REINO FRANCO CAROLINGIOS (751-911)

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Reino francoREINO FRANCO CAROLINGIOS (751-911) Se refiere al reino franco que dominó la dinastía carolingia del siglo VIII al siglo IX en Europa occidental. Este período de la historia europea deriva de la política de los reyes francos, Pipino el Breve y Carlomagno, que supuso un intento de recuperación en los ámbitos políticos, religioso y cultural de la época medieval.

Con el tiempo se constituye un ordenamiento de vasallaje que establece de manera exacta quién debe ser el señor feudal de otras personas.


Con el tiempo se constituye un ordenamiento de vasallaje que establece de manera exacta quién debe ser el señor feudal de otras personas y cuáles son los deberes y derechos del señor feudal y su vasallo. Ambos se prestan mutuamente un juramento de lealtad: «Tus enemigos son mis enemigos; tus amigos son mis amigos. Te seré siempre fiel y estaré presente cuando me necesites». En origen, el feudo va ligado a la persona del vasallo, y al morir éste retorna al señor feudal. Pero en el reino franco oriental se va introduciendo poco a poco la costumbre de transmitir el feudo al primogénito; esta costumbre es reconocida en algún momento y se convierte así en derecho vigente. De ese modo, los feudos pasan a ser hereditarios y se sustraen a la potestad de disposición del emperador, lo cual conduce a la larga a su debilitamiento y al fortalecimiento de los principales señores seculares y eclesiásticos del imperio. Ésta es una de las causas de que, en el Imperio Germánico, los príncipes territoriales sean siempre muy poderosos y logren impedir durante largo tiempo la evolución hacia un Estado con una fuerte autoridad central.

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CARLOS el Joven, rey de los francos, tiene un ataque cerebral y muere sin dejar descendencia.


En Baviera, CARLOS el Joven, hijo de Carlomagno, rey de los francos, tiene un ataque cerebral y muere sin dejar descendencia.

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Los francos concentran su interés en los dos núcleos hispanos profrancos: Pamplona y Jaca.


Los francos concentran su interés en los dos núcleos hispanos profrancos: Pamplona (Navarra) y Jaca (Aragón). Pero fracasan en sus intentos de conquista de Huesca y pierden Jaca. Entonces CARLOMAGNO, acuciado por otros problemas, renuncia a su penetración más al sur de la Península Ibérica y firma un tratado de paz con los sarracenos el año 812.

Tratado de Aquisgrán por el que se regulan las zonas atribuibles a los Imperios carolingio y bizantino.


Tratado de Aquisgrán alcanzado en el año 812 en la ciudad alemana de Aquisgrán entre el emperador bizantino MIGUEL l y el franco CARLOMAGNO, por el que se regulan las zonas atribuibles a los Imperios carolingio y bizantino. Por este tratado, el emperador de Bizancio se compromete a reconocer a CARLOMAGNO como emperador de Occidente a cambio de la entrega de Venecia, Istria y Dalmacia. La presencia franca permite la formación de los primeros reinos de los eslovenos, así como el de los croatas y el de los serbios. Durante este período fructifican los intentos de cristianización: Croacia y Eslovenia se integran en la órbita de Roma y Serbia en la de Bizancio. Los croatas llegaron a ser considerados «especialissimi filii» del papado romano.

Muere en Aquisgrán, CARLOMAGNO donde es sepultado.


Muere en Aquisgrán, CARLOMAGNO donde es sepultado. Ha desempeñado un papel importantísimo -superior incluso al del Papa- en los concilios eclesiástico-civiles encargados de restaurar la disciplina eclesial, definir doctrina y unificar la liturgia. Por otra parte, con Carlomagno ha nacido lo que más adelante será la administración central de un Estado. La figura del conde adquiere una importancia significativa. El es el representante del emperador en su territorio (700 condados). En las zonas fronterizas se crean las marcas. De ahí vendrá el título de marqués. Al morir Carlomagno, su imperio abarca desde los Pirineos hasta el Elba y desde el mar del Norte al sur de Italia. Y es que como consecuencia de todas las luchas llevadas a cabo durante los cuarenta y siete años que ha durado el reinado de Carlomagno, se duplica en proporciones su reino respecto a lo heredado de su padre. En todo este enorme y diverso territorio es la religión cristiana el verdadero denominador común que aglutina pueblos, lenguas y costumbres diversas.

LUIS I el Piadoso, emperador, siente una gran atracción hacia las cuestiones religiosa.


LUIS I el Piadoso, emperador, siente una gran atracción hacia las cuestiones religiosas. La Iglesia predominará sobre la razón de Estado por lo que sus primeras medidas irán encaminadas hacia la restauración moral y religiosa. Los canónigos de las catedrales deberán estar sometidos a una regla similar a la benedictina al igual que las monjas. La vida monástica será reformada para evitar la relajación de costumbres y su dedicación a la meditación y la plegaria. El episcopado y el clero secular también serán objeto de reforma, convirtiendo a la Iglesia y la religión en las piedras angulares del edificio imperial. LUIS I se convierte en el guardián del Papado. Por otra parte, la vida licenciosa de la corte es sustituida por un ambiente de religiosidad y piedad. Invita a sus hermanas -de vida bastante libertina, especialmente Berta- a ingresar en monasterios al tiempo que prohíbe a las mujeres de vida fácil vivir en palacio o en sus cercanías. Por todo ello, los hombres de confianza del emperador pertenecen en su mayor parte al clero, dirigidos por el sacerdote Helisachar.