La amenaza de los bárbaros hace preocupar al poder romano por conseguir una sólida organización interna y ello es motivo de las persecuciones ya que se ve en los cristianos un elemento de desunión. En una carta del año 177 dirigida a las comunidades de Frigia y Asia, los cristianos de Lyon cuentan las sucesivas persecuciones que sufren durante el reinado de Marco AURELIO. Esta carta será conservada y supone uno de los testimonios más antiguos y valiosos del comienzo del cristianismo en estas tierras.
