugar en la explanada de la Basílica de San Pedro. Desde la autoproclamación de la «cautividad» de la Iglesia Católica por el beato Pío IX en 1870, es ésta la primera coronación pública de un papa. Sus predecesores han sido coronados en ceremonias restringidas, ya sea en la Basílica de San Pedro o en la más exclusiva Capilla Sixtina (caso éste último de León XIII, san Pío X y Benedicto XV). Miembro de una acomodada y respetada familia. PÍO XI nombra Secretario de Estado a aquel joven prelado que ha tratado de poner fin a la Primera Guerra Mundial, Eugenio Pacelli, al que hace Cardenal. Gracias al esfuerzo combinado de ambos, la Iglesiolverá a vivir unos años de esplendor. PÍO XI será conocido por muchos como «el Papa de la Acción Católica», pues es él quien crea esta organización, destinada a hacer partícipes a los laicos en el apostolado jerárquico de la Iglesia. Para otros, sin embargo, pasará a la historia como «el Papa de las misiones», pues bajo su pontificado tendrán un desarrollo espectacular.

PÍO XI autoriza, tras una exihibición, el baile del tango.


PÍO XI autoriza, tras una exihibición a cargo del celebérrimo bailarín porteño Casimiro Aín y una señorita acompañante, el baile del tango. Sin embargo los que han contemplado la exhibición de Aín, a la salida le llaman falsario: el gran danzarín más que un tango ha bailado ante el Papa una especie de rigodón, en nada parecido a «la gran languidez… que por eso lo prohibió PÍO X». Quizá es ese el motivo de la mejor suerte que ha tenido el tango con PÍO XI.

Año Santo. Proclamado por Pío XI.


Año Santo. Proclamado por Pío XI. Benito Mussolini es el hombre fuerte de la situación, y con él se siguen avanzando contactos para resolver la «cuestión romana». La solución no llegará hasta 1929, pero este año santo es una señal evidente de que la paz entre la Iglesia y el reino de Italia no está lejos. Es el primer Jubileo del siglo XX. Contemporáneamente al año santo se desarrolló la primera Exposición Misionera Universal con gran éxito. Durante el Jubileo quedó instituida la fiesta de Cristo Rey y tuvieron lugar nuevas canonizaciones: Teresita del niño Jesús, Pedro Canisio y Juan María Vianney, el santo cura de Ars. Y se beatificó a Bernadette Soubirous, humilde pastora del sur de Francia.

Tres Pactos lateranenses o Pactos de Letrán entre la Santa Sede y el reino de Italia.


Después de que en 1870, el reino de Italia ocupara el resto de los Estados Pontificios, de que Roma se convirtiera en la capital de la Italia unida y de que el Papa se declarara preso en el Vaticano se llega, en la fecha,  a una solución de la cuestión romana a través de la celebración de los Pactos de Letrán. Estos son firmados por el cardenal Gasparri, en representación de la Santa Sede, y Mussolini, jefe del Gobierno italiano. Existen tres pactos diferentes: 1) Un pacto que reconoce la independencia y soberanía de la Santa Sede y que crea el Estado de la Ciudad del Vaticano, 2) Un concordato que define las relaciones civiles y religiosas entre el gobierno y la iglesia en Italia, y que se resume en el lema «Iglesia libre en Estado libre». A través de este concordato, el Papa acordó enviar a los candidatos para el obispado y el arzobispado al gobierno de Italia, requerir a los obispos que jurasen lealtad al Estado de Italia antes de tomar el cargo y prohibir al clero tomar parte en la política. Italia acordó acomodar las leyes sobre el matrimonio y el divorcio a las reglas de la Iglesia Católica Romana y declarar a los miembros del clero exentos de tomar parte en el servicio militar obligatorio. Estos pactos garantizaron a la Iglesia Católica Romana el estatus de iglesia oficial del estado de Italia, así como un poder sustancial en el sistema educativo italiano, y 3) Una convención financiera que proporciona a la Santa Sede una compensación por sus pérdidas en 1870.  (Cuando los papas establecieron de nuevo su sede en Roma, prefirieron instalarse en la Basílica de Santa María en Trastevere, trasladándose luego a la Basílica de Santa María la Mayor y finalmente a la Ciudad del Vaticano). El Estado de la Ciudad del Vaticano no es una continuación de los desaparecidos Estados Pontificios, sino que surge como un nuevo sujeto de derecho internacional.

