Por estos años, aproximadamente el 10% de la población del Imperio romano es cristiana. Sobrepasan los siete millones. Se trata de un 10% importante, pues los cristianos tienden a vivir sus creencias con fervor, mientras que la mayoría no cristiana tiende a la tibieza cuando no a la indiferencia. Las causas del crecimiento del cristianismo son diversas. Ante todo, la inminente desintegración del Imperio, que parece probable e incluso casi inevitable tras la muerte de Septimo Severo, contribuye a dar la impresión de que las cosas de este mundo están tocando a su fin y predicen la segunda venida de Cristo (la nueva forma de mesianismo). La Iglesia, que va incrementando su fuerza, organización y eficacia, precisamente cuando el Imperio está perdiendo las suyas, parece cada vez más un baluarte de seguridad en un mundo agitado y miserable.
ROMA (IMPERIO) (27 aC - 395 dC)
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El Imperio romano fue una etapa de la civilización romana en la Antigüedad clásica, posterior a la República romana y caracterizada por una forma de gobierno autocrática
En estas fechas, la comunidad cristiana de Roma alcanza más de las 50.000 personas.
En estas fechas, la comunidad cristiana de Roma alcanza más de las 50.000 personas, convirtiéndose en un cuerpo de considerables dimensiones que ha empezado a introducirse en los niveles más altos de la sociedad romana. Los obispos son elegidos, como en el resto del mundo cristiano, por los presbíteros, ahora cada vez más considerados y llamados «sacerdotes», y después son confirmados o aprobados de alguna manera por otros miembros de la iglesia local. El proceso se desarrolla de manera natural, sin legislación alguna que lo determine o regule. Esta falta de unos procedimientos claros e inequívocos da lugar a controversias y enfrentamientos que a veces alcanzan niveles escandalosos. Por otra parte, la era de la iglesia doméstica ha pasado a la historia definitivamente. Los cristianos de Roma no viven en las catacumbas, porque nunca han vivido en ellas y, a pesar de las leyendas románticas, ni siquiera las han utilizado como lugar de refugio. Las catacumbas son simplemente los lugares en que enterraban a sus muertos, aunque algunas veces, sin embargo, se celebraban en ellas ceremonias religiosas.
DIOCLECIANO promulga su famoso «Edicto de precios máximos»
Para detener la brutal alza de precios, DIOCLECIANO intenta controlarlos, e igual medida adopta respecto a los salarios. En su famoso «Edicto de precios máximos», promulgado en el año 301, elabora una lista de mercancias de primera necesidad y otra de productos de lujo, fijando los precios en función de su calidad y origen. Elabora también un catálogo de topes salariales y otro de costes de transporte. En su lucha permanente contra la especulación, DIOCLECIANO persigue ferozmente a los usureros.
San Marino, el tercer estado más pequeño del mundo, también es la más antigua república.
Testimonios arqueológicos señalan que el territorio que hoy ocupa la República de San Marino, ubicado entre las provincias italianas de Romana y Marca, estuvo poblado en tiempos prehistóricos. San Marino, el tercer estado más pequeño del mundo, también es la más antigua república. De acuerdo a la tradición es fundada en 301 cuando un cantero cristiano llamado Marinus el dálmata deja la isla de Arbe para escapar de la política anticristina del emperador romano DIOCLECIANO. Marinus se esconde en la cima del Monte Titano, en los Apeninos, el más alto de los siete que posee San Marino y funda una pequeña comunidad cristiana. La propietaria del terreno, una compasiva mujer de Rímini, les deja en herencia el territorio. Aunque la existencia documentada de la república comienza en el siglo X. En homenaje al picapedrero la tierra fue rebautizada como «Territorio de San Marino», luego pasó a llamarse «Comunidad de San Marino», hasta que finalmente se le cambió por su denominación actual: República de San Marino.
Las medidas económicas de DIOCLECIANO fracasan. Es la impotencia económica y política.
Las medidas económicas de DIOCLECIANO fracasan. Solamente tres años después de publicarse el «Edicto de precios máximos», la economía está derrotada por una inflación galopante e imparable. Es la impotencia económica y política.
Mueren mártires en Ciro durante la persecución de Diocleciano, los médicos Cosme y Damián.
