REINO FRANCO CAROLINGIOS (751-911)

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Reino francoREINO FRANCO CAROLINGIOS (751-911) Se refiere al reino franco que dominó la dinastía carolingia del siglo VIII al siglo IX en Europa occidental. Este período de la historia europea deriva de la política de los reyes francos, Pipino el Breve y Carlomagno, que supuso un intento de recuperación en los ámbitos políticos, religioso y cultural de la época medieval.

PIPINO vence a los lombardos y entrega la región de Rávena al Papado. «Donación de Pipino». Aparece el Estado Pontificio.


PIPINO promete ayudar al papa ESTEBAN y al pueblo de Roma y sabrá cumplir perfectamente su promesa. Pero PIPINO va más allá y garantiza por escrito a la sede de San Pedro la posesión legítima del ducado de Roma, la posesión de Rávena y el territorio del antiguo exarcado así como también otros extensos territorios al norte y al este del ducado que estaban en poder de los lombardos y que se extendían hasta el exarcado. Esta garantía, conocida como la «Donación de Pipino» constituye el origen y el fundamento de los Estados Pontificios. Desde este momento queda reconocido jurídicamente el Estado Pontificio. La nueva dinastía -posteriormente denominada Carolingia por su miembro más destacado, CARLOMAGNO (768-814)- se consolida con esta alianza. Pipino trata de negociar con ASTOLFO la entrega de los territorios que ha prometido al papa; pero, como cabía esperar, ASTOLFO se niega a ello.

ESTEBAN unge a PIPINO, a su esposa y a sus hijos y les concede el título de «Patricio de los romanos»


A cambio de la ayuda de los francos contra los lombardos, el papa ESTEBAN II (III) aprueba la pretensión al trono de los carolingios y, en la fecha, unge (consagra) a PIPINO y a sus hijos CARLOS y CARLOMÁN con los óleos sagrados, al igual que los profetas ungieron a los reyes bíblicos de Israel. Con este gesto, el Papa pone sobre la dinastía de los carolingios el sello final de aprobación y proclama ante todo el mundo su legitimidad a los ojos de la Iglesia y de Dios quedando por consiguiente, situados en un plano superior al de los laicos. Además, concede al rey y a sus hijos el nobilísimo título de «patricio de los romanos», un título que anteriormente ha sido exclusivo del exarca, con lo que viene a significarse que la protección temporal del obispo de Roma pasa de aquél -es decir del Imperio bizantino- a los reyes francos. Queda instaurado el poder de los carolingios. A partir de PIPINO, los reyes pretenderán recibir su dignidad de Dios y actuar según el derecho divino.

En una rápida campaña, PIPINO invade Italia para que se cumplan sus promesas a favor de la Santa Sede.


En una rápida campaña, PIPINO invade Italia para que se cumplan sus promesas a favor de la Santa Sede, y en agosto del mismo año (754) ya ha derrotado a ASTOLFO y le ha obligado a obedecer. El papa, que ha acompañado al ejército de PIPINO, regresa a Roma después de la campaña y recibe una calurosa bienvenida. ESTEBAN ha logrado lo imposible.

CONSTANTINO V, exige a PIPINO III el Breve la devolución de las ciudades que le ha arrebatado.


El emperador de Bizancio, CONSTANTINO V, exige al franco PIPINO III el Breve la devolución de las ciudades que le ha arrebatado en Italia, pero el rey franco se niega tajantemente diciendo que jamás devolverá lo que ya ha dado a la Iglesia y que no ha luchado con los lombardos a favor de los bizantinos, sino a favor de San Pedro.

Retirados los francos, ASTOLFO incumple su compromiso y, por añadidura, pone sitio a Roma. Es vencido por PIPINO que ha regresado.


La celebración en Roma por la amistad con PIPINO resulta prematura. Retirados los francos, el rey lombardo, ASTOLFO, incumple su compromiso y, por añadidura, pone sitio a Roma. Esteban se ve obligado a apelar de nuevo a PIPINO, el cual, aunque bastante reacio a atravesar Italia de nuevo, acaba accediendo a las reiteradas peticiones del papa. PIPINO, pues, se encuentra con las fuerzas de ASTOLFO y las derrota. PIPINO hace «donación eterna» a San Pedro en la persona del Papa, del Exarcado de Rávena y de la Pentápolis (Sinigaglia, Fano, Pessaro, Rimini, Acona). Esta vez los lombardos no volverán a levantarse de inmediato, en parte por lo aplastante de la victoria de PIPINO, y en parte porque ASTOLFO muere poco después sin dejar heredero.

