CAPILLA SIXTINA

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Capilla sixtinaLa Capilla Sixtina es la capilla de la basílica de San Pedro y es la más famosa del palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano, la residencia oficial del papa. Originalmente servía como capilla de la fortaleza vaticana.

Es consagrada la Capilla Sixtina.


Es consagrada la Capilla Sixtina. Pier Matteo d’Amelia ha decorado la bóveda con un sencillo cielo estrellado, que obliga a centrar la atención en la decoración de abajo resaltando su estructura rigurosamente dividida por líneas horizontales y verticales. Los cuadros han sido pintados por Perugino, Botticelli, Ghirlandaio, Cósimo Rosselli. En la pared de detrás del altar hay un gran retablo con la Asunción de la Virgen y dos frescos de la Natividad y del Hallazgo de Moisés que han sido pintados por Perugino.

La Capilla Sixtina empieza a tener problemas de naturaleza estática.


La Capilla Sixtina empieza a tener problemas de naturaleza estática a partir del inicio del pontificado de JULIO II posiblemente a consecuencia de las excavaciones relizadas tanto al norte como al sur del edificio, al pie de la colina en la que surge el Palacio Apostólico, para crear los cimientos de la Torre Borgia y de la nueva basílica de S. Pedro. En mayo de 1504 una larga grieta abre diagonalmente la bóveda de la capilla, provocando tales daños que determinará su cierre durante varios meses.

JULIO II se convence de la necesidad de decorar de nuevo totalmente la bóveda de la Capilla Sixtina


JULIO II se convence de la necesidad de decorar de nuevo totalmente la bóveda de la Capilla Sixtina y que ello deberá realizarlo Miguel ÁNGEL, por lo que decide suspender el proyecto del monumento funerario que ya ha encargado a Miguel ÁNGEL para que el artista pueda dedicarse a la decoración de la bóveda de la Capilla. Miguel ÁNGEL que está muy ilusionado con el encargo del edificio funerario no está de acuerdo con la propuesta.

Miguel Ángel firma el contrato para decorar el techo de la Capilla Sixtina


Al final de una rabiosa resistencia, que dura casi dos años, Miguel ÁNGEL tiene que inclinarse ante los deseos del papa JULIO II de que lleve a cabo la nueva decoración de la bóveda de la Capilla Sixtina y el 8 de mayo de 1508 firma el contrato acordando una cifra forfet de la cual el artista se lamentará posteriormente. Entre 1508 y 1512, Miguel Ángel decorará el techo de la Capilla Sixtina con una historia simbólica de la creación y redención del hombre.

Fallece el Papa Julio II.


Fallece el papa JULIO II consiguiendo ver terminada la decoración de la bóveda de la Capilla Sixtina. Por otra parte la obra de construcción de la basílica de S. Pedro en el Vaticano, es interrumpida no siendo proseguida por los papas que le sucederán -León X, Adriano VI y Clemente VII- debido a los trágicos acontecimientos políticos de la época. JULIO II muere en febrero de 1513 sin haber podido solucionar este problema. Por otra parte, cavilaba ahora el pontífice cómo arrojar del suelo italiano a los españoles que se estaban convirtiendo en sus nuevos amos. Buscaba un salida al círculo vicioso en el que se veía inmerso desde que pretendió imponer su autoridad sobre Venecia, y que le arrastraba a caer en manos de una potencia extranjera para librarse de otra a la que se había entregado previamente por la misma razón. Fallece sin haber solucionado este problema. Las profecías de San Malaquías se refieren a este papa como Fructus Jovis juvabit (El fruto de Júpiter agradará), cita que hace referencia a que en su escudo de armas aparece un roble, el árbol de Júpiter.

A lo largo de los cuatro años siguientes, Miguel Ángel se mantiene a caballo entre Florencia y Roma


La restauración de los Médicis en 1530, gracias al apoyo de CARLOS V, después del “Tratado de Barcelona”, hace que el papa CLEMENTE VII intente recuperar a uno de sus artistas favoritos para decorar la pared del altar de la Capilla Sixtina. A lo largo de los cuatro años siguientes, Miguel ÁNGEL se mantiene a caballo entre Florencia y Roma.

Miguel Ángel, termina la bóveda de la Capilla Sixtina e inicia los preparativos para el Juicio Final.


PABLO III Farnese ha encargado a MIGUEL ÁNGEL la pintura del Juicio Final en el altar de la capilla sixtina. MIGUEL ÁNGEL ya ha hablado este tema con Clemente VII y realmente no está muy ilusionado con el encargo papal ya que en Roma pretende dedicar toda su atención a finalizar la tumba de JULIO II. En efecto, una vez terminada la decoración de la bóveda de la Capilla Sixtina de nuevo se dedica a esta obra que tanto le ha entusiasmado. No en vano el artista se siente más escultor que pintor. A pesar de tales objeciones, ya en 1533 ha elaborado algunos bocetos del proyecto y, teniendo que ceder de nuevo, en la fecha, después de largos preparativos, comienza su tarea con la construcción del andamio.

El concilio de Trento está en contra de la libertad de conciencia que MIGUEL ÁNGEL ha aplicado.


La lucha contra la herejía y la celebración del concilio rigorista de Trento están en contra de la libertad de conciencia que MIGUEL ÁNGEL ha aplicado. Por otro lado, un modelo iconográfico tan revolucionario y tan peligrosamente profano como el propuesto no puede admitirse sin reparos. De ahí que se llegará a afirmar con ciertas garantías de veracidad que PABLO III decide destruir el fresco, resolución que no llevará a cabo por fallecer antes, en 1549. Sea o no eso cierto, la cuestión es que el Juicio Final irá deteriorándose durante algunos años y apenas se hará nada para evitarlo.

Se destapa el Juicio Final de MIGUEL ÁNGEL en la pared del altar de la Capilla Sixtina


El Juicio Final de MIGUEL ÁNGEL en la pared del altar de la Capilla Sixtina se destapó la víspera de la fiesta de Todos los Santos de 1541 y de inmediato dio lugar a las opiniones más encontradas. No obstante, el patrono de la obra, el papa, no tuvo en principio ningún reparo en aceptarla. Es conocida la anécdota narrada por los biógrafos de MIGEL ÁNGEL, según la cual Biagio de Cesena, maestro de ceremonias, protestó ante el pontífice al verse retratado como un Minos orejudo, y pidió por ello que el artista fuera obligado a rectificar. PABLO III no pudo más que responderle que él sólo tenía influencia en el Cielo y en la Tierra, pero no en el infierno. Esta buena disposición inicial fue cambiando con el tiempo y a medida que las críticas arreciaban

PABLO IV encarga a Daniele de Volterra que retoque el Juicio de la Sixtina pintado por Miguel Ángel.


El papa PABLO IV a poco de ser elegido manda decir a MIGUEL ÁNGEL que debe retocar el Juicio de la Sixtina, lo que provoca del artista una respuesta que podría haber significado su ruina: “Decidle al papa que ésta es una pequeña labor, ya que puede retocarse fácilmente; que se preocupe él de retocar el mundo, pues la pintura se retoca fácilmente.” PABLO IV tendrá que buscar a otro pintor para efectuar tal labor, y lo encontrará en la persona de Daniele Ricciarelli, más conocido como Daniele de Volterra. De todas maneras parece que el artista no empíeza su tarea hasta la muerte del maestro.