EMILIO MOLA VIDAL (Militar español)

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En todo caso, lo que más preocupa a BERENGUER es el ambiente que se respira en los cuarteles.


En todo caso, lo que más preocupa a BERENGUER no son ni las conferencias de los intelectuales y políticos, ni las reuniones de los conspiradores, ni las algaradas estudiantiles -que, no obstante, obligan a suprimir algunas libertades públicas-, ni las revueltas obreras, sino el ambiente que se respira en los cuarteles. El director de Seguridad, el general Emilio MOLA, es consciente de que un amplio sector del Ejército repudia la monarquía. Entre sus cabecillas están Aguilera, Cabanellas, Queípo de Llano, López Ochoa y el carismático Ramón Franco. A Mola también le desazona el ánimo de los escalones inferiores, en los que se encuentra, por ejemplo, Fermín Galán.

Una vez constituido el Gobierno provisional republicano, las reuniones comienzan a celebrarse en el Ateneo.


Una vez constituido el Gobierno provisional republicano, las reuniones comienzan a celebrarse en el Ateneo, por razones de discreción y solemnidad. El movimiento político se lamenta de que actúen por su cuenta y riesgo los sindicalistas de la CNT y algunos militareEn un triste precedente de acontecimientos futuros, el comité republicano fija la fecha del 15 de diciembre de 1930 para dar un golpe militar que derribara la Monarquía e implantara la República. El general MOLA anota en sus Memorias que los acontecimientos posteriores no sorprendieron a las autoridades, ya que «el espíritu revolucionario lo invadía todo, absolutamente todo, desde las más bajas a las más elevadas capas sociales».

La proclamación de la república no suscita reacciones militares inmediatas.


La proclamación de la república no suscita reacciones militares inmediatas. El Ejército no interviene, escarmentado por los fracasos de Primo de Rivera, Berenguer y Aznar. Es evidente que, sin apoyo militar, no puede implantarse una nueva dictadura y sólo el general Cavalcanti se ha ofrecido al Rey para defenderlo con las armas. Ni el general BERENGUER, ministro del Ejército, ni el general SANJURJO, Director general de la Guardia Civil, ni el general MOLA, Director general de Seguridad, mueven un solo dedo en defensa del soberano. Así, pues, el cambio ocurrido en la política española es revolucionario en la medida en que se ha modificado el régimen pero sin actos violentos sino todo lo contrario: de forma pacífica y con total apoyo de la población. Los hechos se precipitan y en esas confusas horas trasciende una deserción definitiva: el general José SANJURJO se pasa al campo republicano.

Desde la fecha, Doménec BATET es nombrado capitán general de la VI región militar.


Desde la fecha, Doménec BATET es nombrado capitán general de la VI región militar, con sede en Burgos. En este cargo, se opone a la preparación de la rebelión militar contra la Segunda República e intenta en balde disuadir de ello al general MOLA.

En el Ejército español se comienza a vigilar a algunos militares sospechosos.


En el Ejército español se realizan diversos cambios y traslados y las autoridades gubernativas, alertadas por militares republicanos, comienzan a vigilar a algunos militares sospechosos. El general FRANCO cesa como jefe del Estado Mayor Central y pasa a la Comandancia Militar de Canarias. El general GODED es destinado a Baleares. El general MOLA cesa como Jefe Superior del Ejército en Marruecos y es enviado a Pamplona, siendo sustituido por el general Gómez Morato. AZAÑA busca con estos cambios alejar y dispersar a aquellos militares a quienes considera menos afines al nuevo Gobierno.

Insistencia de PRIETO sobre la participación del general MOLA en una conjura que se está urdiendo.


En el mes de junio de 1936, el entonces Jefe del Gobierno, Santiago CASARES Quiroga, ante las insistencias de PRIETO sobre la participación del general MOLA en una conjura que se está urdiendo, se limita a decir que son «fantasías de la menopausia masculina” indicando a renglón seguido que MOLA es un republicano leal. En realidad, a MOLA se le conoce en determinados círculos como El Director, seudónimo con el que firma algunas notas y circulares relacionadas con el golpe, dirigidas a sus afines. Ya en el mes de mayo se tuvo noticia de que había mantenido reuniones con miembros de Falange para conseguir que participaran en los preparativos de una conspiración. Ciertos sectores afirman que MOLA se ha estado carteando con el general SANJURJO, planteando la posibilidad de constitución de un futuro Gobierno, formado por militares.

