CORONA DE ARAGÓN (1162-1716)

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Bandera de la Corona de AragónLa Corona de Aragón englobaba al conjunto de territorios que estuvieron sometidos a la jurisdicción del rey de Aragón, de 1162 a 1716

GREGORIO IX se dirige al arzobispo ASPARGO de Tarragona para que se oponga a la herejía cátara.


El papa GREGORIO IX se dirige al arzobispo ASPARGO de Tarragona diciéndole que la Santa Sede tiene conocimiento de que la herejía cátara ha penetrado en varias diócesis españolas y exhorta a dicho arzobispo y a sus sufragáneos los obispos, a que se opongan al proceso del error buscando y haciendo buscar a los herejes y sus partidarios conforme a las disposiciones de su bula de este mismo año. El arzobispo de Tarragona contacta con el provincial de los dominicos, RODRÍGUEZ de Villares, cuyas funciones se extienden a los cuatro reinos cristianos de la Península -Castilla, Corona de Aragón, Navarra y Portugal-, y le encarga que designe los religiosos de su orden que juzgue más idóneos para el empleo de inquisidor. Dicha bula es también remitida al obispo de LLeida que al punto la manda ejecutar en su diócesis, donde se establece la primera inquisición española.

JAIME I piensa en lograr alguna relación privilegiada con Navarra ante la reunificación de Castilla y León.


JAIME se ha planteado la posibilidad de casarse con la hija del rey de León ALFONSO IX. Éste parece dispuesto a dar una dote muy importante a su hija a cambio de una alianza con el rey de Aragón y Conde de Barcelona. Una alianza que dejará a Castilla en una posición difícil, envuelta al oeste por los leoneses y al este por los aragoneses. Pero, precisamente, regresando de las Islas, le comunican la muerte de ALFONSO IX de León. Y este reino acaba reunificándose con el de Castilla. De esta manera se frustra la posible alianza entre la Corona de Aragón y el Reino de León, mientras Castilla consolida su posición hegemónica en el centro de la Península. Como consecuencia de esto, JAIME I piensa en establecer alguna relación privilegiada con Navarra, un reino que sufre la amenaza constante de Castilla.

Tratado de Tudela entre Sancho VII de Navarra y Jaime I de Aragón.


El rey de Navarra SANCHO VII, retirado en Tudela viejo y sin hijos, concibe, como medio de prever el expansionismo de FERNANDO III, rey de Castilla y León, su proyecto de incorporación del reino navarro al conjunto de estados de la Corona de Aragón. Por eso, coincidiendo en sus deseos, se reúnen en Tudela, en la fecha, SANCHO VII de Navarra y JAIME I de Aragón y acuerdan su muto prohijamiento (adopción) y la designación recíproca como herederos de sus reinos. Se conoce como el Tratado de Tudela y la firma del mismo representa prácticamente la entrega de Navarra en herencia a JAIME I. La diferencia de edad entre ambos monarcas, SANCHO tiene 78 años y no tiene ningún descendiente directo y JAIME I 24, así lo evidencia. SANCHO VII quiere que el rey aragonés le ayude a defenderse contra una inminente invasión castellana. Finalmente, sin embargo, este pacto no se llegará a concretar nunca, a causa de la firme oposición de Castilla, de Francia, de la Santa Sede y de una buena parte de los mismos navarros.

Los musulmanes de Menorca firman un juramento de vasallaje y aceptación del pago de un tributo.


En la primavera de 1231, JAIME I vuelve a Mallorca al tener noticias de una supuesta agresión del rey de Túnez y hace rendir a los castillos d’Alaró, Pollença y Santueri. Por otra parte, los musulmanes de Menorca firman en Capdepera un juramento de vasallaje y aceptación del pago de un tributo.

JAIME I y Blasco de Alagón, un noble aragonés, mantienen una conversación sobre la conquista de Valencia.


