PRIMERA GUERRA MUNDIAL (1914-1918)

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La guerra de castigo contra Serbia se decide, en la fecha, en Viena.


La guerra de castigo contra Serbia se decide, en la fecha, en Viena.

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Austria presenta un ultimátum a Serbia en el que se le conceden 48 horas para aceptar las condiciones.


Austria, en la fecha, presenta un ultimátum a Serbia intencionadamente inaceptable. En el escrito correspondiente, se concede a Serbia solamente cuarenta y ocho horas para aceptar las duras condiciones del ultimátum. La lucha por la hegemonía y la agresiva política de alianzas practicada en Europa, el nacionalismo y la carrera armamentista de las grandes potencias, las tensiones en el Estado multinacional austro-húngaro, así como las exigencias de Rusia para tener salida libre al Bósforo y los Dardanelos son razones que empujan a Europa hacia un grave conflicto.

Alemania hace llegar una advertencia a Rusia, Francia y Gran Bretaña para que no se interfieran.


Las medidas que toma Austria-Hungría contra Serbia, afectan también a la Triple Entente (Francia, Gran Bretaña y Rusia), por lo que el Gobierno alemán -que apoya totalmente a Austria- hace llegar una advertencia a Rusia, Francia y Gran Bretaña contra “cualquier interferencia en la cuestión austro-servia”. Francia, por su parte, da a Rusia la seguridad de un apoyo a fondo.

Inglaterra propone planes para evitar lo inevitable que no se aceptan.


Sir Edward Grey, ministro de Estado de Inglaterra, propone -ante la actitud de Austria- una reunión de Inglaterra, Alemania, Francia e Italia. El káiser rechaza la propuesta y la califica de “muestra de orgullo británico”.

Serbia y Bulgaria rompen relaciones.


Serbia y Bulgaria rompen relaciones.

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Serbia asombra a todo el mundo aceptando las condiciones del ultimátum austríaco. GUILLERMO II de Alemania dice que ya no hay razón para la guerra.


Serbia asombra a todo el mundo aceptando las condiciones del ultimátum austríaco salvo unas cláusulas secundarias, por lo que contesta, muy moderadamente, al ultimátum de Austria. El ministro plenipotenciario de Viena en Belgrado, GiesI, lleva la respuesta serbia. El káiser GUILLERMO, que ve con temor la amenaza que presenta para su país la alianza franco-rusa, al leer la suave contestación serbia, exclama: “Ya no existe razón para la guerra”. El canciller alemán Betinmann Hollweg envía, en consecuncia, notas moderadoras a Viena.

A FRANCISCO JOSÉ I de Austria se le engaña y se le dice que los serbios han disparado sobre los austriacos. El Emperador firma la declaración de guerra.


Sin embargo, el ministro de Estado de Austria, conde Berchtold, engaña a su soberano, el emperador FRANCISCO JOSÉ I de Austria-Hungría, y le informa de que los serbíos han disparado sobre tropas austríacas. El Emperador, en la fecha, firma la declaración de guerra a Serbía. Esta declaración de guerra se considera el inicio de la Primera Guerra Mundial o Gran Guerra. Los pueblos de Europa acogen con entusiamo la Primera Guerra Mundial. Las masas estallan en gritos de júbilo al oir los agresivos dicursos de monarcas, militares y políticos y la juventud europea se precipita muy contenta a la aventura de la guerra. El nacionalismo, vinculado desde la revolución Francesa de 1789 a los conceptos de autodeterminación y soberanía popular, pronto ha empezado a desarrollar una ideología radical. El nacionalismo y el patriotismo se han vuelto directamente contra todos aquellos que los han promovido y que de pronto se han convertido en enemigos. Para la población que desconoce la experiencia de la guerra, ésta significa “una rápida incursión en lo romántico, una aventura salvaje y viril que los jovenes no pueden llegar a perderse…”

Al declarar Austria la guerra a Serbia, Rusia, proclama la movilización general.


Al declarar Austria -el 28 de julio- la guerra a Serbia, Rusia, erigida en campeona de los países eslavos frente a Austria, proclama la movilización general el 30 de julio. Por otra parte, la posibilidad de obtener ventajas territoriales en la región, estimula su rápida incorporación al conflicto. Pero Rusia se halla sumida en un terrible dilema. De ningún modo está lista para la guerra, pero se ha visto obligada a retroceder tantas veces, que considera que no puede soportar un nuevo desistimiento. Debe, pues, emprender alguna acción o, de lo contrario, quedará en ridículo. Así pues, para hacer algo efectivo y para tener la seguridad de que puede resistir si los alemanes se colocan al lado de Austria-Hungría, Rusia opta por movilizar su ejército. El problema, sin embargo, consiste en que, a causa de la gran extensión del país, la ausencia de una red ferroviaria eficaz y la generalizada ineficiencia e incapacidad del aparato estatal, para que Rusia se movilice se precisan semanas e incluso meses.

Alemania que ha ofrecido previamente su ayuda a Austria, envía un nuevo ultimátum a Rusia y a Francia para que no intervengan.


Alemania que después del asesinato de Francisco Fernando ha dado seguridad a Austria en el sentido de ayuda total en caso de conflicto con Rusia, envía -en la fecha- un ultimatum a este país y otro a Francia, advirtiendo que su movilización provocará inevitablemente la guerra.