Tal día como hoy...

16 de enero

El nombre de OCTAVIO queda fijado oficialmente como IMPERATOR CAESAR AVGVSTVS.


El nombre de OCTAVIO en la infancia fue Caius Octavius Thurinus. Tras la adopción testamentaria de su tío abuelo, Julio César, pasa a llamarse Caius Iulius Caesar Octavianus. Finalmente, el 16 de enero de 27 aC., por aclamación del Senado a propuesta de L. Munacio Planco, su nombre oficial queda fijado como IMPERATOR CAESAR AVGVSTVS. Exhaustos tras un siglo de enfrentamientos civiles, proscripciones y matanzas, Roma concede todo su apoyo a ese hombre sereno y prudente, que ofrece paz y orden a cambio del dominio del estado. Respetando la idiosincrasia romana, que detesta profundamente la monarquía, Augusto supo combinar con inteligencia tradición y renovación al crear el Imperio, una nueva forma de gobierno en la que el emperador no sería un rey, ni un tirano, sino el primero de los senadores, destinado a velar por el bienestar de todos. Por esta causa, los romanos conocieron el nuevo sistema político como Principatus. El título de Augusto, es un calificativo de carácter religioso, que eleva a su portador por encima del resto de los hombres.

El papa MARCELO I es desterrado y muere en esta situación. Se entierra en el cementerio de Sta.Priscila.


Los «lapsos» (caídos) -cristianos que han flaqueado durante las últimas persecuciones- serán constante motivo de preocupación durante el breve pontificado de MARCELO I, ya que pretenderán ser admitidos nuevamente en la Iglesia sin haber cumplido la penitencia que se les ha prescrito. MARCELO, que como el papa anterior es acusado de haber entregado también a los paganos copias de las Escrituras, adopta una línea extremadamente rigorista hacia los apóstatas. Los tumultos públicos promovidos por los «lapsos» -lo que indica que eran muchos- dan excusa a la autoridad civil para prender y desterrar al papa MARCELO I que muere en la fecha. Su cuerpo es llevado a la ciudad para ser enterrado en le cementerio de santa Priscila, propiedad privada no confiscada durante la persecución de Diocleciano.

ABDERRAMÁN III, renuncia al título de emir y se proclama en Córdoba, Amir al-Muminín (príncipe de los creyentes y califa).


ABDERRAMÁN III para fortalecer su posición personal ante la problemática interior, y también para alejar algunas posibles pretensiones exteriores ante la amenaza fatimí, renuncia al título de emir y se proclama en Córdoba califa Amir al-Muminín (príncipe de los creyentes) (929-961) que los mozárabes, al pronunciarlo mal, llaman «Miramamolín». En efecto, fragmentado el califato de Bagdad, carece de sentido continuar reconociéndole la primacía religiosa. Además, con esta decisión, ABDERRAMÁN cobra ascendiente sobre los musulmanes del norte de África. Este título le otorga, además del poder terrenal, el poder espiritual sobre la umma (comunidad de creyentes). Por supuesto, el escándalo en Damasco es enorme ya que se tiene asumido que califa (sucesor de Mahoma y máxima autoridad islámica) no puede haber más que uno. Es el primero que hace grabar su nombre en las monedas, donde también se puede leer: «En el nombre de Dios, no dios, sino Dios, este dinar ha sido acuñado en Andalucía». Parece ser que su madre era hija de padres cristianos, cosa que tenían a gala los mozárabes andaluces.

ABDERRAMÁN III, proclama el Califato omeya de Córdoba.


ABDERRAMÁN III proclama, pues, en la fecha, el Califato omeya de Córdoba (929-1031), rompiendo, así, la unidad teórica del Islam. Este momento es la culminación de un programa de gobierno cuyos objetivos principales son la restauración del prestigio omeya en al-Ándalus, la reconquista de todos los territorios disidentes y, sobre todo, la supresión definitiva de los levantamientos muladíes. ABDERRAMÁN III logrará acabar con todas las rencillas internas en al-Ándalus. Las fronteras entre al-Ándalus y los núcleos cristianos del norte, no sufren la menor modificación, inclusive habrá reyes cristianos que se mostrarán sumisos a ABDERRAMÁN III. El Califato de Córdoba alcanzará un gran prestigio al entrar en relación tanto con el Imperio bizantino como con el recién nacido Imperio germánico.