ESTEBAN II (III), exhibe ante PIPINO un falso documento: «Donación de Constantino».


No obstante, el papa ESTEBAN II (III), en un intento de extraer mayor provecho político, exhibe ante PIPINO un apócrifo documento convenientemente falsificado por la propia Curia romana, y supuestamente hallado tres años antes, que ha dado luego en llamarse «Donación de Constantino». PIPINO no caerá en la trampa de la ambición papal. «Donación de Constantino» es un documento fraudulento redactado durante el Imperio franco en torno los ss. VIII-IX destinado a fortalecer el poder papal. En el mismo se señala que el emperador Constantino I el Grande concede al papa Silvestre (314-335) no sólo el Palacio de Letrán, lo que en efecto hizo, sino también le concede la primacía sobre Antioquía, Constantinopla, Alejandría, Jerusalén y toda Italia incluyendo Roma y las ciudades de Occidente. Asimismo se afirma que el papa ha quedado constituido como juez supremo del clero. El documento será utilizado por el papado, entre otras cosas, para defender sus pretensiones de primacía frente a Bizancio. En el s. XV su falsedad será demostrada por Nicolás de Cusa y Lorenzo Valla.

A CARLOS le nace un hijo de su relación con una joven noble llamada Himiltrudis: Pipino el Jorobado.


Antes de sus numerosos matrimonios, CARLOS (futuro CARLOMAGNO) ha mantenido relaciones con una joven noble llamada Himiltrudis, naciendo de esta relación un hijo llamado Pipino el Jorobado.

El emperador bizantino CONSTANTINO V, se alía con DESIDERIO, rey de los lombardos.


El emperador bizantino CONSTANTINO V, obcecado en su iconoclastía y furioso por la pérdida de ciudades italianas donadas por PIPINO III el Breve a los papas, se alía con DESIDERIO, rey de los lombardos, para recuperarlas. DESIDERIO deja muy claro enseguida que no se siente ya obligado por las promesas que ha hecho al anterior papa Esteban y se dispone a tratar de recobrar las tierras que PIPINO ha donado a la sede de San Pedro. El papa PABLO I suplica a PIPINO que intervenga una vez más, pero el rey de los francos, aunque está dispuesto a presionar a DESIDERIO, no cruza los Alpes ni envía tropas. Tanto DESIDERIO como PABLO tienen, pues, que llegar a un compromiso. Mientras tanto, el emperador CONSTANTINO V, consternado por el hecho de que unas tierras que él considera suyas hayan ido a parar a manos del papa, plantea una amenaza al tratar de establecer sendas alianzas con los lombardos y con los francos. Por otra parte, sigue practicando la política iconoclasta iniciada por el emperador León III tratando de atraer a PIPINO y a sus obispos hacia su política iconoclasta, pero los francos se resisten, para gran alivio del papa.

Ante la gravedad de la situación, el Papa concierta con PIPINO III el Breve una alianza defensiva.


Ante la gravedad de la situación, el Papa PABLO I viaja este año a territorio de los francos, concertando con PIPINO III el Breve en la abadía de S.Denis una alianza defensiva -el Pacto de Quiercy- la primera firmada por un pontífice. Según este pacto, el rey de los francos se compromete a defender a la Iglesia y a entregar, mejor dicho, a «restituir» al Papa, las tierras del imperio bizantino ocupadas por los lombardos.

Doble matrimonio entre los hijos y sucesores de PIPINO III el Breve y las dos hijas de DESIDERIO.


Finalmente, después de conversaciones entre PIPINO III el Breve y DESIDERIO, rey de los lombardos, en las que cada uno de ellos trata de disuadir al otro, se logra efectuar un doble matrimonio entre los hijos y sucesores de PIPINO III el Breve y las dos hijas de DESIDERIO: a CARLOMÁN corresponde como esposa GERBERGA; y CARLOS, (futuro CARLOMAGNO), se une con Desideria, más comunmente conocida como ERMENGARDA. PIPINO III el Breve conseguirá conjurar el peligro que se cierne sobre Roma y los Estados Pontificios.