PRIMERA GUERRA JUDAICA (66 - 73)

Total de piezas: 14

Desde la muerte de Herodes el Grande, gran tensión en Judea. Rebelión abierta contra Roma.


Desde la muerte de Herodes el Grande, la tensión se ha adueñado de toda Judea y ya han surgido diversos alzamientos esporádicos contra los kittim («romanos»). A medida que el gobierno de estos se vuelve más opresivo, aumenta el descontento popular, hasta que en el 66 dC., bajo la presión de los eventos y adiestrados por un grupo de extremistas, los zelotes, se extiende por toda Judea una rebelión abierta contra Roma -primera guerra judaica (66-73)-. Ésta no debe entenderse sólo como la rebelión de un pueblo sojuzgado contra su opresor, sino como un conflicto racial y cultural entre judíos y griegos de Cesárea. Una disputa que se ve agravada porque la guarnición romana, de habla griega, se abstiene de detener la posterior matanza de judíos. A esto se suma el hecho de que Gesio Floro, procurador romano de Judea, es sorprendido llevándose dinero del Templo, lo que provoca un estallido de violencia tras el cual las tropas romanas saquean la Ciudad Alta, para ser luego masacradas por facciones de judíos extremistas que extienden la violencia por toda Judea.

VESPASIANO, al frente de las tropas romanas, Jerusalén es asediada.


Uno de los mejores generales romanos, VESPASIANO, que se ha ganado renombre como comandante militar, destacando en la invasión romana de Britania (43), es enviado, junto a su hijo TITO, a Judea para sofocar la rebelión de los judíos. En la fecha, llega a Jerusalén que es asediada. Realizará una tarea metódica pero hallará una foribunda resistencia judía.

Cuatro mil zelotes mueren luchando contra los romanos y otros cinco mil se suicidan.


Cuatro mil zelotes mueren luchando contra los romanos y otros cinco mil se matan arrojándose al precipicio de la colina piramidal de Gamla, en el Golán.

Las legiones de Oriente proclaman, por su parte, emperador a Tito Flavio VESPASIANO.


Las legiones de Oriente, en la fecha, proclaman, por su parte, emperador a Tito Flavio VESPASIANO cuyo ejército está perfectamente organizado. VESPASIANO suspende sus actuaciones en Judea y deja a su hijo TITO a cargo del ejército. Se dirige a Alejandría (Egipto) desde donde puede controlar el suministro de trigo a Roma; y se hace con Occidente con un despliegue de fuerzas en los Balcanes (dirigidas por Muciano).

El general TITO consigue penetrar en Jerusalén. Incendia el Templo tras un largo asedio que dura tres meses.


El 28 de agosto del 70, el general romano TITO, hijo del emperador Vespasiano, consigue penetrar en Jerusalén. La defensa de los judíos es desesperada y el cerco y conquista de Jerusalén uno de los más atroces que recuerda la historia. Los defensores judíos cuentan con unos 25.000 combatientes divididos entre diferentes facciones judías como los zelotes de Eleazar Ben Simón, los sicarios extremistas de Simeón Ben Giora y los idumeos de Juan de Giscala, aunque todos ellos son finalmente barridos por los soldados de Tito. Atacados por todas partes, los judíos se refugian en el Templo, resistiendo en el santo de los santos. Tito incendia el Templo (el tercer templo de Jerusalén, el de Herodes, construido en el lugar del de Zorobabel, que a su vez lo había sido sobre las ruinas del de Salomón) tras un largo asedio que dura tres meses.

Advertidos del levantamiento de los judíos, los cristianos abandonan Jerusalén.