El soberano IVAN IV Vasilievich se hace coronar con el título de «zar de todas las rusias».


El soberano IVAN IV Vasilievich (1547-1584), apodado «el Terrible» por su crueldad, con 16 años de edad, descendiente de la dinastía Rurikovich, grandes duques de Moscovia desde los tiempos medivales, se hace coronar con el título de «zar (cesar o emperador) de todas las rusias» en la catedral de La Asunción (Moscú) de rito bizantino. Este título ya había sido adoptado en la Edad Media por los soberanos de Bulgaria y por los Khans (o janes) mongoles, pero él afirma solemnemente la continuidad de la monarquia moscovita con la tradición imperial bizantina y con las autoridades ejercientes en Rusia.

IVÁN IV gobernará el imperio con mano de hierro arrebatando a los nobles su poder y quitándoles sus tierras.


IVÁN IV gobernará el imperio con mano de hierro, arrebatará a los nobles -los «boyardos»- su poder y les quitará sus tierras. Una policía sometida directamente a él aterrorizará y matará a muchos boyardos y a quienes se oponen a la política del zar. IVÁN creará un sistema absolutista de gobierno recurriendo a métodos terribles y considerará el imperio como una especie de propiedad privada. En Rusia, al igual que en Bizancio, la Iglesia y el Estado están estrechamente vinculados: la Iglesia necesita un protector y, a cambio, da legitimidad al soberano y a su política. Con la ayuda de Dios y de la Iglesia, el zar conquistará los reinos de los infieles para llevar la fe a sus habitantes. Al mismo tiempo, el clero ruso reconoce la función directriz absoluta del zar: «Por su naturaleza, el zar es semejante a los demás seres humanos, pero en potestad se asemeja a Dios supremo».

CARLOS I ante la multitud de problemas que tiene que enfrentar, renuncia a toda humana grandeza.


En las postrimerías del reinado de CARLOS I, la Corona española se declara en suspensión de pagos. El tesoro de España a causa de las múltiples guerras que tiene que atender está agotado. CARLOS (V), reuniendo Cortes, tiene que pedir un nuevo tributo que la nobleza no quiere conceder. Añadiendo a esta situación el poco éxito que consigue en los frentes que tiene abiertos, los achaques propios de la edad y los disgustos que le vienen de los protestantes, determinan a CARLOS (V) a renunciar -en la fecha- a toda humana grandeza.

CARLOS I abdica en su hijo FELIPE la corona de España y América.


CARLOS I abdica en su hijo FELIPE (1556-1598) (FELIPE I en Catalunya y Aragón y FELIPE II el Prudente en Castilla) la corona de España y América. Como quiera que las 17 provincias de los Países Bajos están vinculadas al reino de Castilla y, por otra parte, ya CARLOS las había cedido a su hijo en 10/1555, la responsabilidad sobre ellas pasa definitivamente a FELIPE II. FELIPE además de vastas posesiones, hereda una deuda que equivale a la totalidad de los previsibles futuros ingresos de la Corona hasta 1560. FELIPE II acepta la herencia de cumplir con Dios, y con los banqueros de Alemania, lo que aun habiéndose tratado de un mismo reino no era obligatorio. Pero además esas deudas las había generado CARLOS en calidad de emperador y puesto que el actual emperador germánico es ya su tío, justo hubiera sido que FERNANDO asumiera el compromiso de pagarlas. FELIPE II vivirá, en consecuencia, endeudado toda su vida. Los territorios obtenidos por FELIPE II bordean Francia por su frontera oriental.

El título de emperador del SIRG pasa a FERNANDO, rey de Hungría, hermano de CARLOS (V).


El Imperio del SIRG pasa a FERNANDO, rey de Hungría, hermano de CARLOS (V). El Imperio de los Habsburgo, queda dividido. FERNANDO I se convierte en jefe de la rama de los Habsburgo de Austria, reinando también sobre Bohemia y Hungría. (Su sobrino FELIPE, lo será de la rama de los Habsburgo en España)