CONDADO DE BARCELONA (Vinculado sólo nominalmente a los francos) (988-1258)

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RAMIRO II busca de nuevo la alianza con ALFONSO a través de su acercamiento a RAMÓN BERENGUER IV.


En cuanto al control sobre el reino de Zaragoza, está claro que significaba algo más que el dominio sobre una extensa y rica región, porque estaba en juego la posibilidad de futuras expansiones hacia el sur, es decir, de mantener viva la capacidad de crecimiento del reino por conquista; la reacción de RAMIRO fue buscar nuevamente la alianza con ALFONSO a través de su acercamiento a RAMÓN BERENGUER IV conde de Barcelona y recurrir al papa involucrándolo en un asunto que le atañía por dos razones: una, por la infeudación del reino de Aragón realizada por Sancho Ramírez y otra, porque para entonces INOCENCIO II tendría ya noticias del testamento de El Batallador que le abría la posibilidad de intervenir en los asuntos hispanos. No obstante, lo primero de todo fue proceder, también con rapidez, a? preparar los mecanismos necesarios para permitir al rey contraer matrimonio y procrear.

Fallece OLEGUER, arzobispo de Tarragona, y es enterrado en su sede de Barcelona.


Fallece OLEGUER, arzobispo de Tarragona, y es enterrado en su sede de Barcelona, donde se conservan todavía sus restos incorruptos en un sepulcro construido el 1600. Inmediatamente después de su muerte, el fervor del pueblo lo considera santo. (Su culto no será proclamado hasta el año 1675).

No se saben los motivos que impulsan a RAMIRO II de Aragón a tomar la decisión de abandonar el trono.


No se saben con certeza los motivos que impulsan a RAMIRO II de Aragón a tomar la decisión de abandonar el trono. Es probable que se de cuenta de su poca aptitud para el cargo, o que sienta nostalgia de su anterior vida monacal. Tampoco la Santa Sede acepta el abandono de la vida religiosa y su matrimonio. Lo cierto es que RAMIRO II el Monje se decanta hacia algún tipo de alianza con RAMON BERENGUER IV el Santo, conde de Barcelona, con quien mantiene unas excelentes relaciones. De hecho, RAMIRO II sabe que de los años en que su hermano ALFONSO ha estado casado con Dª Urraca de Castilla, los súbditos de RAMIRO nada más coservan un mal recuerdo, por lo que se oponen a una unión con Castilla. Por otra parte, el conde no puede ver con buenos ojos la expansión de su cuñado ALFONSO VII, rey de Castilla, por tierras aragonesas. Si emparenta con Pamplona todavía será peor porque entonces Aragón se convertirá en una país anexo precisamente a aquel reino que Aragón había dominado durante sesenta años. De manera que no queda más que la tercera vía: el conde de Barcelona.

La intervención del cardenal Guido da la solución definitiva a la unión de Petronila y Ramon Berenguer IV.


La intervención del cardenal Guido da la solución definitiva: PETRONILA, de dos años de edad, se esposará con RAMON BERENGUER IV, de 26 años, miembro de la Orden del Temple y Conde de Barcelona; RAMON BERENGUER IV se convertirá en depositario de la herencia de las Órdenes, situación que éstas aceptan; RAMIRO II renunciará al trono tan pronto se celebren los esponsales, renuncia que el rey acoge complacido, y, por último, quedará perfectamente determinado que, de acuerdo con el derecho aragonés, al heredar el trono PETRONILA será su esposo quien gobernará, ostentando la potestad si PETRONILA muere antes y sin descendencia.

Ramon Berenguer IV acepta y ambos, Ramon berenguer y Petronila, quedan prometidos.


RAMON BERENGUER IV acepta y ambos, RAMON BERENGUER y PETRONILA, quedan -en la fecha- prometidos. (El casamiento efectivo se llevará a cabo en el año 1151). Se impone la razón de estado. De acuerdo con las normas del derecho feudal, tras la promesa de matrimonio entre PETRONILA y el conde de Barcelona, RAMON BERENGUER IV, ya hay un marido con capacidad para ejercer la autoridad regia en Aragón, que al contrario que en Castilla, las mujeres no pueden ejercer directamente este poder. RAMON BERENGUER IV rompe, en consecuencia, con la tradición, seguida durante siglos por sus antecesores, de contraer matrimonio con mujeres del norte de los Pirineos, y se compromete en matrimonio con la princesa Petronila de Aragón. De esta manera, el condado de Barcelona vuelve a reintegrarse en el proceso de reconstrucción, de reconquista, de una España que ha estado a? punto de desintegrarse por completo a causa de la invasión islámica. Y lo hace como parte no de una confederación catalano-aragonesa -que no ha existido jamás en la historia- sino como parte de la Corona de Aragón.

