CARLOS IV de Luxemburgo (Rey de Alemania y Emperador del SIRG)

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Carlos IV DE Luxemburgo es elegido rey de romanos con la oposición del depuesto emperador LUIS IV


CARLOS IV DE Luxemburgo es elegido rey de romanos con la oposición del emperador LUIS IV al haber sido declarado depuesto por el papa Juan XXII por la política que mantuvo en relación con Italia y el propio papado.

El Papa CLEMENTE VI entabla negociaciones con el nuevo rey de Alemania CARLOS IV de Luxemburgo.


Es elegido como rey de Alemania, por cinco de los siete Electores, CARLOS IV de Luxemburgo (1347-1378), nieto de Enrique VII. El Papa CLEMENTE VI entabla negociaciones con el nuevo rey de Alemania CARLOS IV de Luxemburgo al que confirma por bula después de ratificar la excomunión de LUIS de Baviera. Bajo el reinado de CARLOS IV, Praga ejerce la función de capital del Imperio.

Tras dos años de retiro, COLA Rienzi se presenta en la corte de CARLOS IV, proponiéndole la conquista de Italia.


Tras dos años de retiro, COLA Rienzi se presenta en la corte del emperador CARLOS IV, proponiéndole la conquista de Italia. El soberano lo entrega al papa CLEMENTE VI, quien lo encarcela en Aviñón, y lo hubiese condenado a muerte, de no ser por la intervención de Francesco PETRARCA. Vuelto al favor papal, regresa a Italia como asesor del cardenal Albornoz, encargado por CLEMENTE VI de la pacificación de las ciudades que forman el estado papal de Italia, y sobre todo a Roma.

CARLOS IV, emperador de Alemania, funda cerca de Maguncia un oratorio consagrado a S.CARLOMAGNO.


CARLOS IV, emperador de Alemania, funda cerca de Maguncia un oratorio consagrado a S.CARLOMAGNO.

Aprobación de la Bula de Oro, en la que se ignora la participación de los papas en la elección imperial.


Parece claro que el Sacro Imperio romano está condenado a la anarquía, puesto que la muerte de cada emperador significa la guerra civil entre los aspirantes al trono. Para solucionar este problema, en 1356 la Dieta de Nuremberg aprueba la «Bula de Oro». A partir de este momento los electores del emperador serán siete: tres eclesiásticos (los arzobispos de Colonia, Maguncia y Tréveris) y cuatro seglares (el Palatino, el de Brandeburgo, el de Sajonia y el rey de Bohemia). Este documento que toma su nombre por estar provisto de un sello de oro, es redactado por el emperador CARLOS IV a la Dieta del Imperio. Su validez perdurará hasta 1806 y el emperador será designado sin dilación por mayoría simple, y no se mencionan otras ciudades ni al Papa como participantes en la elección. En conjunto, esta solución nunca funcionará bien. Los votos se venderán. El emperador carecerá de poder, salvo la fuerza que le otorgue el dominio de sus propios Estados, y los habitantes de las ciudades estarán amargamente resentidos por haber sido marginados del proceso. El Sacro Imperio romano continuará, pues, en la anarquía.

En conjunto, la solución adoptada en la Bula de Oro no funcionará nunca bien.


Al haber asegurado el poder de los príncipes, CARLOS IV refuerza su propia dinastía. Pero, en conjunto, la solución adoptada en la Bula de Oro no funcionará nunca bien. Los grandes principados querrán conservar la total independencia que han adquirido y los electores que los representan procurarán escoger exclusivamente candidatos desprovistos de prestigio y de autoridad. Por otra parte, los votos se venderán. El emperador carecerá de poder, salvo la fuerza que la otorgará el dominio de sus propios estados, y los habitantes de las ciudades estarán amargamente resentidos por haber sido marginados del proceso. Semejante política comportará un retroceso germánico en el este e incluso comprometerá la cohesión alemana.