Mueren mártires en Ciro durante la persecución de DIOCLECIANO, los médicos de hombres y animales, naturales de Siria, COSME y DAMIÁN. Las fuentes les atribuyen la asistencia gratuita de sus pacientes. Su actividad contribuirá a extender la devoción hacia ellos ya durante el siglo IV. Sus nombres pasarán relativamente pronto al canon romano de la misa, y durante la Edad Media se contarán entre los santos más populares por la intercesión que se les atribuirá en casos de enfermedad. Su iconografía será muy abundante.
DIOCLECIANO llega a la conclusión de que los cristianos son los culpables de todos sus males.
Durante casi veinte años del largo reinado de DIOCLECIANO, este emperador -en general- no sólo da libertad de culto a los cristianos sino que les abre el acceso a las más altas dignidades. Pero en Febrero de 303, acuciado por las constantes rebeliones en las provincias del Imperio, dejándose llevar por los consejos de su ayudante GALERIO, por los adivinos y por los sacerdotes paganos, DIOCLECIANO llega a la conclusión de que los cristianos son los culpables de todos sus males. Inicia en consecuencia, en la fecha, una persecución que tiene por objeto borrar al cristianismo del Imperio. La despiadada cacería comienza en Nicomedia, ciudad en la que el emperador reside con su corte; el obispo ANTIMO y los cristianos que ocupan puestos importantes son ejecutados, los bienes de la Iglesia confiscados y la gran basílica cristiana destruida. De allí la persecución se extiende a todo el Imperio. Debido a la persecución de cristianos y la destrucción en Roma de todos los escritos de la Iglesia llevadas a cabo por el emperador DIOCLECIANO en el año 303, hoy quedan muy pocas pruebas de la presencia de los primeros cristianos en la zona del monte Vaticano.
DIOCLECIANO da orden de destruir las iglesias y quemar los libros sagrados o bien entregarlos.
En los tres primeros edictos, publicados a partir de esta fecha, por DIOCLECIANO, se da orden de destruir las iglesias y quemar los libros sagrados o bien entregarlos (Quienes los entreguen serán llamados «traditores» -de donde proviene la palabra «traidor»- según el sentido latino de «tradere», entregar). Sólo en la jurisdicción de CONSTANCIO Cloro -Galia y Bretaña- hay cierta tolerancia. Lo que se pretende por todos los medios, en un primer momento, es hacer apóstatas. Posteriormente, dentro de este siglo IV, los concilios de Elvira (306), Arlés (314), Ancira (314) y Nicea (325) se ocuparán de esta problemática.
La persecución alcanza también a los cristianos pertenecientes al ejército.
La persecución de DIOCLECIANO alcanza también a los cristianos pertenecientes al ejército. Entre los episodios más famosos sobre esta cuestión se recuerda la matanza de la Legión Tebea (llamada así porque estaba compuesta por elementos originarios de la Tebaida). Según la narración de Eusebio, obispo de Lyón, dicha legión compuesta exclusivamente de cristianos, mientras se encontraba de guarnición en Aganium, no obedeció la imposición de ayudar a los perseguidores de sus hermanos en la fe y por orden de MAXIMIANO fue diezmada primero por dos veces y luego exterminada. MAURICIO, su líder, se convertirá en el santo patrón de Helvecia tras la fundación de un monasterio de renombre europeo. Su insignia, cruz blanca sobre fondo rojo, se convertirá, con los años, en el emblema nacional.
En numerosos lugares se producen martirios durante la terrible persecución de DIOCLECIANO
Habrá constancia de numerosos lugares de España en los que se producen martirios durante la terrible persecución de DIOCLECIANO: de la Tarraconense, en Girona (Feliu y Narcis), Barcelona (Lucia y Cugat), Zaragoza (Lamberto) y Calahorra (Emeterio y Celedonio); de Gallecia en León; de la Lusitania hay mártires en Mérida y Ávila; de la Bética en Córdoba, Sevilla (Justa y Rufina) y Écija y de la Cartaginense habrá en Toledo y Alcalá. Por otra parte: Bárbara en Nicomedia, Inés en Roma, Catalina en Alejandría, Victorino de Petabio, obispo de Petabio, hoy Pettau, sufren cruel martirio en tiempo de DIOCLECIANO.

