1934 es clave en la evolución política del PNV en la República, ya que marca su ruptura definitiva con la derecha católica (la Confederación Española de Derechas Autónomas de José María GIL ROBLES), enemiga del Estatuto vasco, y su primera aproximación a las izquierdas en la rebelión de los ayuntamientos vascos contra el Gobierno en defensa del Concierto económico. El 2 de septiembre de 1934, la Asamblea de Zumárraga, que congrega al socialista INDALECIO PRIETO (diputado por Bilbao) y parlamentarios del PNV y la Esquerra catalana, simboliza el viraje político realizado por el PNV, que le lleva desde la derecha en la que se encuentra hacia el centro. Pero el nuevo centrismo del PNV es más político que ideológico, pues mantiene incólume la doctrina aranista, no ha elaborado un nuevo programa que actualice el manifiesto tradicional de 1906 y continua siendo un partido confesional y conservador.
PAÍS VASCO (Hasta España de las Autonomías) (...... - 11/1/1980)
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En estos graves momentos, la Falange lucha y está al lado de la República.
En estos graves momentos, la Falange lucha y está al lado de la República. En la mañana del 7 de octubre, una manifestación encabezada por los mandos falangistas, JOSÉ ANTONIO Primo de Rivera, Ruíz de Alda y Ledesma Ramos, cruza las calles de Madrid y va hasta la Puerta del Sol, donde rinde homenaje al presidente del Gobierno, quien anda reacio en salir a corresponder, por temor de ser tachado por la prensa adversaria, de \»fascista\». El único cartel de la Falange, dice: \»Viva la Unidad de España\».
En el País Vasco no se produce en octubre de 1934 un movimiento de revuelta pero sufre, sin embargo, una fuerte represión.
En el País Vasco no se produce en octubre de 1934 un movimiento de revuelta, como en Catalunya, sin duda porque el carácter marxista de la revolución de Asturias no es compartido por los vascos, en donde la influencia del clero sigue predominando. El PNV, sin embargo, sufre una fuerte represión tras la revolución de octubre, a pesar de no haber participado en ella (aunque sí intervienen algunos nacionalistas y solidarios vascos, que son encarcelados junto con socialistas y comunistas). Para su diputado álavés Javier LANDABURU, el PNV \»jamás ha padecido crisis como ésta\» de 1934.
Carta del diputado AGUIRRE del PNV al jesuita José María ESTEFANÍA.
En el País Vasco, a la altura de 1935, el Partido Nacionalista es un híbrido de tradición y modernidad, de independentismo teórico y autonomismo práctico, en una coyuntura muy difícil, en la que se halla aislado y es atacado con acritud por las derechas, las cuales le acusan injustamente de ser cómplice de la revolución; además, se ha distanciado de las izquierdas después de su fallido intento revolucionario. Esta situación crítica del PNV queda patente en una carta de su diputado AGUIRRE al jesuita José María ESTEFANÍA, escrita el 2 de julio de 1935: El Estatuto vasco tendrá más dificultades cuanto más se acentúe el auge derechista, y tendrá más facilidades a medida que decrezca aumentando la izquierda. Ésta es nuestra tragedia (sic). De nuevo lucharemos solos contra dos bloques; uno el de izquierdas que volverá lleno de sectarismo, otro el de derechas pletórico de suicida incomprensión.
La pluralidad de la sociedad vasca, causa de que el nacionalismo no ostente la hegemonía en Euskadi.
Aun contando con su gran expansión en los años 30, el nacionalismo no tiene la hegemonía en Euskadi. La sociedad vasca de la época es plural política y culturalmente. El ciclo histórico del pluralismo vasco que surge en la Restauración con el proceso de industrialización y modernización, culmina en la Segunda República. Durante ésta se consolida un mapa politico triangular, cuyos vértices son el carlismo de Oriol, el PNV de Aguirre y el PSOE de Indalecio PRIETO. Los resultados electorales de 1936 proporcionan un triángulo casi equilátero si se cuenta Navarra: el Partido Nacionalista consigue nueve diputados, las derechas ocho y el Frente Popular siete. Las bases políticas del PNV han chocado en muchas ocasiones con las izquierdas por diferencias políticas y religiosas. Pero su reivindicación autonómica, su democratización y su marcha hacia el centro contribuyeron a la paulatina integración del PNV en el régimen republicano, que es evidente en la primavera de 1936 y se consumará en la Guerra Civil, sobre todo a partir de la entrada en vigor del Estatuto vasco (10/1936).
