Muerto Sancho, hijo de ALFONSO VI, éste quiere casar a su hija Urraca con Alfonso I de Aragón.


Habiendo muerto en la batalla de Uclés, Sancho, hijo de ALFONSO VI de León y Castilla, los nobles del reino, para que éste no recaiga en manos extranjeras, pretenden que ALFONSO VI case a su hija, doña URRACA, heredera del trono y que a quedado viuda en 1107 al fallecer su marido Raimundo, con el poderoso conde de Candespina, GÓMEZ GONZÁLEZ, pero el monarca se inclina por su homónimo ALFONSO I el Batallador, rey de Aragón y Pamplona, y apoya este matrimonio. Este matrimonio se espera haga desaparecer la rivalidad entre Aragón/Pamplona y Castilla/León y, al mismo tiempo, un futuro hijo de ambos se convertiría en el único rey cristiano de toda la Península. URRACA tiene un hijo de Raimundo, ALFONSO RAIMÚNDEZ. URRACA se aviene al matrimonio, pero se niega a unificar sus Estados con Aragón.