‘La Opinión’, setmanari de cariz republicano creado en Barcelona en 1928 está dirigido inicialmente por Joan Lluhí y Vallescà, y colaboran intelectuales como Manuel Serra y Moret, Carles Soldevila y Joan Casanellas. A su alrededor se funda el denominado grupo de ‘La Opinión’, con mucho peso en las decisiones de la Generalitat hasta 1933.
CATALUNYA (Región española) (1716-1979)
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Se aprueba la que se conocerá como Constitución de La Habana del independentismo catalán.
Dentro del viaje que Francesc MACIÀ está realizando por países americanos, el acto más importante tiene lugar en Cuba entre el 15 de agosto y el 2 de octubre, donde tiene lugar la asamblea constituyente del independentismo catalán y se crea el PSRC o Partido Separatista Revolucionario de Catalunya. La asamblea aprueba la que se conocerá como Constitución de La Habana, que preve una República Catalana confederada con España y con derecho a la independencia. Desde La Habana, MACIÀ irá a Nueva York y volverá a Europa, donde se dará cuenta de las dificultades de aplicar los acuerdos de la asamblea. El PSRC es una organización política, pero no pasará de mero proyecto, puesto que los dirigentes de Estado Catalán del Principado preferirán no integrar el partido y mantener las estructuras vigentes. En esta asamblea se decreta una nueva bandera para Catalunya. A la cuatribarrada se añade un triángulo azul con una estrella, rememorando la bandera cubana, que a su vez se ha copiado de la americana. (Posteriormente, grupos como las juventudes de Convergência Democràtica de Catalunya, ostentarán esta enseña claramente separatista)
Los coches que circulan por Catalunya en los años treinta son mayoritariamente de importación.
Los coches que circulan por Catalunya en los años treinta son mayoritariamente de importación (franceses, norteamericanos, italianos y alemanes), aunque también hay de fabricación española (de La Hispano Suiza y de Arturo Elizalde)
Después de la dimisión de PRIMO de RIVERA, el rey se queda sin el recambio que esperaba: F.CAMBÓ.
Para complicar las cosas, después de la dimisión de Primo de Rivera, el rey se queda sin el recambio que esperaba. ALFONSO XIII confiaba en que el dirigente regionalista catalán Francesc CAMBÓ se convirtiera en presidente de un Gobierno que no convocase Cortes Constituyentes (por temor a que su resultado cuestionara la Monarquía) y liderara el retorno a la normalidad institucional con una serie de reformas. Pero CAMBÓ -camino de Madrid- descubre que tiene un cáncer de garganta y rechaza la propuesta.
El sector moderado de la CNT es partidario de aplazar la revolución y dar soporte al Gobierno republicano.
Durante los años 30, el sindicato anarquista CNT sigue siendo mayoritario entre el proletariado catalán. Su objetivo es derrocar la sociedad burguesa y capitalista para establecer una sociedad sin clases sociales ni estado. Pero la CNT está dividida entre un sector moderado, dirigido por Àngel Pestaña y Joan Peiró, i otro más radical integrado a la FAI. El sector moderado es partidario de aplazar la revolución y dar soporte al Gobierno republicano de izquierdas para facilitar su labor de reforma social. Serán llamados «trentistas», porque sus líderes han firmado un manifiesto (el Manifest dels Trenta) en el cual se oponen a las acciones violentas y al predominio de la FAI dentro del sindicato. Más adelante, muchos «trentistas» abandonarán la CNT o serán expulsados.
El Manifiesto de la Inteligencia Republicana es firmado, entre otros, por Lluis COMPANYS.
En Catalunya, la Lliga Regionalista se pone del lado del Gobierno, con la voluntad de salvar la monarquía, mientras que la oposición republicana y antidinástica se coordina en marzo de 1930 con vistas a la instauración de una república federal -«Manifiesto de la Inteligencia Republicana»- que implica la devolución a Catalunya de un poder real de gobierno en su territorio. Este amplio manifiesto es firmado por las personalidades más relevantes de la izquierda, entre ellas, Gabriel Alomar, Lluís Companys, Nicolau d’OIwer y Jaume Aiguader, que piden que no se demore más el restablecimiento de la soberanía popular.
Las divisiones en el seno monárquico impulsan a BERENGUER a presentar una cuestión de confianza.
En septiembre de 1930, las divisiones en el seno monárquico impulsan a BERENGUER a presentarle una cuestión de confianza a ALFONSO XIII, que la rechaza y le conmina a continuar por el camino emprendido de reformas, instándole a reinstaurar la libertad de prensa. Acababa de dimitir el ministro de Hacienda, Manuel Argüelles, y las facciones liberales, representadas por el conde de ROMANONES, García Prieto, Santiago Alba, Gabriel Maura, Francesc Cambó, Bergamín, Burgos Mazo, Chapaprieta y Miguel Villanueva, cada vez se comportan más como si perteneciesen a la oposición. No les hace ninguna gracia que el Gobierno BERENGUER esté tan escorado hacia el conservadurismo e insisten en que se forme un nuevo gabinete de mayoría liberal, a imagen y semejanza de las Cortes disueltas en 1923.
Francesc MACIÀ regresa a Catalunya. El gobierno del general Dámaso BERENGUER le expulsa de nuevo.
Después de una intensa campaña a favor de la amnistía de Francesc MACIÀ, que se encuentra exiliado desde el principio de la Dictadura de Primo de Rivera, éste regresa a Catalunya, pero el gobierno del general Dámaso BERENGUER, en la fecha, le expulsa de nuevo.
En España, surge una asociación denominada «Agrupación al Servicio de la República».
Gran parte de los intelectuales y una buena parte del Ejército son los nuevos sectores que apoyan al republicanismo. Los primeros acuden a la llamada de una asociación denominada «Agrupación al Servicio de la República» surgida -en la fecha- tras un manifiesto de José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala y que ha sido inspirada por el filósofo. Su objetivo es movilizar a todos los intelectuales españoles a favor de la República. Sin embargo, la mayoría son contrarios a la concesión de la autonomía a Catalunya e intentarán, por ello, neutralizar el Estatut. En cuanto al Ejército, los republicanos se ven favorecidos por la existencia de una protesta generalizada en algunos de sus estamentos y por la creación de la «Asociación Republicana Militar».
Dimite el gobierno BERENGUER.
A mediados de febrero, Alba, CAMBÓ, Romanones y García Prieto, conde de Alhucemas, liberales monárquicos que prefieren que se celebren primeramente los comicios municipales, más fáciles de dirigir, deciden no presentar candidatura a las elecciones que se convoquen. BERENGUER, dimite. ALFONSO XIII entiende que debe llamar a formar gobierno a un militar, por eso insiste con su amigo Santiago Alba, luego recurre a Melquíades Álvarez, que le dice sin ambages que han de convocarse urgentemente Cortes constituyentes, y que el poder emanado de ellas ha de situarse por encima del real, para que determinen con absoluta libertad el tipo de régimen. El Rey acude a Sánchez Guerra que, antes de tomar una decisión, visita a los miembros del Gobierno republicano en prisión para recabar apoyos. Maura alza su voz por encima de las demás, sin atender cuáles eran los términos de la proposición: «Nosotros, con la monarquía, nada tenemos que hacer ni que decir». Sólo un mes más tarde, el Gobierno provisional sería amnistiado.


