En la fecha, los Tratados de Utrecht ponen fin a la Guerra de Sucesión española. Son firmados por Francia y España, por una parte, y por Inglaterra, Holanda, Portugal, Saboya y Prusia, por la otra, previa renuncia de FELIPE V a la corona de Francia y la de los príncipes franceses a la de España. FELIPE V es reconocido rey de España y de las colonias americanas (1713 – 1724) (1724 – 1746). Completado con otros tratados posteriores. También por el Tratado de Utrecht, España, cede Sicilia al duque de Saboya, Víctor Amadeo II, a título de rey (1713 – 1720). Para compensar la definitiva renuncia de CARLOS VI de Austria al trono español, la nueva dinastía hispánica (FELIPE V de Borbón) le cede, las posesiones italianas de Milán, Nápoles y Cerdenya y, por otra parte, todo lo que resta de las posesiones españolas en los Países Bajos (Luxemburgo y Flandes). Este último territorio se convertirán en unos ambiguos «Países Bajos austriacos», generalmente apagados y silenciosos, pero con bruscos estallidos de pasión nacionalista, donde CARLOS VI tendrá que aceptar tropas de las Provincias Unidas en 8 plazas fuertes como protección ante Francia.
GUERRA DE SUCESIÓN ESPAÑOLA. (Sucesión de Carlos II de España) (1701-1715)
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La Guerra de Sucesión Española fue un conflicto internacional que duró desde 1701 hasta la firma del tratado de Utrecht en 1713, que tuvo como causa fundamental la muerte sin descendencia de Carlos II de España, último representante de la Casa de Habsburgo, y que dejó como principal consecuencia la instauración de laCasa de Borbón en el trono de España.
Inglaterra obtendrá, por el Tratado de Utrecht, privilegios comerciales y extensos territorios en América.
Inglaterra obtendrá, por el Tratado de Utrecht, privilegios comerciales y extensos territorios en América (tierras de la Bahía de Hudson -donde pueden cazarse animales de piel preciosa-, Acadia -que cambia su nombre por el de Nueva Escocia- , Saint Kitt’s y Terranova) que harán que comience su imperio colonial.
Es convocada la Junta de los Brazos Generales de Catalunya, la Generalitat y el Consejo de Ciento.
En la última etapa de la Guerra de Sucesión, la Generalitat ocupa un lugar secundario ya que es la Junta de los Brazos Generales (miembros de los tres estamentos, sin el rey) la que tiene el mando supremo de Catalunya. En la fecha, es convocada, pues, la Junta de los Brazos Generales de Catalunya, la Generalitat y el Consejo de Ciento. Aunque los Brazos Militar y Eclesiástico y los diputados de la Generalitat, ante la desproporción existente entre las fuerzas catalanas (ya sin el apoyo de las tropas de la Gran Alianza) y las de FELIPE V, se inclinan por la aceptación del rey Borbón y de rendirse incondicionalmente, el Brazo Real o Popular decide votar a favor de la resistencia. Al fin se impondrán las tesis del Brazo Popular. Rafael CASANOVA, como ciutadà honrat participa en la votación: es partidario de la claudicación.
Se confia el mando de las tropas que han de defender la ciudad, al teniente general ANTONIO de Villarroel.
Ante la decisión del brazo popular de ir a la resistencia, la Generalitat, cuando en la fecha termina la reunión de la Junta de Brazos, una vez más hace una llamada a la defensa de la ciudad de Barcelona, para reclutar soldados y tropas. Se confia el mando de las mismas, que se compondrán de unos 12.000 hombres, al teniente general ANTONIO de Villarroel. Por su parte, CASANOVA dirigirá los aspectos políticos de la resistencia. Paralelamente, se pone en marcha una intensa actividad diplomática, enviándose embajadores a las cortes de Viena, Londres y La Haya en busca de apoyos a la «causa catalana».
Según el Tratado de Paz y Amistad, firmado como armisticio entre Inglaterra y España en Utrecht, se cede el peñón de Gibraltar a Inglaterra.
Por el artículo X del Tratado de Paz y Amistad, firmado como armisticio entre Gran Bretaña y España en Utrecht el 13 de julio de 1713 se procede a la cesión a Inglaterra, de la ciudad y del castillo de Gibraltar que lo ha conquistado el 4 de agosto de 1704 en nombre del pretendiente austriaco a la Corona de España. Aparentemente es el precio a pagar por el reconocimiento de FELIPE V como rey de España. Se trata de una atribución inmobiliaria referente a construcciones superficiales, pero jamás del suelo que lo sustenta, no hay cesión de la soberanía, ni jurisdicción territorial, ni comunicación por tierra con el resto de España. Y además se especifica que «si en algún tiempo a la Corona de la Gran Bretaña le pareciere conveniente dar, vender o enajenar, de cualquier modo la propiedad de la dicha ciudad de Gibraltar, se ha convenido y concordado por este Tratado que se dará a la Corona de España la primera acción antes que a otros para redimirla». (Por lo tanto, dado que España nunca ha renunciado a recuperar el peñón, queda excluida la salida independentista gibraltareña).