A finales de verano de 1231 o en las primeras semanas de otoño, el rey JAIME I ha regresado de Mallorca y se halla en Alcañiz, donde mantiene una conversación, según podemos leer en la Crónica real, con don Blasco de Alagón, uno de los nobles aragoneses más importantes de aquel tiempo, recién vuelto de un destierro al que le ha obligado el rey por unas diferencias habidas entre ambos cuyas causas desconocemos. El tercer miembro de la conversación es Hugo de Fucalquier, maestre de la Orden del Hospital. Don Blasco comunica al monarca que ha estado, durante su destierro, corriendo por las tierras del reino moro de Valencia, y alaba la belleza y riqueza de aquellos parajes, recomendando al monarca su conquista. Deciden, por otra parte, que Burriana es una ciudad adecuada para empezar la conquista, puesto que de ella dependen agrícola y comercialmente buena parte de los castillos del norte valenciano, que privados de su principal fuente de suministros habrían de rendirse. Acordadas así las cosas se separan, a la espera de que las condiciones sean favorables para poder llevar a cabo la idea.

La fortaleza de Morella pasa de Blasco de Alagón a JAIME I. Asimismo recupera el castillo de Ares.


JAIME I que se encuentra en Albarracín, invitado por don Pedro Fernández de Azagra, señor de dicho lugar, está cazando durante varias jornadas. En Gea de Albarracín le llega la noticia de que don Blasco de Alagón, sin contar con el monarca y en contra de lo que ha predicado en Alcañiz, ha tomado sin dificultad la importante fortaleza de Morella. El rey, que no quiere que la conquista de Valencia se efectúe al margen de la Corona, se disgusta por la inesperada victoria de su vasallo y marcha rápido a Morella, para exigir al noble que se la entregue. Después de un largo tira y afloja don Blasco accede a entregársela, pero pide y obtiene la administración perpetua de la villa. Son los últimos días de 1231. El monarca, satisfecho, marcha después a Ares, donde las gentes de la frontera han tomado también el castillo de esta otra población, y desea igualmente tomar posesión del mismo.

JAIME I quiere dejar memoria de su vida y de esta voluntad nace al «Llibre dels feyts» o «A Crònica de Jaume I»


Los historiadores del «Llibre dels feyts del rey En Jaume» opinan que este libro es una obra relativamente personal de JAIME I el Conquistador y según las últimas investigaciones sitúan la realización de los primeros cien capítulos en el año 1232 o poco después, y los posteriores, en períodos que van del 1270 al 1276. El conde-rey quiere dejar memoria de su vida y de esta voluntad nace uno de los textos más importantes de la literatura medieval catalana en los aspectos literario, lingüistico e histórico. El «Llibre dels feyts» conocido como «a Crònica de Jaume I» para así distinguirlo de las otras grandes crónicas, no es divulgado hasta al cabo de un siglo de haber empezado a ser redactado. En Valencia es editado en su totalidad el año 1557.

Queda instituido el Tribunal de la Inquisición en Barcelona para evitar la propagación del catarismo.


En la fecha, queda instituido el Tribunal de la Inquisición en Barcelona en virtud del Breve dirigido el año anterior por GREGORIO IX al arzobispo ASPARGO, de Tarragona, en el que se le manda que para evitar la propagación de la herejía cátara proceda contra los favorecedores, defensores y ocultadores de los herejes. Poco a poco se irá introduciendo en la Corona de Aragón. Castilla, León y Andalucía cristiana como tienen escasísima relación con el sur de Francia de donde viene a Aragón la doctrina de los cátaros y valdenses no es necesaria la erección de tribunales constantes para los raros casos que en estos reinos ocurren. La Inquisición catalana tenía un funcionamiento muy especial sobre todo por lo que respecta a su actuación con los judíos. No hay constancia, o al menos no la hemos encontrado, de ninguna condena a muerte por el tribunal de la Inquisición en Catalunya desde la época de Jaime I hasta los Reyes católicos.

Se firma en Teruel, un nuevo pacto entre JAIME I de Aragón y Sa’ad Abu Said, dueño de Segorbe


Se firma en Teruel, un nuevo pacto entre JAIME I de Aragón y Sa’ad Abu Said, dueño de Segorbe, por el que éste reconoce los muchos servicios que JAIME I le ha hecho y a cambio le entrega los derechos que tiene o debería tener en el reino moro de Valencia (el anterior pacto había sido firmado en 1229)

JAIME I realiza un tercer viaje a las islas a fin de someter a Menorca a la condición de tributaria.


JAIME I realiza un tercer viaje a las islas para eliminar los nucleos rebeldes de las montañas y, además, para someter a Menorca a la condición de tributaria. En efecto, consigue el vasallaje del alcaide de Menorca, Abu Abd Allah Muhammad, por el cual es respetado. (En el reinado de Alfonso II el Liberal, Menorca será definitivamente conquistada)