Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (6/12/1922-….. )

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Chamberlain nombra a CHURCHILL Primer Lord del Almirantazgo.


El gobierno británico sigue en manos de quienes, hasta la primavera de 1939, se han mostrado partidarios del apaciguamiento. CHAMBELAIN continúa de primer ministro, y Halifax, de ministro de Exteriores. CHAMBERLAIN nombra a CHURCHILL Primer Lord del Almirantazgo, el cargo que el propio CHAMBERLAIN ocupaba antes del desastre de Gallípolí, un cuarto de siglo antes. CHURCHILL, al menos, nunca ha considerado que se debebía contemporizar con HITLER, pese a haber sido admirador de MUSSOLINI en los primeros tiempos del régimen fascista.

Los Gobiernos de Francia e inglaterra reconocen al de Burgos.


Los Gobiernos de Francia e inglaterra reconocen al de Burgos. Tanto en Paris como en Londres, las banderas republicanas son sustituidas por las banderas franquistas, que a la característica combinación de rojo y amarillo añaden el escudo y el águila de los Reyes Católicos, convertidos en símbolos del nuevo régimen. Félix de Lequerica es el nuevo embajador en París, y el duque de Alba, en Londres. A primeros de marzo lo harán Grecia y Brasil. Se suman así al resto de países que a lo largo de la contienda han dado reconocimiento a Franco, entre los que están Yugoslavia, Guatemala, El Salvador, Alemania, Italia, Portugal, Turquía, Polonia y Rumania, igual que El Vaticano.

Inglaterra hace público su ayuda a Polonia, Rumanía, Grecia y Turquía, en caso de ser agredidas.


El 20 de marzo Inglaterra hace público su ayuda a Polonia, Rumanía, Grecia y Turquía, en caso de ser agredidas: «reconocemos que el destino de Alemania es ser el estado continental más poderoso; pero los demás países también tienen derecho a vivir».

Gran Bretaña y Francia reiteran su apoyo a Polonia caso de que peligrara su independencia.


El 31 de marzo, tras averiguar que HITLER tiene intención de atacar Polonia, el inglés, CHAMBERLAIN, hastiado de los repetidos incumplimientos de HITLER, dice en el parlamento: «En caso de producirse cualquier agresión que pusiera claramente en peligro la independencia polaca, el gobierno de su Majestad se considera obligado a sostener a Polonia, Francia me ha autorizado para afirmar que su posición es igual a la nuestra».

Molotov debe concluir el pacto tripartito Moscú-París-Londres.


Cuando ya parece que un acuerdo entre Moscú, París y Londres, está a punto para firmar, el XVIII Congreso del PC soviético no reelige a Litvinov para el Comité Central. El ministro soviético está en horas bajas y es sustituido por Viacheslav Molotov. Éste, que accede al cargo el 3 de mayo, debe concluir el pacto tripartito Moscú-París-Londres.

Polonia anuncia la movilización general. Gran Bretaña rehusa presionar a los polacos .


Los intentos de mediación, tanto oficiales como oficiosos, han continuado durante estos tres dramáticos días, pero HITLER no cede. Por el contrario, su tono se hace cada vez más beligerante. Por fin, el 30 de agosto, Polonia anuncia la movilización general y Henderson -embajador británico en Berlín- comunica al canciller germano que Gran Bretaña rehusa presionar a los polacos para que acepten su propuesta. La suerte está echada.

Gran Bretaña y Francia anuncian la declaración de guerra a Alemania.


Todo cambia a primera hora de la mañana, cuando el embajador británico en Berlín, Henderson, entrega al consejero de embajada e intérprete de Hitler, el doctor Paul Schmidt, el siguiente ultimátum: «Si antes de las 11.00 h Alemania no ofrece seguridades de que suspenderá las hostilidades y se retirará de Polonia, Gran Bretaña se considerará en guerra». La falta de respuesta alemana hace que Neville Chamberlain anuncie por radio, a la hora señalada, la declaración de guerra. Hitler queda estupefacto, y dirigiéndose a Ribbentrop, su ministro de Exteriores, dice: «¿Y ahora qué?». Una hora más tarde llega el ultimátum francés. Franceses e ingleses cumplen su promesa para con Polonia. Su «guerra local» se ha convertido de pronto en una guerra general. HITLER pensaba que una vez más, como ha ocurrido meses atrás con Austria y Checoslovaquia, iba a salirse con la suya sin que las democracias occidentales reaccionasen. Pero por una vez sus cálculos han fallado.

Gran Bretaña establece un bloqueo naval del enemigo que no resultará eficaz.


Gran Bretaña realmente no está en condiciones de afrontar grandes batallas en tierra. Recuerda bien la sangría de la primera guerra y no desea que se repita. Por razones prácticas, desde el final de la guerra de Cien Años, casi medio milenio antes, Gran Bretaña ha preferido permanecer tras la muralla del mar y dejar que sus barcos combatan por ella, subvencionando a otras potencias para que luchen en tierra en su lugar. Por consiguiente, Gran Bretaña se prepara para librar una guerra naval contra Alemania. Inmediatamente, establece un bloqueo naval del enemigo que no resultará eficaz, pues Alemania, al menos en la primera mitad del período bélico, conquistará vastas extensiones de Europa y las saqueará en beneficio del pueblo alemán, de modo que el bloqueo británico sólo servirá para que pasen hambre las naciones conquistadas.