La unión entre Aragón y el Condado de Barcelona, queda reflejada en el sello de Ramon Berenguer IV.


La unión entre el reino de Aragón y el Condado de Barcelona, según la entiende RAMON BERENGUER IV, queda perfectamente reflejada en el sello que elige: en una cara se hace representar como conde de Barcelona y en la otra como soberano de Aragón. O sea, que considera la unión de los dos países como una «unión matrimonial» que deja a cada uno su independencia interna. Por otra parte, cada pueblo conserva, también, su idioma aunque el idioma de los príncipes de la dinastía de la Casa de Barcelona es, lógicamente, el catalán.

RAMIRO cede a RAMON BERENGUER IV el gobierno del reino pero no la dignidad real ya que no abdica.


De acuerdo con la fórmula, al entregar su hija, RAMIRO II ha entregado con ella, «todo su reino de Aragón». En consecuencia, RAMIRO II, en la fecha, cede a RAMON BERENGUER IV el gobierno del reino (pero no la dignidad real, ya que no abdica) con la condición de que fueran respetadas sus leyes, usos y costumbres. Así, pues, los destinos de la Casa de Barcelona y Aragón, quedan unidos mediante una fórmula federal. El soberano, que será el nexo de unión entre ambos, será Rey de Aragón y conde de Barcelona. RAMIRO II ordena, a todos sus señores que sirvan al conde RAMON BERENGUER. Treinta y cuatro barones se comprometen bajo juramento a cumplir el pacto. RAMON BERENGUER IV utilizará, siempre para Aragón el título de «Príncipe dominador de Aragón» (Dominator regni aragonensis) (1137-1162), si bien sus súbditos darán siempre al conde de Barcelona, el título de rey.

RAMIRO II que conserva el título de rey de Aragón, se retira nuevamente a la vida religiosa.


RAMIRO II que conserva el título de rey de Aragón, se retira nuevamente a la vida religiosa en el priorato de San Pedro el Viejo (Huesca), donde permanecerá hasta su muerte en 1157 sin volver a intervenir en el curso de los acontecimientos.

Parece que el origen de la denominación «Principat» para Catalunya se remonta a esta fechas


Parece que el origen de la denominación «Principat» se remonta a estas fechas, cuando el condado de Barcelona se une a la Corona de Aragón por el matrimonio del conde RAMON BERENGUER IV con la princesa PETRONILA. El título de «príncipe» que se atribuye el conde de Barcelona se refiere a la preeminencia sobre los demás condes, «primus inter pares». La teoría del Principat basada en el Derecho Romano, mantiene la personalidad jurídica del Condado de Barcelona? en el conjunto de la Corona de Aragón. El Condado forma parte de la Corona, pero no hay «rey de Catalunya», aunque sí rey de los catalanes. Por otra parte, también existen ciertas dificultades para titularse rey, ya que esta dignidad sólo la pueden otorgar legalmente, el emperador o el Papa. (De todas maneras, la primera referencia documentada acerca de la denominación de «principat» para Catalunya es de 1350).

La unión del Condado de Barcelona con Aragón representa la solución armónica a una serie de problemas.


Realizada pacíficamente, en contraste con otras uniones peninsulares, la unión del Condado de Barcelona con el reino de Aragón representa la solución armónica de un conjunto de problemas planteados por el contacto entre los dos pueblos: problemas de fronteras, porque ambos aspiran a los mismos territorios limítrofes, y problemas de expansión más allá, porque ambos aspiran a la conquista del territorio de Valencia y ambos tienen intereses similares en el sur de Francia. En la doble dirección norte-sur las fuerzas de los dos pueblos, van a conjugarse. Solamente en la dirección del Mediterráneo, al principio, Aragón se mostrará refractaria a seguir la política del conde de Barcelona; pero también esta dirección acabará imponiéndose y los aragoneses colaborarán.