El desarrollo industrial español y catalán de la década de los sesenta se basa, sobre todo, en la energía producida por el petróleo, con pocas alternativas más, hecho que supone una gran dependencia con respecto al desarrollo y la economía. En estos años se va ampliando, despacio, el papel de las centrales térmicas y, a partir de 1969, se empieza a utilizar el gas natural. No será, sin embargo, hasta el año 1972 que se pondrá en servicio la primera central de fisión nuclear en Catalunya, la central nuclear de Vandellòs, en Tarragona. Esta central es una iniciativa de las cuatro empresas eléctricas catalanas y la francesa ‘Electricité de France’. La central es de tecnología básicamente francesa y tiene una potencia de 500.000 Kw. Opera con grafito-uranio natural, refrigerada por gas (CO2), una tecnología anticuada que es criticada desde el primer momento.