FEDERICO II de Prusia penetra en Bohemia, pero es vencido por los austriacos en la batalla de Kolin; por esta causa, se ve obligado a abandonar ese país.
AUSTRIA
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Federico II se dirige con su ejército hacia Bohemia, donde derrota a los austríacos y pone sitio a Praga.
FEDERICO II se dirige con su ejército hacia Bohemia, donde derrota a los austríacos y pone sitio a Praga el 6 de mayo de 1757. Sin embargo, un ejército de socorro austríaco comandado por el mariscal Browne se dirige a Praga para levantar el asedio que sufre esta ciudad. FEDERICO se enfrenta a él y, pese a la escasez de las fuerzas prusianas, vence tras un combate sangriento.
Federico II de Prusia, pierde una batalla frente a los austríacos en Kolin al este de Praga. Se ve obligado a retirarse.
Un mes más tarde Daun, al frente de otro ejército austriaco, vuelve a Praga para auxiliar la plaza. Las cosas empiezan a torcerse para FEDERICO II de Prusia. En la fecha, pierde una batalla frente a los austríacos en Kolin, al este de Praga, viéndose obligado a retirarse. Para entonces, los franceses envían un ejército hacia el Este, y los rusos otro al Oeste, mientras que los austríacos atacan en el Norte. También los suecos han desembarcado en la costa báltica y dan señales de presionar hacia el Sur. FEDERICO, atacado desde los cuatro puntos cardinales, ha de correr con su ejército primero en una dirección y luego en otra, a fin de rechazar a cada uno de los enemigos, según parece ser en cada momento el más peligroso.
El rey de Prusia FEDERICO II el Grande vence al ejército del Imperio austriaco en Leuthen (Silesia)
Con la menor dilación posible, FEDERICO II marcha a continuación a Silesia, donde los austríacos han hecho notables progresos. El 5 de diciembre se encuentra con ellos en Leuthen, al oeste de Breslau, la capital silesiana. Una vez más, FEDERICO II, maniobrando hábilmente, consigue atacar con sus fuerzas los puntos débiles austríacos, y así destruye su ejército.
FEDERICO II toma Breslau -la capital- y se asegura la posesión de Silesia.
La doble victoria de Rossbach y Leuthen da la vuelta a la situación para FEDERICO II, y su sobrenombre de «el Grande» parece más apropiado que nunca. Después, FEDERICO II deja descansar a sus hombres hasta el día 7 y emprende una persecución, que deja toda la región sin rastro de enemigos. El 19 de diciembre toma Breslau -la capital- y se asegura la posesión de Silesia.
En el marco de la Guerra de los Siete Años, Austria derrota a Prusia en la batalla de Hochkirk.
En el marco de la Guerra de los Siete Años, tiene lugar la batalla de Hochkirk 9 km al este de Bautzen (Sajonia) entre un ejército prusiano de 31.000 hombres mandado por FEDERICO II y un ejército Imperial al mando de Leopold Joseph von Daun de 80.000 hombres. La batalla termina con la victoria de los Imperiales. Es una de las tres peores derrotas bélicas de FEDERICO el Grande, junto con la Batalla de Kolin y la de Kunersdorf.
Los ejércitos de Austria y Rusia derrotan al ejército prusiano en la batalla de Kunersdorf (Polonia).
Los rusos unen sus fuerzas con los austriacos y ambos ejércitos derrotan al rey prusiano -FEDERICO II el Grande- en Kunersdorf (Polonia), cerca de Fráncfort del Óder (12 de agosto de 1759).
FEDERICO II el Grande, rey de Prusia, vence al ejército austro-francés en Liegnitz (Silesia).
El resultado en 1759 de la batalla de Kunersdorf (Polonia) fue el revés más grave del rey prusiano -FEDERICO II- que siente con desesperación que su imperio se cae a pedazos. Con todo, su buena estrella vuelve a brillarle como tantas otras veces. Los vencedores de Kunersdorf, en vez de aprovechar el momento para rematar a los prusianos, pierden valioso tiempo reflexionando sobre el siguiente paso a dar. Su falta de cohesión será su perdición. FEDERICO II, rehace sus fuerzas y se juega todo en una nueva ofensiva. Inesperadamente, la victoria de Liegnitz (Silesia) sobre el ejército austro-francés, hace retroceder al enemigo.
Nueva victoria de Prusia sobre el ejército austriaco en Torgau (Sajonia).
Nueva victoria de Prusia sobre el ejército austriaco en Torgau (Sajonia).
MARÍA TERESA ignora la asamblea nacional húngara y emite por decreto sus reformas.
La relativa tranquilidad de las décadas últimas, el desarrollo técnico y la coyuntura agrícola han sido suficientes para que la capa dirigente húngara se haya sentido satisfecha a tal grado, que se haya lanzado a defender el imperio Habsburgo cuando MARÍA TERESA (1740-1780) ha necesitado ayuda en la guerra de sucesión austríaca. En efecto, MARÍA TERESA y su hijo, José II (1780-1790) estarán entre los representantes más prominentes del absolutismo ilustrado europeo. Querrán modernizar y fortalecer el imperio con una administración pública más profesional, con una política económica basada en parte en el progreso científico, con una política social más humana y -en el caso de JOSÉ II- con medidas anticlericales. A la luz de estos criterios, desde los años 1760, MARÍA TERESA ignorará la asamblea nacional húngara y emitirá por decreto sus reformas de política económica y social, por ejemplo, las relacionadas con la regulación de las cargas de los siervos o con la instrucción pública.