El general SANJURJO se siente como un rey en el exilio.


El general SANJURJO se siente como un rey en el exilio y responde a todos sus visitantes con la misma frase, la que todos quieren escuchar de sus labios: «Sí, hay que hacer algo. Hay que salvar España». El director del Diario de Navarra, Raimundo García, Garcilaso, es el nexo entre MOLA, jefe de la guamición de Pamplona, y SANJURJO en su exilio portugués. En este caso es un nexo a tres bandas, la militar por partida doble, entre Sanjurjo y MOLA, y la carlista, representada por el secretario general de la Comunión Tradicionalista, Manuel Fal Conde. SANJURJO encarga también al periodista navarro sondear a don Javier de Borbón, el aspirante a la Corona, radicado en Francia, y a José CALVO SOTELO, líder de la derecha en Madrid.

La guarnición de Melilla se subleva y en pocas horas el movimiento se extiende por toda España.


El asesinato del dirigente derechista José CALVO SOTELO, ocurrido el 13 de julio, no es el motivo del alzamiento militar que dará paso a la Guerra Civil Española que, de hecho, lleva fraguándose meses, pero sí acaba con las últimas discusiones entre los conspiradores y adelanta la fecha del golpe. Emilio MOLA que tiene fijado el inicio del golpe para la madrugada del 19 de julio se ve obligado a dar el pistoletazo de salida. Así, pues, en la fecha, la guarnición de Melilla se subleva, los militares fieles a la República son reprimidos. El levantamiento está dirigido por elementos de la Falange apoyados por la Legión. Se producen graves disturbios y se detiene a un elevado número de miembros de sindicatos y partidos de izquierda; muchas personas son fusiladas, entre ellas el alcalde de la ciudad y el comandante militar jefe de la plaza, general Romerales. Posteriormente los sublevados ocupan Ceuta. Los militares africanistas tienen a su jefe natural en el general FRANCO, en aquel momento destinado en Canarias como general en jefe del ejército de Marruecos y del sur de España. España dispone en Marruecos de un ejército de 32.000 hombres, incluidos los nativos, que llegarán a ser claves en la sublevación militar.

El Gobierno republicano no utiliza de inmediato los medios a su alcance para sofocar el alzamiento.


Parece que el Gobierno republicano no utiliza de inmediato todos los medios a su alcance para sofocar el alzamiento que se ha producido, por un cúmulo de factores: En primer lugar por falta de previsión y de información. El jefe del gobierno, Casares QUIROGA, está convencido de que el general Emilio MOLA se mantendrá leal a la República, pero resulta ser el cerebro del golpe militar. La indecisión de las autoridades también resulta fatal para la República. Sus dirigentes suponen erróneamente que se enfrentan a una sublevación similar a la que ha fracasó en 1932, a las órdenes del General SANJURJO. Creen que podrán aplastarla sin problemas. Por otra parte, el Gobierno tiene miedo a proporcionar armas a las clases populares, a las que teme más que a los sublevados.

JOSÉ ANTONIO representa a una parte de la rebelión, pero no capitanéa, ni mucho menos, el Alzamiento.


JOSÉ ANTONIO primo de Rivera representa, para unos y otros, azules y rojos, los ideales de los «franquistas», de los militares alzados en armas contra el gobierno de la República de España. En realidad JOSE ANTONIO, no es sino el conductor de una multitud de españoles integrados en la Falange Española; es decir, representa a una parte de la rebelión, pero no capitanéa ni mucho menos, el Alzamiento Militar, que tiene sus jefes responsables directos: SANJURJO, FRANCO, MOLA, Cabanella, Queipo de Llano. Por otra parte, los generales conjurados no se fían demasiado de él de manera que hacen sus cálculos, contando únicamente con los regimientos y cuarteles distribuidos por la geografía del país.