En 1234, en una entrevista mantenida en el Monasterio de Santa María de Huerta en la frontera entre los reinos de Castilla y Aragón, entre Fernando III el Santo, sobrino de la reina Leonor, y el rey Jaime I, se acordó que la reina Leonor, (cuyo matrimonio con Jaime I ha sido anulado) mientras no se desposase de nuevo, recibiría la villa y castillo de Ariza y que mantendría todas las tenencias y usufructo que le correspondían como dote que había recibido en el reino de Aragón. El rey aragonés también se comprometía a no separarla de su hijo, el infante Alfonso, que se hallaba junto a ella. Tras la anulación de su matrimonio con el rey de Aragón, la reina Leonor se retiró al reino de Castilla.


