FELIPE VI de Francia, se opone a la proyectada cruzada de BENEDICTO XII contra los infieles, haciendo de la guerra contra Inglaterra una excusa para no cumplir su promesa de ayudar con las armas, y desviando el dinero asignado a la cruzada para financiar su propia guerra, a pesar de las protestas del Papa. Las buenas intenciones de BENEDICTO XII no pueden realizarse ya que no logra concentrar las fuerzas de las naciones cristianas con el fin de emprender una nueva cruzada. Tampoco puede evitar la guerra entre Francia e Inglaterra, ni puede reunificar las Iglesias, a pesar de los esfuerzos que ha hecho para acercarse otra vez a Constantinopla.
BENEDICTO XII (Papa)(1334-1342)
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BENEDICTO XII, atento siempre a los sucesos de la perturbada Italia, envía a menudo dinero para socorrer al pueblo así como para restaurar iglesias.
BENEDICTO XII, atento siempre a los sucesos de la perturbada Italia, envía a menudo dinero para socorrer al pueblo golpeado por el hambre, así como para restaurar iglesias. La principal preocupación de BENEDICTO es terminar con los abusos. Inmediatamente después de su elección regresa a los clérigos que no son necesarios en Aviñon y amenaza con castigos muy fuertes a los que no obedezcan la ley de residencia. Anula las escandalosas \»expectativas\» concedidas por su predecesor y prohibe la concesión de encomiendas. También condena por indecentes las \»mayorías\» y solo concede beneficios con una estricta discriminación dejando muchas sedes vacantes, lo que da pie a la calumnia de que solo él se está beneficiando con los impuestos.
BENEDICTO XII se puede considerar como aportador de muchos bienes para la Iglesia.
En cuanto a los asuntos puramente eclesiásticos, el pontificado de BENEDICTO XII se puede considerar como aportador de muchos bienes para la Iglesia. Piadoso, prudente y firme, se empeñó a conciencia en lograr satisfacer las necesidades de la Iglesia en un período critico. En las relaciones políticas, sin embargo, no tubo éxito. Inexperto en política, tenía poca aptitud para la diplomacia, y un conocimiento escaso del hombre y de los asuntos del mundo. Las conflictivas motivaciones políticas lo confundieron, y la duda y vacilación contrastaron dolorosamente con su firmeza y decisión en los asuntos eclesiales.
La batalla decisiva ante la invasión de los benimerines tiene lugar a orillas del río Salado.
Los benimerines en gran número atraviesan el estrecho de Gibraltar, a pesar de los esfuerzos de la escuadra castellana para evitarlo. Sin embargo, los africanos, en vez de adelantarse hacia el interior, se detienen a sitiar Tarifa, lo cual da tiempo a ALFONSO XI el Justiciero de Castilla para allegar soldados y colaboración. La batalla decisiva tiene lugar -en la fecha- a orillas del río Salado (Cádiz). El papa BENEDICTO XII, declara cruzada la campaña. Castellanos, catalanoaragoneses y portugueses, en virtud de la alianza que tienen firmada precisamente ante la amenaza musulmana, se enfrentan a la invasión. Intervienen ALFONSO VI de Portugal y PEDRO el Ceremonioso, rey de la Corona de Aragón y entre todos, incluidos los propios defensores de Tarifa, obligan al sultán Abú-l-Hasan a regresar a Marruecos, lo que prácticamente supone la expulsión definitiva de los norteafricanos benimerines, pero no el control absoluto del estrecho de Gibraltar. La victoria del Salado es importante por el enorme botín que obtiene ALFONSO XI de Castilla. Calcúlase en más de 200.000 el número de benimerines que perecieron o quedaron prisioneros. Es la última gran batalla que registran los anales de la reconquista. (También en 1343, ALFONSO XI obtendrá otra gran victoria sobre los benimerines en Palmones.)
Fallece BENEDICTO XII. Su obesidad natural, ha estimulado las caricaturas y las críticas inmerecidas.
Fallece BENEDICTO XII. Su obesidad natural, ha estimulado las caricaturas y las críticas inmerecidas. Pero la historia ofrece una reivindicación y hay testimonios de que a pesar de que ha fallado al no tener éxito con las dificultades políticas que ha heredado, su piedad, virtudes, espíritu pacifista, su justicia, rectitud, su firmeza en dar reglas, su celo por la doctrina, y por la reforma moral, y la integridad de su carácter están por encima de toda crítica.Las profecías de San Malaquías se refieren a este papa como Abbas frigidus (El abad frío), cita que hace referencia a que antes de ser elegido pontífice fue sacerdote del Monasterio de Fontfride (Fuente Fría).