Las Cortes españolas designan una comisión para la puesta en marcha del Estatuto del País Vasco.
Tras el triunfo electoral del Frente Popular en la primavera de 1936, y respetando los resultados del referendum de 11/1933 las nuevas Cortes designan una comisión para la puesta en marcha del Estatuto del País Vasco. Se da, pues, un entente cordial entre el Frente popular y el PNV. Sus líderes, PRIETO y AGUIRRE, son los principales artífices del Estatuto de 1936 como presidente y secretario, respectivamente, de la Comisión de Estatutos de las Cortes. Buena prueba de su entendimiento es el doble voto favorable de la minoría parlamentaria nacionalista a Manuel AZAÑA, primero otorgándole su confianza como jefe del Gobierno y después con el apoyo a su nombramiento como presidente de la República. En 1936 el PNV dará preferencia a la cuestión autonómica sobre la religiosa y así acabará invirtiendo su política de alianzas: con el carlismo en 1931 y con el Frente Popular en la guerra.
Se entrega el texto del anteproyecto del Estatuto vasco al presidente de la República .
El 15 de julio se entrega el texto del Estatuto vasco al presidente de la República para su preceptivo envío a las Cortes como anteproyecto, pero sólo cuarenta y ocho horas después se producirá el golpe militar y Galicia, controlada en su totalidad por los sublevados, queda al margen del proceso autonómico. En el resto de España se desarrolla en muchas zonas una conciencia regionalista, sensible a las peculiaridades históricas, culturales e institucionales, y partidaria de la descentralización administrativa. En regiones como Andalucía, Aragón, el País Valenciano o Castilla, el comienzo del desarrollo estatutario -iniciativa, acuerdo de las fuerzas locales, redacción de un anteproyecto- es extremadamente lento y tropieza con la falta de estímulo de los grandes partidos franquistas, que temen verse perjudicados por una regionalización de la vida política. En casi todas partes se habrá tenido que esperar al triunfo del Frente Popular, en febrero de 1936, para que cobre forma un proceso que el casi inmediato comienzo de la guerra civil cortará bruscamente.
Alfonso Carlos fallece, sin hijos, y sus partidarios se encuentran sin un candidato claro a la sucesión.
ALFONSO CARLOS fallece, sin hijos, en la fecha, en plena guerra civil española, y sus partidarios se encuentran sin un candidato claro a la sucesión. El príncipe Javier de Borbón Parma es nombrado regente y encargado de proveer la búsqueda se sucesor.
En el País Vasco, se impone el ala izquierda del ANV y aprueba un programa anticapitalista y socialista.
En 1936, en el País Vasco, se impone el ala izquierda del ANV y aprueba un programa anticapitalista y socialista, aunque no marxista. Unos quieren volverse lo más españoles posibles, los otros, lo más vascos, pero los dos íntegramente católicos. Por reconocer la libertad de conciencia y la tolerancia religiosa también los dos piensan que el liberalismo es pecado. Por eso, si el nacionalismo recluta a sus fieles entre integristas y carlistas no es debido a emociones patrióticas vascas, sino porque se presenta al clero local, auténtico guía espiritual del pueblo, como más ejemplar, sincero e íntegramente católico. Y por eso también, por encima de la incompatibilidad patriótica, se da entre ellos una larga colaboración a la hora de defender la causa de Dios y de su Iglesia.
En el País Vasco, el hecho diferencial vasco se acrecienta en este primer año de guerra.
De 10/1936 a 6/1937, el Gobierno de José Antonio AGUIRRE, rebasando con creces la letra del Estatuto, que es de mínimos, ejerce en la práctica una autonomía de máximos: concentra prácticamente todos los poderes y funciones, desde el ámbito local hasta el ínternacional, crea el Ejército regular de Euskadi y construye de nueva planta un auténtico Estado vasco -en un territorio reducido a Vizcaya y poco más, pero con una prolija administración-, semindependiente del resto de la España republicana por el aislamiento del frente norte y por los designios del nacionalismo, que jamás en toda su historia ha estado tan cerca de alcanzar su anhelo de tener un Estado s
oberano. El hecho diferencial vasco se acrecienta, pues, en ese año de guerra. La Euskadi autónoma es una especie de oasis vasco en el cual la Iglesia no sólo es respetada, sino que el clero nacionalista colabora con la Administración y el Ejército vascos (capellanes de gudaris), mientras que al mismo tiempo la Iglesia es perseguida en la zona republicana. El espectro político se extiende desde el católico PNV hasta los anarquistas de la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT).

