CÁTAROS O ALBIGENSES (Herejes maniqueos)

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La cruzada albigense (denominación derivada de Albi, ciudad situada en el suroeste de Francia), también conocida como cruzada contra los cátaros, fue un conflicto armado que tuvo lugar entre los años 1209 y 1244, por iniciativa del papa Inocencio III con el apoyo de la dinastía de los Capetos (reyes de Francia en la época), con el fin de reducir por la fuerza el catarismo, un movimiento religioso calificado como herejía por la Iglesia católica y asentado desde el siglo XII en los territorios feudales del Languedoc, favoreciendo la expansión hacia el sur de las posesiones de la monarquía capetana y sus vasallos.

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La noticia de la muerte del rey cae como un mazazo en el ejército occitano.


La noticia de la muerte del rey cae como un mazazo en el ejército occitano. El Pánico se apodera de las tropas, que emprenden una desordenada huida sin que hayan llegado a intervenir en la batalla. El caos es absoluto. Y comienza la segunda fase de la batalla, en la que los cruzados de Montfort cargan contra los caballeros que huyen. Y contra la infantería occitana que, mientras tanto, ha logrado comenzar un ataque al castillo. La furia del ataque causa una increible matanza; además, miles de hombres mueren ahogados en las aguas del Garona cuando tratan de huir desesperadamente. Se calcula que mueren entre diez mil y quince mil combatientes del ejército de] rey Pedro, mientras que las tropas de Montfort apenas registran unos doscientos muertos, casi todos en el combate contra el rey y sus caballeros. En 1875, una fuerte crecida del río Garona dejará esparcidos por las orillas gran número de huesos que, en opinión de algunos, son los despojos de aquella terrible batalla. JAIME I, habiendo sido tomado como rehén por SIMÓN de Monfort lo sigue teniendo bajo custodia en Carcassona. Después de esta derrota, empieza una etapa de luchas entre la nobleza y de debilitamiento del patrimonio real.

Las prioridades de FELIPE II de Francia están en Bretaña, en Normandía, para ampliar su propio territorio.


El reino de Francia, el pequeño reino francés, está dirigido por el astuto FELIPE II Augusto. Se siente ligado al Languedoc por la herencia carolingia, pero los problemas con sus vecinos del norte, particularmente con Inglaterra, no le permiten hacer ningún paso hacia el sur, ni solo ni cuando tenía a su lado el formidable pretexto de la cruzada. Siempre ha contestado que no a todos los intentos de involucrar a Francia en la contienda, manifestados una y otra vez por el Papa INOCENCIO III. Sus prioridades están en Bretaña, en Normandía, para ampliar su propio territorio a fin de defenderse de ingleses y germanos.

FELIPE II Augusto, rey de Francia, derrota a JUAN I Sin Tierra y a OTON IV en la batalla de Bouvines.


FELIPE II Augusto, rey de Francia, ha afianzado su poder sobre la parte septentrional de su reino derrotando a JUAN I Sin Tierra de Inglaterra y al emperador OTON IV en la batalla de Bouvines que tiene lugar el 27 de julio de 1214, consolidando el poder de la monarquía francesa sobre sus vasallos, además de recuperar Normandía. Pero el sur de Francia permanece semiindependiente y continua con su agradable cultura provenzal, enriquecida por la poesía y los trovadores. También se ha convertido en el hogar de unos reformadores religiosos que se oponen a la corrupción clerical, predican una vida de pobreza y virtud, y creen en la existencia de un principio del mal igual en poder al principio del bien. Estas doctrinas las profesa gran parte de la nobleza meridional, que ven en el anticlericalismo una manera de confiscar las tierras de la Iglesia en su propio beneficio. Los reformadores se llaman valdenses porque siguen las enseñanzas de Pedro VALDO (m. en 1218), y los que creen en la dualidad de principios se llaman albigenses, porque muchos viven en la ciudad de Albi, al sur de Francia.

En el IV Concilio de Letrán es repudiada solemnemente la herejía de los cátaros.


En el IV Concilio de Letrán es repudiada solemnemente la herejía de los cátaros, condenando a los «perfectos» y aun a los simples creyentes. También son excomulgados los «Valdenses». Por otra parte, se reclama la observancia de los antiguos cánones según los cuales está prohibido a los clérigos pronunciar sentencias que impliquen algún derramamiento de sangre.

Una piedra lanzada por una mujer desde la muralla de Tolosa causa la muerte de SIMÓN de Monfort.


Al parecer, una piedra lanzada por una mujer desde la muralla es la causa de la muerte de SIMÓN de Monfort que muere combatiendo a los habitantes de Tolosa. Será enterrado en la catedral de San Nazario, en la Cité. En el mes de julio, AMAURY, el hijo de SIMÓN de Monfort, levanta el sitio. RAMON VI, ordena de inmediato la reedificación de las murallas de la ciudad.

El príncipe LUIS de Francia, conquista y saquea Marmande, pero no puede entrar en Tolosa.


A partir de este momento aunque continuó el conflicto con los albigenses, se trataba más de incorporar Languedoc a Francia. El príncipe LUIS de Francia, conquista y saquea Marmande, pero no puede entrar en Tolosa a la que mantiene nuevamente asediada hasta el mes de agosto en que regresa a París. RAMON VI de Tolosa y Ramon Roger de Foix, reconquistarán, a lo largo de los próximos tres años, algunas de las ciudades perdidas durante la cruzada.

Fallece RAMON VI, excomulgado, por lo que no puede ser enterrado en un cementerio católico.


Fallece RAMON VI, excomulgado, por lo que no puede ser enterrado en un cementerio católico. Un miembro de la Orden de los Hospitalarios que se halla en la cámara mortuoria echa sobre el conde su capa provista de una cruz. Quiere asegurar para su orden la sepultura en consideración al legado que el conde les ha testado. Pero el abad de S. Cernin, retirando violentamente la capa, reivindica el sepelio a gritos por haber muerto el conde en su parroquia. Al no ponerse de acuerdo, los restos mortales del conde considerado por muchos testigos como «el más piadoso y misericordioso de los hombres y el más obediente servidor de la Iglesia» permanecerán insepultos siendo pasto de los roedores. Su hijo RAMON VII, heredero del condado, confirma su autoridad por buena parte de las tierras tolosanas.