RAMON BERENGUER IV el Sant (Conde de Barcelona)(1131-1162)

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La unión entre Aragón y el Condado de Barcelona, queda reflejada en el sello de Ramon Berenguer IV.


La unión entre el reino de Aragón y el Condado de Barcelona, según la entiende RAMON BERENGUER IV, queda perfectamente reflejada en el sello que elige: en una cara se hace representar como conde de Barcelona y en la otra como soberano de Aragón. O sea, que considera la unión de los dos países como una «unión matrimonial» que deja a cada uno su independencia interna. Por otra parte, cada pueblo conserva, también, su idioma aunque el idioma de los príncipes de la dinastía de la Casa de Barcelona es, lógicamente, el catalán.

RAMIRO cede a RAMON BERENGUER IV el gobierno del reino pero no la dignidad real ya que no abdica.


De acuerdo con la fórmula, al entregar su hija, RAMIRO II ha entregado con ella, «todo su reino de Aragón». En consecuencia, RAMIRO II, en la fecha, cede a RAMON BERENGUER IV el gobierno del reino (pero no la dignidad real, ya que no abdica) con la condición de que fueran respetadas sus leyes, usos y costumbres. Así, pues, los destinos de la Casa de Barcelona y Aragón, quedan unidos mediante una fórmula federal. El soberano, que será el nexo de unión entre ambos, será Rey de Aragón y conde de Barcelona. RAMIRO II ordena, a todos sus señores que sirvan al conde RAMON BERENGUER. Treinta y cuatro barones se comprometen bajo juramento a cumplir el pacto. RAMON BERENGUER IV utilizará, siempre para Aragón el título de «Príncipe dominador de Aragón» (Dominator regni aragonensis) (1137-1162), si bien sus súbditos darán siempre al conde de Barcelona, el título de rey.

La decisión de casar a PETRONILA con RAMON BERENGUER IV es aceptada por ALFONSO VII de Castilla.


La decisión de casar a PETRONILA con RAMON BERENGUER IV es aceptada por ALFONSO VII de Castilla. Sin embargo, RAMON BERENGUER IV se ve obligado a aceptar la soberanía teórica del rey castellano sobre Zaragoza (según pacto de 1136).

La unión del Condado de Barcelona con Aragón representa la solución armónica a una serie de problemas.


Realizada pacíficamente, en contraste con otras uniones peninsulares, la unión del Condado de Barcelona con el reino de Aragón representa la solución armónica de un conjunto de problemas planteados por el contacto entre los dos pueblos: problemas de fronteras, porque ambos aspiran a los mismos territorios limítrofes, y problemas de expansión más allá, porque ambos aspiran a la conquista del territorio de Valencia y ambos tienen intereses similares en el sur de Francia. En la doble dirección norte-sur las fuerzas de los dos pueblos, van a conjugarse. Solamente en la dirección del Mediterráneo, al principio, Aragón se mostrará refractaria a seguir la política del conde de Barcelona; pero también esta dirección acabará imponiéndose y los aragoneses colaborarán.

Parece que el origen de la denominación «Principat» para Catalunya se remonta a esta fechas


Parece que el origen de la denominación «Principat» se remonta a estas fechas, cuando el condado de Barcelona se une a la Corona de Aragón por el matrimonio del conde RAMON BERENGUER IV con la princesa PETRONILA. El título de «príncipe» que se atribuye el conde de Barcelona se refiere a la preeminencia sobre los demás condes, «primus inter pares». La teoría del Principat basada en el Derecho Romano, mantiene la personalidad jurídica del Condado de Barcelona? en el conjunto de la Corona de Aragón. El Condado forma parte de la Corona, pero no hay «rey de Catalunya», aunque sí rey de los catalanes. Por otra parte, también existen ciertas dificultades para titularse rey, ya que esta dignidad sólo la pueden otorgar legalmente, el emperador o el Papa. (De todas maneras, la primera referencia documentada acerca de la denominación de «principat» para Catalunya es de 1350).

RAMIRO II que conserva el título de rey de Aragón, se retira nuevamente a la vida religiosa.


RAMIRO II que conserva el título de rey de Aragón, se retira nuevamente a la vida religiosa en el priorato de San Pedro el Viejo (Huesca), donde permanecerá hasta su muerte en 1157 sin volver a intervenir en el curso de los acontecimientos.

Se acuerda que la enseña de Aragón llevará las barras que parece llevan los condes de Barcelona.


En tiempo de RAMON BERENGUER IV se acuerda que la enseña de Aragón llevará las barras que parece llevan los condes de Barcelona. Esta enseña provocará mucha polémica entre los que la aceptan y los que no la quieren. Polémica que durará hasta que reine Alfonso II y haga cumplir el acuerdo. De todas maneras las representaciones del siglo XII de esta enseña presenta un número indeterminado de barras, tres, cuatro, cinco… Desde el siglo XIII se utilizarán cuatro barras de color rojo sobre fondo amarillo extendiéndose por los distintos reinos de la Corona de Aragón.

RAMON BERENGUER IV inicia una política de recuperación de la supremacía real en sus dominios.


El carácter y la popularidad de RAMON BERENGUER IV lo hacen atractivo a los aragoneses, que, en cambio, no quieren saber nada de los castellanos. RAMON BERENGUER IV en contacto con la tradición aragonesa poco favorable al feudalismo, inicia una política de recuperación de la supremacía real en sus dominios. Por otra parte, RAMON BERENGUER IV es miembro de la Orden del Temple, por lo que es adecuado para entenderse con las Órdenes de Jerusalén, herederas del trono aragonés.

Se enfrentan aragoneses y navarros y estos últimos vencen en Gallur.


GARCÍA RAMÍREZ de Pamplona no acepta la solución que se ha dado en Aragón a sus problemas dinásticos y decide invadir Aragón. Así, en 1139, se enfrentan aragoneses y navarros y estos últimos vencen en Gallur (Aragón). Pero ALFONSO VII de Castilla y León, acude en ayuda de RAMON BERENGUER IV, rey de Aragón, y obliga a los ejércitos de GARCÍA RAMÍREZ a retirarse al ser vencidos en Ejea.

RAMON BERENGUER IV se reúne en Carrión con ALFONSO VII de Castilla prestándole homenaje.


Una de las primeras cosas que hizo RAMON BERENGUER IV fue demostrar que estaba dispuesto a mantener buenas relaciones con ALFONSO VII. Así, el conde de Barcelona, se reúne en Carrión con ALFONSO VII de Castilla prestándole homenaje. Con evidente satisfacción, la crónica de ALFONSO hace constar que el conde le promete obedecerle en todas las cosas. En efecto, es un momento magnífico para el emperador porque con RAMON BERENGUER IV pasa a ser vasallo suyo el último soberano cristiano de la península que todavía no lo era. Por esto, al final del parágrafo correspondiente, la crónica dice que las fronteras del reino dominado por ALFONSO VII se extienden desde Santiago de Compostela hasta el Roine.