RAMIRO II el Feroz Guerrero (Rey de León)(931-951)

Total de piezas: 17

ALFONSO IV el Monje, rey de León, abdica en su hermano RAMIRO II (931-951).


Habiendo fallecido en el mes de junio, Onneca, esposa de ALFONSO IV, rey de León, éste decide poner en práctica su vocación religiosa e ingresar en el monasterio de Sahagún. Así, ALFONSO IV el Monje, rey de León, abdica en su hermano RAMIRO II (931-951), hombre joven y dotado de recio carácter que llevará el reino de León a una situación de máxima gloria y expansión.

RAMIRO II, rey de León/Galicia, escucha la petición de ayuda de Toledo, sublevada contra ABDERRAMÁN III , y acude en su auxilio.


RAMIRO II, rey de León, escucha la petición de ayuda de Toledo, sublevada contra ABDERRAMÁN III , y acude con un ejército en su auxilio. Mientras viaja hacia allí, recibe la noticia de que su hermano ALFONSO, cansado de la vida monástica, ha salido del convento, ha vuelto a proclamarse rey en Simancas y se ha apoderado de la ciudad de León. Se entera también de que ALFONSO FROILAZ de Asturias y sus hermanos han aprovechado la circunstancia para combatirle. RAMIRO divide a su ejército. Hace que un contingente siga hasta Toledo y él regresa con otro para aplastar a los disidentes.

La guerra entre RAMIRO y ALFONSO FROILAZ, permite a Fernán GONZÁLEZ reforzar su postura.


La guerra entre RAMIRO (León) y ALFONSO FROILAZ (Asturias), permite a Fernán GONZÁLEZ reforzar su postura ya que, al contrario que otros condes castellanos, se coloca al lado de RAMIRO II. La victoria de éste hace que FERNÁN quede en una posición de preeminencia frente a la otra gran facción castellana, rival suya durante muchos años. El propio RAMIRO II pudo, en parte, contribuir a la independencia de Castilla aunque fuera de forma inconsciente. Su creencia de que necesita un condado fronterizo fuerte, poderoso y aguerrido le lleva a dotarlo de la máxima potencia y a pasar por alto sus impulsos de autonomía.

Asturias es incorporada a la corona. Se unifica el reino como en tiempos de ALFONSO III y FRUELA II.


RAMIRO II, rey de León, derrota definitivamente a ALFONSO FROILAZ y a sus hermanos que asimismo son condenados a la ceguera. Asturias es incorporada a la corona y vuelve a unificarse al reino tal como lo estuvo en tiempos de ALFONSO III y FRUELA II.

Expedición de RAMIRO II de León contra la fortaleza de Magerit a la que acude Fernán GONZÁLEZ.


RAMIRO II, rey de Asturias y de León, privado de prestar una ayuda decisiva a Toledo por la sublevación de ALFONSO FROILAZ y habiendo caído aquella ciudad en manos de ABDERRAMÁN, organiza una expedición contra la fortaleza de Magerit a la que posiblemente acude Fernán GONZÁLEZ; la ciudad es tomada así como su castillo obteniendo de ello un gran botín, sin embargo Magerit será retomada por los musulmanes tras ser abandonada por el monarca leonés.

RAMIRO II y Fernán GONZÁLEZ vencen a las huestes de ABDERRAMÁN III cerca de Osma.


ABDERRAMÁN III devuelve el golpe a RAMIRO II, pretendiendo que sea una repetición del que asestó en 920. ABDERRAMÁN III cerca Osma y San Esteban de Gormaz, RAMIRO II acude en ayuda de Fernán GONZÁLEZ logrando levantar el cerco de San Esteban de Gormaz y venciendo a las huestes califales cerca de Osma.

El gobernador de Zaragoza, ABU YAHYA MUHAMMAD, decide ofrecer pleitesía a León.


El gobernador de Zaragoza, ABU YAHYA MUHAMMAD, decide ofrecer pleitesía a León y garantizar su neutralidad en la siguiente campaña musulmana.

Esta pieza también aparece en ... CALIFATO OMEYA DE CÓRDOBA (929-1031) • REINO DE LEÓN (I) (910-1037)

RAMIRO II de León reuniendo su ejército se dirige a Zaragoza que se somete.


RAMIRO II de León reuniendo su ejército se dirige a Zaragoza. Entonces el rey de los sarracenos, Abu Yahya, engañando a ABDERRAMÁN III, se somete al gran rey RAMIRO y pone toda su tierra bajo la soberanía del rey católico. Éste, fuerte y poderoso, somete los castillos de Abu Yahya, que se le han sublevado, y se los entrega regresando a León con gran triunfo.

ABDERRAMÁN III cerca Zamora con veinte mil hombres y se dirige Duero arriba con un fabuloso ejército.


El califa omeya, ABDERRAMÁN III, concibe un proyecto gigantesco para acabar de una vez por todas con el reino leonés, al que denomina gazat al-kudra, Campaña del Supremo Poder o de la Omnipotencia. El omeya reúne un gran ejército alentado por la llamada a la yihad. ABDERRAMÁN III cerca Zamora con veinte mil hombres y se dirige Duero arriba con un fabuloso ejército de ochenta mil hombres en busca del rey leonés que va a su encuentro. RAMIRO II reúne junto a su ejército el de los condes castellanos Fernán GONZÁLEZ y ASUR FERNÁNDEZ y también el ejército navarro de la reina TODA que dirige personalmente. El inicio de la batalla, tiene lugar, en la fecha, en la margen derecha del Pisuerga, al noreste de Simancas (Valladolid), es muy violenta y se prolonga durante varios días. Las crónicas cristianas contarán que se aparece San Millán. Y además, según contarán las crónicas, tanto árabes como cristianas, sucederá un eclipse de sol unos dias antes de la batalla y que de hecho retrasará su ejecución.

La línea de repoblación del reino de León avanza hasta el río Tormes, rebasando el límite del río Duero.


Como consecuencia de la victoria de la batalla de Simancas, la línea de repoblación del reino de León avanza hasta el río Tormes, rebasando el límite del río Duero. Las victorias cristianas en Simancas y Zamora permiten, pues, a RAMIRO II consolidar la ocupación de tierras más allá del Duero (Sepúlveda, Ledesma y Salamanca…), y reforzar la alianza con Pamplona, con lo que extenderá la influencia de su reino fuera de sus fronteras. No obstante, aunque ABDERRAMÁN III no volverá a dirigir personalmente a sus ejércitos en combate alguno, éstos seguirán haciendo incursiones más allá de los límites cristianos. La batalla de Simancas es fundamental en la Reconquista porque es un episodio tangible no una leyenda, fue un suceso real a diferencia de otros episodios más o menos mitificados. Simancas sirvió como propaganda de la fe católica en el reino de León y fuera de la península, constituyendo la primera gran victoria cristiana sobre los musulmanes, que está perfectamente documentada en fuentes árabes y cristianas.