CARLOS (Príncipe de Viana) (1458 - 1461)

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CARLOS de Viana llega a Mallorca regresando de Palermo, donde se encuentra retirado en el monasterio de Messina.


CARLOS de Viana, en la fecha, llega a Mallorca regresando de Palermo, donde se encuentra retirado en el monasterio de Messina. Desde allí escribe una carta a su padre JUAN II, rogándole le devuelva el principado de Viana.

El rey JUAN II promete por la Concordia de Barcelona, la reconciliación con su hijo, CARLOS de Viana.


El rey JUAN II promete por la Concordia de Barcelona, la reconciliación con su hijo, CARLOS de Viana. Declara que le perdona y que le restituirá el principado de Viana, pudiendo residir donde quiera, a excepción de Navarra y Sicilia. Catalunya fija toda su atención en las discordias entre el rey y el primogénito, y viendo en el primero un carácter adusto y autoritario, las simpatías se decantan hacia el segundo.

Llega a Barcelona CARLOS de Viana. Su padre el rey JUAN II manda encarcerlarlo para que no reciba honores.


Llega a Barcelona CARLOS de Viana. Su padre, el rey JUAN II, viendo el gran acogimiento que la ciudad le dispensa escribe una carta en la que prohibe que se hagan honores a su primogénito y ordena que salga de la ciudad condal. Al no cumplirse lo ordenado, CARLOS de Viana es encarcelado. (CARLOS de Viana, en los largos encarcelamientos que sufre, compone multitud de trovas que él mismo canta, acompañado de su laúd, para desahogar las penas que le embargan.)

Gran protesta popular dirigida por la Diputació por el encarcelamiento de CARLOS de Viana.


Gran protesta popular dirigida por la Diputació por el encarcelamiento de CARLOS de Viana ya que éste apoya a los defensores de las libertades de Catalunya. En la fecha, al cabo de dos meses de su encarcelamiento, es liberado el príncipe CARLOS que hace su entrada triunfal en Barcelona en medio de aclamaciones delirantes, convirtiéndose en el símbolo de la oposición catalana al autoritarismo de JUAN II.

Carlos de Viana se promete a Isabel, hermanastra de Enrique IV de Castilla. Juan II vuelve a detenerlo en Lleida.


CARLOS de Viana -hermanastro de FERNANDO (el Católico)- ha mantenido conversaciones secretas con ENRIQUE IV de Castilla, prometiéndose a la hermanastra de éste, ISABEL, lo que constituye un desafío al apoyo que JUAN II de Aragón, padre de CARLOS, presta a los rebeldes castellanos. Enterado el monarca aragonés, manda detener de nuevo, en la fecha, cuando comienzan las Cortes Catalanas de Lleida, a su hijo CARLOS, acusado de alta traición.

Organización de un ejército por la Generalitat que se dirige hacia Lleida para liberar al príncipe Carlos. JUAN II lo pone en libertad.


La detención de CARLOS de Viana es considerada antoconstitucional y provoca la organización de un ejército por la Generalitat que se dirige hacia Lleida para libertarlo. JUAN II se retira a Aragón y desde allí ordena que el príncipe sea trasladado primero al castillo de Aitona, después al de Ascó y por fin, al de Morella. Catalanes y navarros se alzan en favor del príncipe CARLOS. Esta insurrección pronto llega a ser general y Juan II tiene que ceder y poner en libertad al príncipe el 25 de febrero de 1461.

Carlos llega a Barcelona. Recibimiento apoteósico, convirtiéndose en un símbolo para los catalanes, alzados contra Juan II.


Al llegar CARLOS de Viana a Barcelona se le hace un recibimiento apoteósico, convirtiéndose en un símbolo para los catalanes, alzados contra Juan II al que dejaron de aceptar como rey al empeñar éste monetariamente a Luis XI de Francia el Rosellón y la Cerdaña, como lo era para la gran mayoría de los soliviantados nobles navarros beaumonteses.

Concordia de Villafranca entre Catalunya y el rey de Aragón JUAN II. Carlos de Viana es reconocido como lugarteniente real en Catalunya.


JUAN II, rey de Aragón, encomienda a su esposa JUANA Enríquez -ya que él está casi ciego- que negocie con la Diputació de Catalunya el fin de las hostilidades abiertas por el caso de Carlos, el príncipe de Viana. El 21 de junio de 1461 se firma un convenio conocido por Concordia de Villafranca (Convenio firmado entre la Diputación General de Catalunya y el rey JUAN II). A cambio del fin de las hostilidades, la concordia representa una humillación para el soberano, ya que tiene que aceptar un código de libertades políticas que convierte a Catalunya en una república coronada. CARLOS de Viana es reconocido como primogénito, heredero y lugarteniente real irrevocable en Catalunya, negándole al rey la entrada en el Principado que gobernará CARLOS de Viana dando plenos poderes a las instituciones catalanas y afirmando un pactismo extremo.

Tanto problema impulsa a CARLOS a volverse hacia Francia en busca de ayuda. Cambia a Isabel por Magdalena


Pero el cambio de actitud de ENRIQUE IV respecto a Navarra y la negativa de los catalanes de embarcarse en cualquier aventura que fuera más allá de su reconocimiento como heredero, impulsan a CARLOS a volverse hacia Francia en busca de ayuda. Por ello suspende las negociaciones para su boda con la infanta Isabel -la hermana de ENRIQUE IV que será luego Isabel I- y solicita la mano de Magdalena de Francia.

Muere en Barcelona, de tuberculosis pulmonar, CARLOS de Viana, lugarteniente perpetuo de Catalunya.


Muere -en la fecha- en el Palacio Real de la ciudad de Barcelona, de tuberculosis pulmonar, CARLOS de Viana, con 40 años de edad, lugarteniente perpetuo de Catalunya, aunque no faltan rumores sobre su envenenamiento por su madrastra Juana Enríquez, madre del segundón Fernando. Esta fue la excusa para iniciar la contienda civil en Cataluña. CARLOS es enterrado en Poblet con honores de rey y fama de santidad, llegándose a atribuir milagros a su brazo (al parecer, incorrupto). En las efemérides de la Diputació de Catalunya se inscribe lo siguiente en la fecha correspondiente al día del fallecimiento de CARLOS de Viana: «San Carlos, primogénito de Aragón y de Sicilia. Este príncipe cuya corte era una Parnaso, fue también cultivador de las letras y dejó, entre otros trabajos estimables, una crónica de los reyes de Navarra, una traducción de la ‘Ética’ de Aristóteles y ‘Cartas e requestas poéricas'». La salud del príncipe de Viana sufrió un severo deterioro durante su cautiverio, que fue muy duro puesto que su padre le negó cualquier tipo de trato de favor debido a su rango principesco. Carlos de Viana estuvo recluido en una celda húmeda, oscura, mal ventilada, sin ropa de abrigo, en deficientes condiciones higiénicas y mal alimentado. Estas circunstancias agravaron su tuberculosis y para cuando fue liberado y llegó a Barcelona ya se encontraba en estado terminal.