Desde el levantamiento de los judíos en el 66 y ante el asedio del templo de Jerusalén por las tropas romanas, los cristianos abandonan la ciudad y emigran hacia Pella, ciudad griega perteneciente a la Decápolis, en Jordania oriental. Los habitantes de Judea que se han convertido al cristianismo esperan que este país sea destruido, como parte de los preliminares de la «Segunda Venida», por lo que en lugar de luchar se retiran. Verán en la destrucción del templo, el cumplimiento de una clara profecía de JESÚS: (Mt 24) (Mc 13) (Lc 21). Por eso, los cristianos serán execrados como traidores por los judíos que han luchado y han sobrevivido. De este modo, el cristianismo llegará a ser una religión universal, en tanto el judaísmo se mantendrá como un culto reducido y nacionalista. La tendencia farisea triunfa con un calendario unificado y con la definición de los libros reconocidos del Antiguo Testamento. La ruptura entre judíos y cristianos se convierte en definitiva. La comunidad cristiana que ha huido de la ciudad ya desde un principio, regresará a Jerusalén gradualmente, después de la destrucción de la ciudad.

Las primeras comunidades judías probablemente se instalan en la Península Ibérica en el siglo I dC.


Aunque la tradición judía medieval mantendrá que los judíos han llegado a Hispania después de la destrucción del primer Templo de Jerusalén -siglo VI aC- o incluso antes, las primera comunidades judías probablemente se instalan en la Península Ibérica en el siglo I dC, a partir del año 70 al producirse la diáspora precipitada por la destrucción del segundo Templo.

Durante los años que ha durado esta primera guerra judaica, han muerto al menos un millón de judíos.


Durante los años que ha durado la primera guerra judaica, han muerto al menos un millón de judíos, y los habitantes de Jerusalén que no han perecido de hambre, se han suicidado, han acabado masacrados, o han sido destinados a ser vendidos como esclavos o a servir de víctimas en los juegos de gladiadores. Algunos han podido escapar esparciéndose por el mundo. Parte de éstos van hacia Hispania. (En Roma hay un arco conmemorativo de la destrucción de Jerusalén y su templo)

Tras la caída de Jerusalén por la invasión de las tropas del general Tito, quedan centros de resistencia.


Tras la caída de Jerusalén por la invasión de las tropas romanas del general Tito, quedan en Judea tres centros judíos de resistencia: Herodio, que cae en poder de los romanos poco después; Maqueronte, tomada tras dos años de combates, y la fortaleza de Masada, el espectacular nido de águilas de Herodes el Grande. A finales del 73 dC. el general romano Flavio Silva sitia la fortaleza con la Legio Decima Fretensis y sus unidades auxiliares (entre 5.000 y 10.000 soldados, más innumerables esclavos). Los defensores se preparan para un largo asedio. Tienen agua y comida para resistir durante años, ya que, a las reservas de vino, aceite, trigo, dátiles y frutas que tienen almacenadas, se suman las obtenidas cultivando árboles y hortalizas en la propia cima de la colina.

Los romanos planean su ataque a la fortaleza de Masada.


Los romanos se dan cuenta de que no pueden rendir a los sitiados por hambre y, dado que Masada se halla en lo alto de una colina sólo accesible desde el oeste por un sendero estrecho y tortuoso, flanqueado de barrancos y conocido como el camino de la serpiente, Silva, sin reparar en bajas, ordena construir una gigantesca rampa de asalto en la escarpada cara occidental. Pero antes -y para evitar que los sitiados puedan huir- construye una muralla de circunvalación en torno a la colina; la fortifica con seis fortines y varias torres, y coloca detrás dos campamentos de gran tamaño. Hecho esto, manda a sus hombres iniciar la construcción de la mencionada rampa. Aprovechándose de la prominencia de una ancha roca, el llamado promontorio blanco, que se halla 150 metros por debajo de la cumbre de Masada, los romanos acarrean grandes cantidades de tierra y piedras para levantar una enorme y sólida rampa de asalto que Silva no considera suficiente para el uso de las máquinas de guerra, por lo que se procede a erigir una nueva rampa sobre la anterior, hecha ahora de grandes piedras unidas que culminan en una gran plataforma.