RAMON BERENGUER III el Grande (Conde de Barcelona) (1096-1131)

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RAMON BERENGUER III se alía con el vizconde EIMERIC II de Narbona, para recuperar Carcassona y Rasès.


RAMON BERENGUER III se alía con el vizconde EIMERIC II de Narbona, con la finalidad de obtener la recuperación de Carcassona y Rasès. Por la primavera de este año, un ejército comandado por el propio conde de Barcelona pasa el Pirineo avanzando sobre Carcassona. Pero la intervención del arzobispo de Narbona, Ricard, pariente de DOLÇA y aliado de Bernat ATÓ IV de Besiers que gobierna ambos condados, impide el derramamiento de sangre cuando ya los dos ejércitos están a punto de entrar en combate.

Los hijos de Bernat ATÓ, Roger y Trencavell hacen juramento de fidelidad al conde RAMON BERENGUER III.


En la fecha, RAMON BERENGUER III y Bernat ATÒ firman unos convenios en virtud de los cuales se establece una especie de equilibrio legalizando la situación anterior. Carcassona y Rasès siguen en manos extrañas, pero la soberanía superior del conde de Barcelona es plenamente reconocida. Los hijos de Bernat ATÓ, Roger y Trencavell y el vizconde de Carcassona, Pere, hacen juramento de fidelidad, como Bernat ATÒ, al conde RAMON BERENGUER III.

RAMON BERENGUER III posee una gran potencia al sur de Francia, similar a la de los condes de Tolosa.


La unión con Provenza, conjuntamente con los territorios del Millau, el Gavaldà y el Varlat (los dos primeros de gran extensión) da a RAMON BERENGUER III una gran potencia al mediodía de Francia, similar a la de los condes de Tolosa. Compensa con creces la renuncia, relativa, puesto que se conserva intacta la alta soberanía, de Carcassona y Rasès, y da un impulso a la política ultrapirenaica de Ramón Berenguer el Vell, abandonada durante el reinado de Berenguer Ramón II. Se empieza a soñar con la constitución de un poderoso Estado extendido a ambas vertientes del Pirineo. Pero es un sueño que no se realizará por varias causas, la principal es la rivalidad entre Barcelona y Tolosa. Ésta considera a la casa condal barcelonesa intrusa en Provenza. Por ello, RAMON BERENGUER III pondrá a sus posesiones y familia bajo el patrocinio de la Santa Sede.

Sale de Pisa una expedición autorizada por el papa que pretende acabar con los mallorquines musulmanes.


Los mallorquines musulmanes añaden a sus recursos naturales la práctica normal de la piratería por las costas del Mediterráneo occidental. Para acabar con esta práctica de los mallorquines, y para redimir cautivos cristianos, el papa PASCUAL II autoriza la convocatoria de una cruzada que, bajo la dirección de Pisa, reúne naves y contingentes de Lucca, Florencia, Pistoia, Siena, Roma, Volterra, Córcega, Cerdeña y Lombardía. La expedición, en la fecha, sale de Pisa y hacia finales de mes las naves llegan a una tierra que se cree poblada por infieles, pero que resulta ser el país de los «christicolas Catalanensis», probablemente la actual costa de Blanes. Comprobado el error, los expedicionarios tramitan un mensaje al conde RAMON BERENGUER III «que gobierna fuertemente Barcelona, Girona y otras ciudades», reclamando su colaboración.

La escuadra procedente de Pisa se ha refugiado en el puerto de Sant Feliu de Guixols.


RAMON BERENGUER III acompañado de varios magnates acude al puerto de Sant Feliu de Guíxols, donde se ha refugiado la escuadra procedente de Pisa, y, después de diversos tratos, en la fecha, es firmado un convenio con el cónsul de los pisanos. Es un contrato por el cual RAMON BERENGUER se compromete a dirigir la empresa ofreciendo protección y defensa a los expedicionarios. Tal como se suceden los hechos, parece que RAMON BERENGUER ha estado al tanto de la llegada de la escuadra que no por casualidad llega a las costas catalanas.

RAMON BERENGUER III es denominado catalanicus heros, Dux Catalanensis. A sus vasallos se les llama catalanenses.


La aparición por primera vez del término «catalán», antes incluso que «Catalunya», tiene lugar en el poema Liber maiolichinus de gestis pisanorum illustribus, de Enrique de Pisa. En él se narra una expedición contra Mallorca, en 1113, y se refiere a Ramon Berenguer III como héroe catalán (catalanicus heros) y príncipe de los catalanes (dux catalanensis). En el poema aparecen sus vasallos como «catalanenses». (Apurando, algunos an­teceden la aparición del término “catalán” al siglo xi, donde en el Liber Feudorum Maior aparece un documento del juramento de fidelidad de los hombres de Carcasona al Conde Ramón Berenguer I. Era el año 1067 y se recogen algunos nombres como Raimundi Catalan o Arnal Catalan, aunque no queda claro si son términos onomásticos o tienen una referencia territorial). Por otra parte, hay al menos tres teorías para determinar el origen de la palabra “Catalunya”:  1) Proviene de Gotia o Gotholandia; 2) Proviene del príncipe alemán Otger Golant y de su castillo denominado Cathaló y 3) Tendría que ver con la alta densidad de castillos que había en la Marca Hispánica.

Las tropas musulmanas son derrotadas por un ejército catalán en el Congost de Martorell.


Entretanto, posiblemente para intentar apartar a los catalanes de su presión contra las Baleares, el qa’id de Zaragoza Muhammad ben al-Hach, después de reunirse en tierras catalanas con otro contingente que mandaba Ibn A’isha, se dirige hacia la ciudad de Barcelona. Pero las tropas musulmanas son sorprendidas por un ejército catalán en el Congost de Martorell y sufren, en la fecha, una terrible derrota. Muhammad ben al-Hach resulta muerto en la contienda.

La ciudad de Mallorca después de sufrir un asedio de ocho meses, es saqueada e incendiada.


La ciudad de Mallorca (Madina Mayurqa) después de sufrir un asedio de ocho meses, es, en la fecha, saqueada e incendiada por las fuerzas de RAMON BERENGUER III. También es conquistada Ibiza. Mas el conde de Barcelona no puede retener las islas ya que carece de los medios necesarios para mantener un gobierno permanente en ellas, y las islas queda en manos pisanas que esgrimen derechos sobre las mismas ya que al parecer el papa Gregorio VII las había concedido previamente a los pisanos. Pero ni RAMON BERENGUER ni sus aliados piensan consolidar la conquista, concebida como una expedición de saqueo y botín.