La Generalitat se dirige a todo el pueblo catalán y le pide que quiera defender la «nació catalana».
En la fecha, la Generalitat se dirige a todo el pueblo catalán y le pide que quiera defender la «nació catalana» y «nostra amada pàtria», lo cual quedará «en eterna memòria de nostres advenidors».
Catalunya pierde sus instituciones políticas debido a la Guerra de Sucesión Española.
Si en el siglo XVII Catalunya había sufrido las consecuencias de la Guerra de los Treinta Años con la pérdida de su territorio más septentrional, en el siglo XVIII pierde sus instituciones políticas debido a un conflicto de sucesión dinástica al trono de España que acabará convirtiéndose en una guerra de carácter internacional. Para algunos países europeos la sucesión al trono de España podía modificar el equilibrio de poderes en Europa. Para Catalunya la sucesión era decisiva para la conservación de sus derechos y libertades. FELIPE IV y su sucesor CARLOS II (1665-1700) habían sido los últimos monarcas de la dinastía austríaca de los Habsburgo. Y si bien el reinado de CARLOS II señala el punto de máxima decadencia de la monarquía hispánica, había suavizado las tensiones con Catalunya, de modo que no resulta extraño que al plantearse la cuestión sucesoria los catalanes desconfiasen del absolutismo de la dinastía francesa y se inclinasen por la austríaca.
Navarra, al igual que las provincias vascas, fieles a FELIPE V, conservan sus fueros.
Durante la Guerra de Sucesión Española, Navarra (a pesar del fiero sentimiento antifránces del pueblo) se ha posicionado a favor de FELIPE el duque de Anjou (futuro Felipe V) en lugar del archiduque Carlos de Austria (como lo hicieron los reinos de la Corona de Aragón). Es por ello por lo que tanto Tudela como Sangüesa fueron ocupadas por las tropas austracistas. A la finalización del conflicto, Navarra, al igual que las provincias vascas, conservan sus fueros frente a los reinos de la Corona de Aragón, declarados traidores por FELIPE V y despojados de sus prerrogativas forales por los Decretos de Nueva Planta.
El emperador CARLOS VI (CARLOS III de Aragón) inicia las negociaciones de paz con LUIS XIV.
A pesar del Tratado de Utrecht, la lucha aún sigue entre Francia y el Imperio. El emperador CARLOS VI firma el 6 de marzo el Tratado de Rastatt. Este tratado se suele incluir también dentro de la serie de tratados de Utrecht y será ligeramente modificado por el Tratado de Baden del 7 de septiembre. Supondrán el fin de la Guerra de Sucesión Española entre Francia y Austria. CARLOS VI no renuncia a sus derechos, pero al retirarse de la lucha, deja, de hecho, la corona a su oponente FELIPE V. Con este Tratado las tropas austriacas abandonan Catalunya, y también lo hacen diversos altos funcionarios reales, empezando una corriente de exiliados catalanes a Viena, que continuaría en los años siguientes y que afectó también a los austracistas de los otros reinos hispánicos. Barcelona no acepta los acuerdos y sigue empeñada en tener al archiduque como Rey, cuando ya el emperador Carlos VI no quiere tener ningún derecho sobre Catalunya. (Hasta 1729 se mantendrá un Consejo de España en Viena)
El tratado de Rastatt supone el fin de la Guerra de Sucesión Española entre Francia y Austria.
El tratado de paz entre Francia y Austria se firma en Rastatt en 6 de marzo de 1714. El emperador CARLOS VI ve reconocida la posesión de Países Bajos Españoles (aumentados con Tournai, Yprés, Menin y Furnes), Nápoles, Milán, los Presidios de Toscana, y Cerdenya, mientras que Francia conserva Landau, Estrasburgo y Alsacia, pero pierde Brisach, Kehl y Friburgo. El tratado de Baden concretará puntos del tratado de los tratados anteriores de Utrecht y Rastatt, y los electores de Colonia y de Baviera serán restaurados en sus territorios y dignidades dentro del Imperio, mientras que Francia evacuará Lorena.

