El «Gran Sindicat Remença» es fundado en 1448. Este sindicato está formado por todos los payeses que se han unido para recaudar las cantidades necesarias para alcanzar su redención o «remença». Es uno de los primeros sindicatos del mundo, protegido por el rey ALFONSO V el Magnánimo -parte de las cantidades de la redención iba a las arcas reales- y mal visto por los señores feudales y por la burguesía ciudadana.
REMENSAS DE CATALUNYA
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Los remensas plantean una demanda contra los señores. Ésta es aceptada por la corona.
A principios de 1450, los remensas plantean una demanda contra los señores. Ésta es aceptada por la corona, que pretende ser el árbitro del gran conflicto agrario catalán. Precisamente por esta razón, los señores se niegan a comparecer ante el rey asegurando que no tiene competencias en esta materia.
En 1450 el «Gran Sindicat Remença» cuenta nada menos que con unos 20.000 afiliados.
En 1450 el «Gran Sindicat Remença» cuenta nada menos que con unos 20.000 afiliados. Se puede considerar que a mediados del siglo XV, una tercera parte de la campesinos catalanes está formada por remensas (Aproximadamente, unos 100.000 remensas de un total de unos 300.000 campesinos). El líder de los remensas es Francesc de Verntallat, de familia de la pequeña nobleza montañesa. Es firme defensor de la causa remensa y partidario de llegar a un acuerdo o concordia con los señores feudales.
La situación de los remensas es cada vez más confusa y envenenada. Se sienten traicionados por la corona.
La situación de los remensas está cada vez más confusa y envenenada. Sintiéndose traicionados por la corona, los payeses incrementan la presión sobre la reina MARIA que actúa como regente porque su marido se encuentra en Nápoles. A finales de marzo de 1453, la reina obtiene la suspensión provisional del reconocimiento de los derechos señoriales. Éstos, sin embargo, serán restablecidos nuevamente en el mes de agosto siguiente.
La realeza pugna por imponer sus criterios con la ayuda de la Busca y de los payeses de remensa.
Cortes Catalanas (1454-1458). Esta Cortes responden al deseo de las clases privilegiadas, mientras la realeza pugna por imponer sus criterios con la ayuda de la Busca (el partido urbano de los pequeños que ocupa el Ayuntamiento) y de los payeses de remensa. El paroxismo de la crisis, con la revolución y la guerra civil, motivará la radicalización del pactismo y del autoritarismo.
Se dicta sentencia interlocutoria que suspende provisionalmente los «malos usos» y las servitudes.
En la fecha, se dicta sentencia interlocutoria. Esta sentencia suspende provisionalmente los «malos usos» y las servitudes, hasta que los señores den respuesta a la demanda judicial presentada por los remensas ante la corona, en enero de 1450. Los remensas prometen entregar al rey 100.000 florines.
Los señores mejoran la oferta de los remensas al rey. Los remensas pierden como siempre.
El nuevo lugarteniente del rey, el futuro JUAN II de Catalunya, anula la interlocutoria, de manera que restablece, una vez más, los derechos señoriales. Es posible que las necesidades financieras de la corona ayuden a entender esta política oscilante. En octubre de 1455, el rey ha obtenido la promesa de los remensas de entregarle 100.000 florines. Ahora bien en abril de 1456, los señores mejoran la oferta prorrogando el donativo anterior de las Cortes por un valor de 400.000 florines.
ALFONSO el Magnánimo vuelve a confirmar la sentencia interlocutoria.
ALFONSO el Magnánimo vuelve a confirmar la sentencia interlocutoria. O sea, quedan de nuevo suspendidos provisionalmente los «malos usos» y las servitudes.
Los remensas, la corona y la Busca nada más tienen en común su enemistad contra las oligarquías.
El nuevo monarca, JUAN II, mantiene una política favorable a los remensas, porque necesita aliados en su enfrentamiento político con las instituciones controladas por los grupos oligárquicos. Probablemente, el razonamiento de JUAN II es que los enemigos de sus enemigos son sus amigos. De esta manera, el conflicto socioeconómico del campo catalán se entreliga con la lucha político-institucional entre la corona y las oligarquías, tal como sucede en el interior de la ciudad de Barcelona, donde se enfrentan la Biga y la Busca. En efecto, los remensas, la corona y la Busca nada más tienen en común su enemistad contra las oligarquías -las altas jerarquías eclesiásticas, la gran nobleza y la alta burguesía financiera e importadora- que dominan las instituciones del país.
Los dos bandos que se enfrentan en la Guerra de Catalunya son socialmente heterogéneos.
Pero los dos bandos que se enfrentan son socialmente heterogéneos ya que las razones son varias: Ansias de poder de la nobleza frente a la monarquía, situación económica, conflicto de los remensas, muerte del príncipe CARLOS de Viana. En los dos hay nobles, remensas, buscaires. Podríamos resumir aceptando que en realidad, quienes se enfrentan son, por un lado, los realistas, partidarios del rey JUAN II. Por el otro lado, los partidarios del «pactismo» encabezados por la Diputació y el Consejo del Principado, que aun disponiendo de un fuerte soporte popular a causa de la adhesión sentimental al recuerdo de CARLOS de Viana se han erigido en defensores a ultranza de los intereses de las oligarquías representadas en las instituciones (Cortes, Generalitat, Consell de Cent…) Esta guerra permitirá que aflore todo aquello que se ha estado incubando desde hace mucho tiempo; probablemente, desde el esplendor del siglo XIII o, como mínimo, desde la crisis de la segunda mitad del siglo XIV.