PÍO XI -con una actitud enérgica contra el comunismo- irá llegando a un acuerdo con MUSSOLINI.


PÍO XI adopta una actitud enérgica contra el comunismo, más por su política antirreligiosa que por sus teorías sociales. En cambio, con MUSSOLINI, que accede al poder poco después de la designación de Pío XI, irá llegando poco a poco a un acuerdo. En sus años jóvenes de izquierdista, MUSSOLINI ha sido decididamente anticlerical, pero nunca ha sentido el menor empacho en cambiar de principios cuando lo ha juzgado necesario, por la buenísima razón de que carece de principios.

Pactos de Letrán. Acrecentarán la autoridad interior de MUSSOLINI. Los Papas ya no serán «prisioneros voluntarios» en el Vaticano.


Pactos  de Letrán. Acrecentarán la autoridad interior de MUSSOLINI. Los Papas, en adelante, ya no serán prisioneros voluntarios en el Vaticano. Por estos Pactos, firmados entre PÍO XI y el gobierno italiano, la Santa Sede dispondrá de un territorio minúsculo de 0,44 kms. Cuadrados: el Estado de la Ciudad del Vaticano, en el cual el Papa ejercerá su soberanía con independencia. Eso, sin embargo, no querrá decir que PÍO XI vaya a doblegarse ante las ambiciones de Benito MUSSOLINI y su gobierno fascista. Este acuerdo, que ponía fin al estado de cosas vigente desde 1870, había sido buscado por ambas partes, y a ambas convenía. Para Mussolini, que buscaba un acercamiento a los católicos, cuya posición ante el Fascismo había sido bastante fría. Para la Iglesia, el obtener el reconocimiento de derecho de su estado, que aunque reducido a una mínima expresión territorial, colocaba a éste dentro del concierto de las naciones del mundo, con capacidad de establecer relaciones diplomáticas.

La reconciliación entre el Reino de Italia y el Vaticano es una de las jugadas maestras de MUSSOLINI.


Los papas en su papel secular extendieron gradualmente su control sobre regiones vecinas, y a lo largo de los Estados Papales gobernaron una gran parte de la península italiana durante más de mil años hasta mediados del siglo XIX, cuando la mayor parte del territorio fue tomado por el Reino de Italia. Al principio, los papas se negaron a aceptar la pérdida de los Estados Papales y el poder secular. En una muestra de desafío, se negaron a abandonar el Vaticano describiéndose a sí mismos como el ‘prisionero en el Vaticano’. La reconciliación entre el Reino de Italia y el Vaticano es una de las jugadas maestras de MUSSOLINI. Como soberanía temporal, el Estado del Vaticano está a malas con Italia desde la ocupación de la ciudad por los garibaldinos durante las luchas por la construcción nacional en 1870. PÍO XI y? MUSSOLINI coinciden en un terror común a la revolución mundial y uno se apoya en el otro y viceversa. La firma de los Pactos de Letrán -o «lateranenses»- en la fecha, significa un mutuo reconocimiento entre Estados (el Reino de Italia y el Estado del Vaticano) y un visto bueno a MUSSOLINI y su fascismo.

PÍO XI anima a los católicos italianos en las elecciones de marzo de 1929 a que voten a los fascistas


En Italia, el partido católico del dirigente político Luigi Sturzo, llamado Partido Popular, y opositor al fascismo, ha sido disuelto poco antes. PÍO XI anima a los católicos italianos en las elecciones de marzo de 1929 a que voten a los fascistas, y califica a Benito Mussolini como un hombre enviado a nosotros por la Providencia. También Pío XI bendice personalmente las tropas italianas que parten para la conquista de Abisinia.

Al Papa se le entrega un Estado soberano, la Ciudad del Vaticano, que puede regir sin ninguna interferencia.


El 25 de julio de 1929, un pontífice reinante sale del Vaticano por vez primera desde 1870. En contrapartida, al Papa se le entrega un Estado soberano, la Ciudad del Vaticano, que puede regir sin interferencia alguna de Italia o de cualquier otra nación. Ciertamente es reducido: 0,44 km2. El Papa también recibe una indemnización de Italia por la pérdida de sus Estados.