QUERELLA DE LAS INVESTIDURAS

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Fallece ENRIQUE IV, emperador de Alemania.


ENRIQUE IV, emperador de Alemania, fallece en la fecha. Tras el éxito de Conrado II y Enrique III en la centralización del gobierno y la consolidación de la dignidad imperial, parecía haber llegado el momento de que el Imperio pudiera transformarse en un país fuerte, como es el caso de Inglaterra y Francia, que lo están consiguiendo lentamente, pero…

ENRIQUE V del SIRG invade Italia para oponerse al Papa en la Querella de las Investiduras.


Cuando el emperador ENRIQUE V del Sacro Imperio Romano Germánico invade Italia, en la fecha, para oponerse al Papa en la Querella de las Investiduras, el Papa PASCUAL II envía a MAURICIO Burdino (futuro antipapa GREGORIO VIII) al frente de una delegación dirigida al emperador, mientras el papa y la Curia se desplazan para Benevento, en el Sur de Italia.

GELASIO II -papa-. Se trata de Juan Coniolo, monje de Montecassino y después cardenal.


GELASIO II -papa- (10.3.1118 -28.1.1119). Juan Coniolo, monje de Montecassino y después cardenal. Enfurecido ENRIQUE V por haber sido elegido GELASIO II sin su conocimiento, ordena a CENCIO FRANGIPANI, un noble romano que le era fiel que lo secuestre y torture hasta matarlo. Así hubiese ocurrido de no haberse revelado el pueblo romano a favor del pontífice, que finalmente, ante el cariz que toman los acontecimientos, es liberado por FRANGIPANI.

El Papa GELASIO II se refugia en la abadía de Cluny, donde muere a poco de llegar.


Siempre perseguido por el emperador ENRIQUE V, el Papa GELASIO II se refugia en la abadía de Cluny, donde muere, en la fecha, a poco de llegar.

CALIXTO II convoca un concilio en Reims donde excomulga al emperador y a su antipapa GREGORIO.


ENRIQUE V se presenta al frente de su ejército para su encuentro con el papa CALIXTO II en Reims. Esto hace que el papa convoque para el 30 de octubre de 1119, un concilio en Reims donde excomulga al emperador y a su antipapa GREGORIO.

ENRIQUE V sufre varias derrotas militares: pierde el control de Polonia, Hungría y Bohemia.


ENRIQUE V sufre varias derrotas militares: pierde el control de Polonia, Hungría y Bohemia. A pesar del apoyo de los clérigos, los ministros y las ciudades, no puede sofocar la presión de los príncipes, quienes fuerzan al cansado emperador y al papa CALIXTO II para llegar a un compromiso sobre las investiduras.

El Concordato de Worms constituye una victoria para la Iglesia, a la que se seguirá una eficaz renovación.


La Querella de las Investiduras finaliza, en la fecha, con el Concordato de Worms -primer concordato firmado por la Iglesia con un gobierno temporal- el cual estipula que los nombramientos episcopales tendrán lugar ante la presencia imperial y que el emperador investirá al candidato con los símbolos de su cargo temporal (cetro) -convirtiéndolo en vasallo del imperio- antes de que un obispo lo haga con los símbolos espirituales (anillo y báculo pastorales). Con este acuerdo se da un paso importante hacia lo que más tarde se denominará la separación entre la Iglesia y el Estado. El acuerdo consolidará al mismo tiempo la posición del papa como cabeza de la cristiandad. Por último, el papa CALIXTO II otorga la absolución al emperador ENRIQUE V y demás partidarios que han sido sancionados con pena canónica. El concordato de Worms es firmado ante una gran multitud que expresa abiertamente su gozo por la terminación de las fuertes luchas por las investiduras. El concordato constituye una abierta victoria para la Iglesia, de la que se seguirá una eficaz renovación del clero, especialmente del episcopado.

El papa convoca -no el emperador- a todos los obispos del orbe para el IX concilio universal.


El papa CALIXTO II obra con rapidez, una vez lograda la paz con el emperador y las garantías para la libertad de la Iglesia. Quiso proceder en seguida a actualizar la reforma eclesiástica que había constituido la meta principal de los pontífices que inmediatamente le precedieron. Con este fin, piensa en reanudar las asambleas generales, interrumpidas durante más de doscientos cincuenta años. Y, a diferencia de los antiguos, el papa convoca -no el emperador- a todos los obispos del orbe para el IX concilio universal.