ORDEN DE LOS BENEDICTINOS

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S.BENITO, el fundador de los benedictinos, nace hacia el año 480 en Nursia (Italia).


En el libro II de sus Diálogos, el papa San Gregorio Magno (540-604) relatará cómo un joven que estudiaba en Roma a finales del siglo V dC., oyó la voz del Señor. Entonces, dejándolo todo, siguió a Cristo, e imitando a los antiguos monjes fué a vivir con Dios en la soledad de una cueva de Subiaco. Este joven, llamado BENITO, nace hacia el año 480 en Nursia (Italia). Al cabo de tres años de vida solitaria, el joven BENITO decidirá compartir el don recibido con otros jóvenes que se acercaban a él, y fundará entonces en Subiaco varios monasterios. Basándose en el Evangelio, en la sabiduría de los antiguos monjes y en su propia experiencia, organizará y dirigirá la vida monástica de estos monasterios. Por otra parte, BENITO y su hermana Escolástica establecieron una comunidad femenina que persistirá a lo largo de los siglos. Ataviada con el hábito negro -como los benedictinos varones- se dedicarán a tareas educativas y caritativas.

BENITO de Nursia, hacia el año 529, se traslada a Montecasino donde funda un nuevo monasterio.


BENITO de Nursia, hacia el año 529, se traslada a Montecasino donde funda un nuevo monasterio, en el cuál residirá hasta su muerte. Allí ejerce gran influencia en sus discípulos y sobre toda la región vecina. Es allí también donde escribe una Regla para monjes, que con el tiempo llegará a ser la Santa Regla (la regla benedictina), norma de vida para el monacato cristiano occidental. Esta norma propugna la vida en común de una serie de personas en una residencia, el monasterio, generalmente alejado de los centros urbanos, con un templo anexo y a veces granjas y tierras de cultivo alrededor. Allí, estas personas se dedicarán a la oración en comunidad y a desarrollar actividades agrícolas e intelectuales. De esta forma cumplirán el lema «ora et labora» (ora y trabaja). Los que seguirán esta regla serán los monjes más numerosos e importantes de Europa occidental durante casi toda la Edad Media, tanto por su calidad moral y su influencia cultural como por el poder económico que alcanzarán sus monasterios.

Los monjes de los monasterios benedictinos copian una y mil veces los antiguos rollos de pergamino.


En los monasterios fundados por los hijos espirituales de BENITO, los grandes tesoros de la literatura, la filosofía y la teología de unos tiempos idos serán copiados y protegidos mientras los pueblos bárbaros arrasan y destruyen los viejos centros de la civilización y la cultura; unos pueblos analfabetos que, además se envanecen de serlo. Ni siquiera el rey Teodorico el Grande, amo y señor de Italia, sabe leer y escribir (y tampoco Justino I, el emperador romano de Oriente). Que hayan llegado hasta nosotros no sólo los escritos de la primitiva cristiandad -incluida la Biblia-, sino también los de los clásicos antiguos -los poemas de HOMERO, CÁTULO y HORACIO, los dramas de ESQUILO, SÓFOCLES y EURÍPIDES, los relatos históricos de TUCÍDIDES y TITO LIVIO, los tratados filosóficos de PLATÓN y ARISTÓTELES (es decir la incomparable herencia del pensamiento greco-romano)- se lo debemos a estos monjes de los monasterios benedictinos que copian y recopian una y mil veces los antiguos rollos de pergamino y los conservan celosamente para preservarlos de los peligros de un mundo asolado por las guerras y las invasiones. Parte de estos monjes son presbíteros, pero la mayoría son simples legos (profesos sin opción a las sagradas órdenes), aunque los votos de pobreza, castidad y obediencia a sus superiores rigen para todos ellos.

Fallece BENITO. Muy anciano, muere como Moisés, de pie, sostenido por dos monjes y alabando a Dios.


