BRITANIA (......... - 871)

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El general romano TEODOSIO, de origen hispánico, defiende Britania contra los piratas sajones.


El general romano TEODOSIO, de origen hispánico, defiende Britania contra los piratas sajones, venidos por mar, y contra los pictos y los escotos, procedentes del N. Los sajones son un pueblo de raza germánica que ocupa originariamente el istmo de Jutlandia y la desembocadura del Elba, se dedican a la piratería en las costas del Norte lo que obliga a los romanos a organizar una frontera, el litus saxonicum. Por estos años, los sajones engloban a sus vecinos caucos, marsos, queruscos y angrivarios.

El primer misionero cristiano en Escocia es el bretón Niniano que edifica la primera iglesia en 397.


El primer misionero cristiano en Escocia es el bretón Niniano que edifica la primera iglesia en 397 y evangeliza a los pictos, procedentes de Noruega. El principal pueblo asentado en aquella época en la región este de Escocia, era el de los pictos (precélticos), así llamados, aparentemente, por su costumbre de pintarse el cuerpo. Los escotos, por su parte, eran un pueblo de origen irlandés, que se estableció en el oeste de Escocia. Durante este periodo existían por lo tanto dos reinos diferenciados: el del oeste de Escocia, Scotland, y el reino picto del este, Alba.

Cuando Italia es arrasada por visigodos, suevos y vándalos, ESTILICÓN llama a las legiones de Britania.


ALARICO, que quiere cobrarse del Imperio romano occidental los extraordinarios servicios que le ha proporcionado al luchar contra los romanos del Imperio oriental, recibe del Senado romano una rotunda negativa. Ante esta posisición y teniendo en cuenta la situación del ejército romano, ALARICO que sigue a la espera no lejos de Italia, aprovecha su oportunidad penetrando en la península itálica con un contingente de setenta mil guerreros (al cruzar el Danubio eran doscientos mil). Italia es arrasada. ESTILICÓN se ve forzado a recurrir a cualesquiera tropas disponibles, y llama a las legiones estacionadas en Britania que empiezan a abandonar la isla en 407 y se dirigen a Italia. Esta retirada sin duda se considera temporal al principio, pero acabará siendo definitiva. Mientras Britania ha pertenecido a Roma, no ha calado mucho el cristianismo en la isla ya que estaba demasiado alejada de los centros cristianos y, sin las legiones, no tardará en perder su barniz romano. Así pues, regresará a su cultura celta.

Flavio Claudio CONSTANTINO III, se proclama emperador y cruza las Galias. Establece su corte en Arlés.


La inquietud local en Britania, las incursiones sajonas a lo largo de la línea costera y el estado de disolución en que se halla el imperio en el reinado de HONORIO, provocan una serie de proclamaciones imperiales. Como resultado de las cuales, el usurpador Flavio Claudio CONSTANTINO III, abandona Britania, cruza las Galias y establece su corte en Arlés siendo reconocido coemperador por HONORIO ya que no tiene fuerzas para combatirlo. Tras la marcha de CONSTANTINO III, Britania ya nunca se recuperará como provincia romana. Estará gobernada por hombres que las fuentes romanas describirán como “tiranos”, esto es, reyezuelos locales más o menos continuadores del poder romano.

En 410, los ejércitos romanos asentados en Britania se retiran por la presión de las tribus germánicas.


Cuando los ejércitos romanos asentados en Britania se retiran en el año 410, los diversos asentamientos britones pasan a gobernarse por sí mismos. Tras la retirada de los romanos también se produce una considerable colonización procedente de Irlanda en el sudoeste. Por otra parte, muchos misioneros irlandeses convierten a la población local al cristianismo, iniciando la llamada Edad de los Santos (aproximadamente entre el 500-700), caracterizada por el establecimiento de monasterios e iglesias por todo el país. Una de las razones de la retirada romana es la presión de las tribus germánicas y bárbaras sobre las fronteras orientales del Imperio romano. Entre estas tribus se encuentraqn anglos, sajones y jutos, que invaden el territorio británico. Gradualmente los invasores germánicos consolidan su dominio sobre el este y el sur de Britania (que se convertirá en Inglaterra). Desde el siglo VIII, Gales será el mayor de los tres países británicos de Britania, junto a Cornwall y Strathclyde.

Esta pieza también aparece en ... PAÍS DE GALES

En Britania se instalan los anglos, los sajones y los jutos. Por otra parte, los francos se instalan en Galia.


En Britania, al ser abandonado el sur por los romanos, es progresivamente ocupado por diversos pueblos de origen germánico, entre ellos los anglos, los sajones y los jutos, que -en 418- vienen del este al mando de los legendarios jefes Hengisto y Horsa. Los britanos, empujados por los invasores, se dirigen hacia Gales, Cornualles, Escocia y los que huyen de las islas, llegarán a Bretaña a lo largo de los siglos V y VI. Desde entonces, la Armórica de la antigüedad pasará a denominarse Bretaña. (Con el lmpeno carolingio se convertirá en la marca de Bretaña bajo el gobierno de Rolando). Los anglos -procedentes de Schleswig (Jutlandia) de civilización muy parecida a la de los sajones y de quienes será difícil distinguirlos en su evolución histórica posterior- colonizan el centro y el norte de la isla y los sajones el sur y el sureste, salvo los espacios ocupados por los jutos. En Germania los sajones progresarán hasta Turingia. Por otra parte, los francos se instalan en Galia.

En Britania los pueblos anglosajones destruyen el cristianismo casi por completo. Excepción: Gales.


El cristianismo penetra en las islas británicas en el siglo II ; pero al abandonarlas las legiones romanas en 410, fueron invadidas por los pueblos anglosajones que destruyen el cristianismo casi por completo, a excepción del territorio de Gales. Pero pronto empieza de nuevo la recristianización de las islas, que las convertirá en uno de los focos más importantes del cristianismo medieval.

El caudillo britón Vortigem busca ayuda en el exterior, como hiciera Bonifacio, y con idénticos resultados.


A los britones no se les permite vivir en paz. Los pictos del Norte, que nunca han estado bajo el dominio romano, aprovechan la oportunidad que les brinda el hecho de que las tropas romanas del sur de la isla la hayan abandonado para acudir a Roma, para efectuar incursiones en el Sur y devastarlo. En 450, el caudillo britón Vortigem busca ayuda en el exterior, como hiciera Bonifacio, y con idénticos resultados.