Fallece BENITO que muy anciano, muere como Moisés, de pie, sostenido por dos monjes y alabando a Dios hasta exhalar el último suspiro. Aunque BENITO no ha visto muy extendida su obra, ésta se propagará maravillosamente en sus dos ramas, masculina y femenina, después de su muerte. Una de las razones que más influirán en este hecho será la excelente Regla que dejará BENITO a sus hijos. Es la célebre «Regula monachorum» que consta de 73 capítulos. La regla de S.Benito hace de la liturqia, el trabajo manual y el intelectual su principal vocación. (El siglo IX será el del apogeo de los grandes monasterios benedictinos europeos, tanto por su número como por su importancia social y cultura. Los monasterios benedictinos contribuirán al nacimiento de Europa tras el hundimiento del Imperio en Occidente.

El rey franco CHILDEBERTO I funda la abadía benedictina de Saint-Germain-des-Prés.


El rey franco CHILDEBERTO I funda la abadía benedictina de Saint-Germain-des-Prés y la dota de una importante biblioteca. En esta abadía se guardará la túnica de S.Vicente que el rey CHILDEBERTO ha recibido en Zaragoza en el año 541.

El futuro Gregorio I Magno se hace monje y es ordenado diácono. Funda en Sicilia seis monasterios benedictinos.


En la fecha, el futuro GREGORIO I MAGNO se hace monje. Es ordenado diácono y enviado como legado papal a la corte de Bizancio. Ha nacido en 540, en una familia noble. Ha estudiado leyes y ha sido nombrado prefecto de Roma. Al heredar enormes extensiones de tierras, ha fundado en Sicilia seis monasterios benedictinos y transformado en convento su propio palacio.

Por aclamación del clero y del pueblo de Roma, es nombrado Papa GREGORIO I Magno (o «el Grande»).


Por aclamación del clero y del pueblo de Roma, es nombrado obispo de esta ciudad y por tanto, papa, GREGORIO I Magno (o «el Grande») (3.9.590-12.3.604). Es el primer monje que llega al papado. Buena muestra de cómo entiende la función de un papa la da a conocer la frase que el propio GREGORIO I compone y con la cual desde entonces se designará al pontífice: «Siervo de los siervos de Dios». El papa GREGORIO I es miembro de la ilustre familia romana de los Anicios. Ha sido prefecto de Roma pero la muerte de su padre provoca en él una honda crisis espiritual que lo lleva a abandonar su carrera administrativa, repartir sus bienes entre los pobres y tomar el hábito benedictino. Funda siete conventos de la Orden, viviendo él en uno de ellos. Elegido papa, se niega a aceptar tan alta dignidad, aunque el emperador ha confirmado su designación. Llega a huir de Roma, pero es muy pronto encontrado en uno de los conventos que él ha fundado.

El papa Gregorio, hacia el 597, encomienda a un grupo de monjes la evangelización de los anglosajones.


GREGORIO Magno presenta a San Benito, «autor de una regla para monjes, notable por su discreción», como el fundador y Abad del monasterio de MONTECASSINO. Según la tradición, el mismo Papa GREGORIO, hacia el 597, encomienda a un grupo de monjes la evangelización de los anglosajones en Inglaterra; allí San Agustín de Canterbury habría propagado la Regla benedictina. En el S. VIII, desde esas tierras partirá la misión de otro monje-obispo: San Bonifacio, que predicará el evangelio en Alemania, coronando su obra con el martirio en 754. La expansión de la Regla benedictina es gradual, al ser adoptada sucesivamente en los antiguos monasterios y en los nuevos que se van fundando.

BONIFACIO IV -papa- (25.8.608 – 8.5.615).


BONIFACIO IV -papa- (15.9.608 – 8.5.615). Hijo de un médico, fue nombrado diácono bajo el pontificado de Gregorio I, recibiendo el cargo de dispensador, nombre que recibía el funcionario jefe encargado de la administración de patrimonios. Tras diez meses desde la muerte de Bonifacio III, es elegido papa. Instituirá el derecho de asilo en las iglesias. Defensor del monacato, convertirá su casa en monasterio benedictino, orden a la que pertenece. Fundará varios hospitales.

Numerosas son las abadías que se fundan en este período por iniciativa de PIRMÍN en Alsacia.


Numerosas son las abadías que se fundan en este período por iniciativa de PIRMÍN, que difunde la regla benedictina en Marmoutier y Murbach, y del obispo de Estrasburgo, de quien depende la administración civil de la región de Alsacia.